En una tarjeta de presentación muy cuidada podemos leer que la exposición intenta responder a una serie de preguntas para entender mejor este órgano fascinante. Estas preguntas tienen que ver con efectos emergentes del cerebro tales como el pensamiento, el lenguaje, la conciencia y los sueños. También la exposición se interesa por otros secretos que esconde el cerebro además de explicar cómo se ha estudiado y representado a lo largo de la historia.  

En su magnífica infraestructura, el CCCB nos presenta otra gran exposición dedicada a la divulgación de la ciencia y la tecnología. La última que yo visité fue Cuántica (2019) de la que se pueden rescatar mis comentarios en una entrada de este Blog. La presente, que visité por primera vez el dia 21 de agosto, es radicalmente distinta a esta anterior en aspectos tan fundamentales como el tema de la exposición. Mientras Cuántica  trataba de física cuántica, algo intangible y conceptualmente muy complejo, Cerebro(s) (en adelante Cerebros) se interesa por algo tan real y que todos conocemos como es este órgano que coordina la vida de muchos organismos. Un órgano humano que sin duda es el más complejo de los creados por la vida en este planeta. A pesar de su ubiquidad e importancia de sus funciones es uno de los más desconocidos debido precisamente a esa complejidad. Un desconocimiento y complejidad quizá equiparables a los de la física cuántica.

De entrada, es lógico pensar que a la hora de enfrentarse a una exposición sobre una teoría científica o un objeto real los retos a superar y el enfoque de la presentación sean muy distintos. Por ello, es posible que en el mundo de la divulgación científica haya discusiones y recetas sobre cuáles son las mejores opciones para objetivos tan diferentes. En cualquier caso, la presente exposición no es completamente inédita y puede ser que no se haya dado una discusión es este sentido pues los comisarios de Cerebros han tenido las ventajas y restricciones que conlleva partir de dos exposiciones anteriores. Estas son dos muestras independientes: “Brains: The Mind as Matter” (2012) y “States of Mind: Tracing The Edges of Conciousness” (2016) que fueron programadas en la Wellcome Collection (London), entidad coproductora de Cerebros junto con el CCCB y la Fundación Telefónica (Madrid). No he visitado estas exposiciones y por tanto no puedo juzgar en qué proporción se ha usado el contenido de estas en la presente. Sin embargo, es posible apreciar un esfuerzo de los comisarios por usar materiales más familiares al público español. Por ejemplo, se realza el alcance de la obra de Cajal, se muestran artilugios construidos por Torres Quevedo y se incluye un video muy curioso de Telefónica. Todo ello aparte de las obras artísticas creadas expresamente para Cerebros y la información referente a grupos de investigación y empresas locales que trabajan en aspectos relacionados con el cerebro.

Por otro lado, dejando aparte la información involucrada, que por naturaleza es muy distinta, no hay grandes diferencias en los aspectos formales entre ambas exposiciones. No se ha prescindido de los habituales paneles y vitrinas y se hace amplio uso de técnicas actuales como videos e instalaciones interactivas con dispositivos táctiles. En ambas exposiciones, la información presentada de una manera más o menos intuitiva o digerible es masiva y difícil de asimilar. Entre tantos estímulos visuales, sonoros e interactivos, llega el momento (entre 30 y 45 min) en que a cualquiera se le satura ese órgano y desea que se acabe enseguida el recorrido. Acortarlo puede hacerse si se tiene un cierto conocimiento sobre el tema pues uno pasa por alto lo conocido o no entra a fondo en la información proporcionada. Como alternativa no presencial, aquí propongo al lector una crónica fruto de mis dos visitas a Cerebros que espero sea menos agotador.  En definitiva y no solo formalmente, valga concluir que Cuántica y Cerebros tienen grandes paralelismos pues en el fondo tratan sobre temas aún muy desconocidos y complejos.   

Antes de visitar Cerebros en la página web correspondiente podemos leer que “el cerebro humano es el objeto más complejo que conocemos y el que más preguntas genera tanto a nivel científico como filosófico” y  “Cerebros explora como el arte, la ciencia y la filosofía han representado este órgano fascinante a lo largo de la historia”. Con este bagaje nos dirigimos al CCCB y en las paredes exteriores del centro como reclamo de la exposición se plantean tres preguntas: ¿Cómo se crea la realidad?, ¿Podría una máquina imitar la creatividad humana? y ¿Tienen conciencia los animales no humanos?.

Tras visitar la exposición no estoy seguro que el visitante encuentre una respuesta clara a estas y a otras preguntas escritas con grandes letras en las paredes del recinto de esta muestra. Pero no adelantemos conclusiones y volvamos al principio. Común a las dos exposiciones que nos ocupan, es que al entrar uno se enfrenta a un espacio oscuro con paredes negras. En el caso de Cerebros la bienvenida va acompañada de música coral y una obra del artista Aren Carnie (“Atlas There Are Here”, London 1012).

En una primera sección titulada: MATERIA, se presentan imágenes del documental rodado en 3D titulado: “Cave of the Forgotten Dreams” (2010) de Werner Herzog, tomadas en la Cueva de Chauvet en Francia. Una cueva que por la importancia y antiguedad de sus pinturas rupestres es comparable a la de Altamira. En una vitrina titulada Origenes podemos ver reproducciones de fragmentos craneales prehistóricos y sílex tallado por miembros del IPHES (Mariana Mosquera y Carlos Lorenzo). Unas piezas con distintas utilidades que impresiona cuando, en eventos divulgativos presenciales o en Youtube, las ves tallar fácilmente a estos investigadores que además te cuentan que son idénticas e indiferenciables de las encontradas en las excavaciones pues están hechas de un mismo material natural.

En la misma línea de Cuántica, en esta exposición podemos leer innumerables citas y frases en paredes y vitrinas de autores supuestamente conocidos. Algunas de ellas las uso como ilustraciones de este texto. En esta primera sección se incluye una de Jacob Bronski que habla del poder de la anticipación o imaginación previsora del cerebro de los cazadores de estas pinturas como una facultad necesaria para la caza.

En la siguiente sección titulada: Medir y Coleccionar y en una vitrina se incluyen libros sobre el cerebro y modelos craneales de distintos materiales y procedencias, alguno con referencias frenológicas. Se exponen documentos sobre los cerebros de personas eminentes (“Brains of Educated Orderly People”) como el de Einstein. Según todos los indicios, estos cerebros tan privilegiados no tienen grandes diferencias morfológicas con los de las personas comunes. En las paredes de esta sección podemos ver una reproducción del primer papiro egipcio dedicado a procedimientos quirúrgicos y dos obras fotográficas de Daniel Alexander. Una es una foto mural  de la colección de cerebros guardados en frascos con formalina que se halla en el subterráneo del Hospital de la Charité de Berlín (“The Cellar of the Medical Historical Museum”, Berlín, 2012). La otra son dos fotografías correspondientes a sepulturas de cerebros infantiles que se encuentran en el Branderburg State Hospital y fechadas en 2011.  

La primera pregunta mural que encontramos es: ¿Es Importante el Tamaño del Cerebro?.  Como en las restantes se supone que el visitante debe buscar y adivinar la respuesta.

En el recorrido hacia lo que puede ser una nueva sección, no pasa desapercibido un objeto relativamente grande fruto de un entresijo de alamabres que resulta ser la obra “Phantom Model” (2016) de Christian Fogarolli que representa un modelo del cerebro hecho a base de alambre, madera, arcilla, poliéster, espuma y espejos.  A estas alturas, la música coral se difumina y se entremezcla con gritos de terror de origen desconocido. Una mezcla de sonidos tan inquietante como otra que encontraremos más adelante.

La sección titulada: Metáforas, pretende mostrarnos el cerebro en términos tecnológicos. Su objetivo no es tanto explicar que gracias a las capacidades cerebrales se hayan podido desarrollar máquinas de calcular mecánicas y luego eléctricas sino las analogías que presenta el funcionamiento del cerebro con estos artilugios. En el panel explicativo se habla de Charles Babbage y Ada Lovelace y se incluye a Leonardo Torres Quevedo como pionero en la construcción de estas máquinas. Otra analogía en la que se hace incapié es la de las redes neuronales cerebrales con las redes telegráficas y telefónicas.

Este discurso se acompaña con objetos recogidos en vitrina tales como una primera máquina de Torres-Quevedo y una miniatura de una máquina textil automática de tipo Jacquard. Además, vemos una centralita telefónica antigua con sus cables y enchufes. Mención especial merece el reportaje en video titulado: “Santander: Inauguración de la Primera Central Automática de la CTNE” (1926). Es un video corto en el que vemos una habitación repleta de paneles con cables y enchufes típicos de las antiguas centralitas y unas señoritas de uniforme adosadas a ellos manipulando dichos cables. Todo ello diligentemente dirigido por una supervisora. No queda claro si la analogía pretende mostrar a la supervisora como el cerebro que dirige a unas neuronas disfrazadas de uniforme, conectando y desconectando estímulos eléctricos que llegan a dicha habitación. De todas maneras, el video es una buena ilustración de una interfase hombre-máquina ejecutando una tarea compleja en la que el factor humano (señoritas de uniforme) es tan esencial como el propio hardware. En honor a la verdad valga decir que la primera central realmente automática, electromecánica y sin señoritas de uniforme fue la de Balaguer inaugurada en 1924.

En un panel anexo de dimensiones considerables se loa la labor de Torres-Quevedo como pionero a nivel mundial en la construcción de máquinas de cálculo. Al pie del panel se encuentra uno de los dispositivos electromecánicos que diseñó y fabricó. Torres-Quevedo fue un inventor prolífico y sus inventos no se limitaron a las máquinas de calcular

Otra vitrina, algo arrinconada, contiene objetos relacionados con los primeros ordenadores como placas con procesadores y tarjetas perforadas e información escrita del trabajo de Babbage con su “maquina analítica”. Poco se habla de Lovelace en la exposición pero los logros actuales en inteligencia artificial avalan  la fina capacidad predictiva de esta gran investigadora que ya los postulaba en citas como esta:

“Nadie sabe el potencial que encierra este poderoso sistema; algún día podrá llegar a ejecutar música o componer sinfonías y complejos diseños gráficos”. Ada Lovelace. (El “sistema” es la máquina analítica de Babbage).  

No queda claro en que sección se ubican tres fragmentos de películas de ciencia ficción que se muestran en pantallas de video cerca de estas vitrinas. Los títulos son “The Brain from Planet Arous”, “Friend without a Face” y “Todo lo que Quería Saber sobre el Sexo y que Nunca le Han Contado” (Woody Alen, ¡como no!). Una escena del primero de estos videos muestra a una enfermera que se enfrenta a un enorme cerebro que parece poseer vida propia y como es natural, se asusta y grita histéricamente. Gritos histéricos que se repiten en cada pase del video y que se mezclan con la música coral. Una mezcla, como digo, inquietante y más cuando no se desconoce el origen de los gritos. También sin una ubicación segura se sitúa la obra artística titulada: “Brainbow Hippocampus” (2014) de Greg Dunn y Brian Edwards.

Avanzando un poco más nos encontramos con otro título de sección: Connectomes. Se me antoja, que es una palabra inventada por la ciencia moderna que no aporta un significado nuevo a la actividad tradicional a la que se refiere. Esta sección incide en los intentos de conocer la arquitectura del cerebro que han sido pioneros y han dado lugar a toda la neurociencia moderna. Como no puede ser de otra manera, se rinde culto a la gran obra fundacional de esta disciplina desarrollada por Santiago Ramón y Cajal.

Cajal con bata

En una vitrina y ocupando un lugar muy destacado se exhibe el libro de Camilo Golgi sobre la tinción de tejidos neuronales usada extensamente por Cajal. Se informa del premio Nobel que ambos compartieron. En varios paneles junto a la vitrina podemos ver reproducciones de  dibujos de las neuronas que Cajal un día observó con su microscopio. Me detengo a escuchar al guía de la exposición que justo llega en aquel momento con un grupo y les cuenta la historia de Cajal. Se olvida de decir que en España todavía no existe un museo, con edificio propio, dedicado a su persona y obra y no puedo reprimirme de pedirle permiso para contarlo. Parte de las pertenencias científicas de Cajal se puede ver, tras cita previa, en el Instituto Cajal del CSIC en Madrid y se les denomina "Legado Cajal". Una de las excusas vácuas de las diferentes administraciones para tan penosa situación es que Cajal nunca quiso que su legado fuera custodiado por una fundación. Una de las últimas exposiones más completas sobre Cajal se pudo ver en 2021 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid

En vitrina aparte, entre otras cosas, vemos microscopios de la época, la foto típica de Cajal con bata y casquete trabajando, preparaciones para microscopio de Simarro y Barraquer. En este entorno podemos leer la bellísima y, esta si, conocida cita de Cajal sobre la analogía de las neuronas con las “mariposas del alma”.

 (La neuronas son) Las misteriosas mariposas del alma; quizá un día con el movimiento de sus alas nos aclararán el secreto de la vida mental. Santiago Ramón y Cajal

 En la pared frente a estas vitrinas podemos leer la cita de Sebastian Seung que dice: “Ninguna carretera, ningún camino puede penetrar este bosque. Las ramas de sus árboles, largas y delicadas están por todas partes y obstaculizan el espacio con su crecimiento exuberante.” En esta misma pared vemos una bonita fotografía titulada: “Visualización de las Neuronas de Ratón” obra del investigador del EMBL de Barcelona, James Sharpe. Junto a esta obra hay una referencia muy escueta con 4 fotos sobre el ambicioso y billonario proyecto Blue Brain iniciado por el investigador del ETH de Zürich, Henry Markram, que pretende construir un modelo virtual del cerebro en un tiempo record. Esta promesa aún no se ha materializado y en un documental dirigido por Noah Hutton titulado: In Silico,  se hace un seguimiento crítico de los 10 años de vida de este proyecto. En paneles situados enfrente, vemos otra foto cuyos autores son también del EMBL de Barcelona (Jim Swinger, Juergen Mayer y Laura Quintana) titulada: “Reconstrucción 3D de Cabeza de Ratón” (2012). Junto a esta hay otra foto más, debida al investigador Nathan G. Burns del NIH de USA titulada: “Embrión de Ratón” (2018).

En el panel bajo el título: MENTE, se trata de la difícil cuestión de lo que se puede llamar el dilema de la conciencia que abarca cuestiones como el conocimiento de su naturaleza,  de donde y como se origina. Este es un tema objeto de los muchos pensadores de todos los tiempos como se ilustra en una vitrina que exhibe libros de Descartes y Thomas Willis y se ilustra con sendas citas del propio Descartes y de Gaby Wood. En el cristal de la vitrina se lee una frase interesante del sociólogo Roger Bartra, hijo de refugiados de la guerra civil en México:

 “La conciencia no es únicamente un fenómeno biológico. La conciencia es un híbrido que enlaza circuitos neuronales con redes socioculturales.” Roger Bartra

Una curiosidad explicada en un panel trata de los intentos del francés Louis Darget de fotografiar el pensamiento. Se exhiben varias fotografías ("Photographies de la Pensée) tomadas entre 1896 y 1898. Otra curiosidad, a la que se dedica una vitrina, es el libro de Francis Crick que junto con James Watson es famoso por la estructura de la doble hélice del ADN. El libro: "The Astonishing Hypothesis" es fruto de sus devaneos durante los últimos años de actividad investigadora sobre el tema de la conciencia. Más curiosidades, otra es el video titulado: "The Brain that Wouldn't Die" (1962) de Joseph Green que trata el tema de si puede existir una mente sin cuerpo.

La primera instalación artística de esta exposición se titula: "Exocerebro" (2020) de Santiago Lara y Beatriz Coto. En sus inmediaciones y como quien dice en medio del paso tropezamos con una vitrina baja que exhibe un antiguo electroencefalógrafo con su correspondiente casco de electrodos.

Como ya se ha dicho a lo largo de la exposición se plantean preguntas como esta: ¿Se puede medir la conciencia?. Parece que en relación a esta pregunta se exhiban las obras de diversos autores como: Daniel Margulis&Chis Sharp, James Ambrose (creador y promotor del EMI Scanner), Luis Seoane y Felipe Martin.
Otra pregunta que nos asalta es: ¿Se puede desarrolar una mente compleja sin lenguage?. Muy posiblemente esta pregunta se encaja en la sección titulada: Memoria Y Lenguaje. Esta sección nos obsequia con una frase de Noam Chomsky que dice: "La cuestión es que si no hemos desarrollado el lenguaje simplemente no tendremos acceso a gran parte de la experiencia humana, y, si no tenemos acceso a la experiencia, no podremos pensar correctamente."

En un espacio acondicionado con asientos y en una pantalla relativamente grande podemos asistir a la proyección del video de Joaquim Jordà titulado: "Más allá del espejo" (2006) producido por Mediapro. El video entrevista a personas con agnosia visual, es decir, personas que no pueden recordar el uso de objetos incluso los más cotidianos. En un panel próximo se presenta la obra: "False Memory Archive" (2013) de A.R. Hopwood.

También muy destacadas con espacios propios bien delimitados son tres instalaciones. La primera titulada: "Timeline" (2003) de Louis K. Wilson que invita al público a llenar una ficha donde se explique el primer recuerdo de su vida que luego se cuelga en una pared. La segunda está a cargo de Shone Illingworth a base de 4 obras gráficas, una de ellas "Lesión" (2015) del Amnesia Museum, y el video: "Time Present" (2016) que cuenta los recuerdos de alguien que ha despertado de un estado de coma. La tercera es de Imogen Sidworthy (2003) en la que interaccionan: un video, una antena parabólica, unos altavoces con la voz del autor y unas cortinas.

Como en anteriores apartados aquí no faltan las frases, una de Marcel Proust y otra de Mira Bartók:

"Los humanos somos diferentes: nuestro cerebro no se ha creado para grabar memorias sobre piedra, sino para transformarlas al volver a contar nuestros recuerdos". Mira Bartók

Sin embargo, para mí lo más destacable de esta parte es la triste constatación de los efectos que produce la enfermedad de Alzheimer tal y como demuestra la serie de 4 autoretratos (1977, 1997, 1999, 2000) pintados por William Utermohlen a partir del momento que le diagnosticaron la enfermedad.

Como puede comprobar el lector a estas alturas de la exposición el cerebro del relator ya empieza a estar saturado y se salta muchos detalles. Para poder continuar con un relato coherente hizo una segunda visita a la exposición (26 septiembre).

En este punto del recorrido, la exposición se abre a un espacio rectangular bien delimitado encabezado por la pregunta: ¿Que es la realidad?. Parece pues que nos encontramos en una sección titulada: Percepción Y Realidad donde leemos una frase de Leonardo da Vinci que dice que todo nuestro conocimiento tiene su origen en nuestras percepciones. Esta es la cita 40 de una lista de 48 que puede encontrarse en la web.

"All our knowledge has its origins in our perceptions". Leonardo da Vinci.

Mientras tanto, podemos entretenernos en una mesa central con dos juegos típicos: la mano de goma y el "Cheshire Cat Illusion" que demuestran con claridad que el cerebro nos engaña. Ello viene complementado con paneles con los típicos dibujos de engaño como el de las puntas de flecha que apuntan hacia dentro o fuera y esa simple diferencia nos hace percibir la longitud de la recta que las une más corta o larga. Viene aquí a cuenta recomendar el magnífico libro de la investigadora Susana Martínez-Conde, "Los Engaños de la Mente". Sobre el mismo tema otro más reciente que no he leído es el de Jordi Camí y Luis Martínez, "El Cerebro Ilusionista: La Neurociencia Detrás de la Magia". 

En el panel explicativo: Ser y No Ser, se comentan algunos aspectos de la multiplicidad de funciones del cerebro y nos informan, por ejemplo, sobre el sueño y transtornos como los estados vegetativos y que ello se puede estudia hoy con imaginería cerebral con técnicas de resonancia magnética funcional (fRMI). Aquí las preguntas a responder son: ¿Porqué soñamos? y ¿Como podemos saber si alguien esta conciente?

En espacio cerrado aparte se presenta la instalación expresamente encargada por el CCCB para Cerebros de Alex Guevara. En un video y a modo de superposición de un gran número de encefalogramas se hace alusión a la actividad cerebral durante el sueño. El sonido procedente de este espacio que se mezcla con el de un robot parlanchin es tan altamente inquietante como el que se comenta anteriormente.

En pequeñas pantallas adosadas a la pared podemos interactuar, por un lado, con la obra de los Profesores Adrian Owen y Martin M. Monti sobre la detección de consciencia en estado vegetativo y por otro, con la de de la israelí Aya BenRon (Still Under Treatment) en el que se muestra como se anestesia a unos pacientes.

Uno de mis mejores momentos de estas visitas ha sido poder contemplar el video de Ric Burns titulado: "Oliver Sacks: Una Vida" (2019). A mi entender este es un trailer de la película completa como los que se pueden encontrar en Youtube. Para mi, Oliver Sacks es la revolución que necesitaba la neurología y un mito al que se debe reverenciar. En el video vemos a un joven Sacks, muy activo, entusiasta y fumando puros. Nos cuenta con emoción como mediante el fármaco, levodopa (LDOPA, levodopamina) que el decide probar por su cuenta en una cohorte de enfermos en estado vegetativo, "resucitan" y vuelven a la vida. Este fármaco es desde entonces usado principalmente para aliviar los temblores parkinsonianos.

Oliver Sacks

Juzgo especialmente interesante el apartado que aporta información sobre empresas locales que desarrollan proyectos en el tema que se anuncia como: Intervenir Sobre el Cerebro. En pocas palabras, estas empresas trabajan en el sector de la neuroelectrónica y especialmente en lo que se ha dado en llamar: "Brain Computer Interface" (BCI). En el caso de la empresa Starlab se informa que ha desarrollado el casco ENOBIO que usa tecnología BCI y que actualmente desarrolla el proyecto: "Neurotwins" dirigido a la enfermedad de Alzheimer y a la epilepsia con el fin de "modificar la función cerebral".

Por su parte, el Instituto Guttmann, desarrolla un proyecto: "Gamificación Aplicada al Sistema de Rehabilitación Motriz" (RECOVERIX), es decir, mediante juegos se estudia como mejorar la actividad motriz perdida por alguna circunstancia. En este proyecto colabora la empresa de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC): "Gtec Medical Engineering". Por su parte esta empresa de la UPC desarrolla el proyecto: "Unicorn Hybrid Black Brain Interface" que pretende facilitar actividades como el uso de videojuegos, dirigir sillas de ruedas y la escritura. Todo ello se presenta en una mesa con pantallas de ordenador y sillas que permite al visitante sentarse y leer sin prisas.
En la pared cercana otras pantallas nos muestran, por un lado, como al Dr. José Manuel Rodríguez Delgado se le ocurrió realizar una intervención quirúrgica en la cabeza de un toro de manera que mediante una señal eléctrica el toro no embista al torero y por otro, el trabajo de Mike Robbins sobre estimulación magnética cerebral aplicada al Parkinson.

En un rincón poco agraciado se tratan una serie de tópicos oscuros por los que la ciencia ha tenido poco interés. Bajo un titular como: "Mi cerebro me ha obligado a hacerlo" se exhiben retales de prensa sobre el caso de los "sleepwalk killings" de un tal Jules Lowe. También se tratan temas como el mesmerismo, sonambulismo y las pesadillas. En sendas pantallas vemos fragmentos de "The Night Walker" de William Castle (1965) y de "Das Cabinet das Dr. Caligari" de Robert Weine (1918). No faltan vitrinas horizontales con libros de brujería y magia como tampoco, frases célebres esta vez por parte de Sigmund Freud y del poeta Josep Vicens Foix:

¿Con que sueña el ganso?. Con maíz
S. Freud
Es quant dormo que hi veig clar (Es cuando duermo que veo claro)
J.V. Foix

No queda claro en que apartado se ubica el robot parlanchín Robothespian (2012) pues esta en medio del paso, las más de las veces, recitando versos en inglés por mandato de los visitantes. Unas voces que se entremezclan con el sonido nada agradable procedente de la instalación "Convergence". Este robot humanoide es un punto de interés de los visitantes que lo manipulan continuamente. Fue creado en 2010 por una empresa inglesa y ha sido modificado por el laboratorio de innovación Event-lab de la Fundación Bosch i Gimpera (UB) para fines educativos y de comunicación.
Hablando de robots, justo al lado se sitúa la instalación de Patrick Tresset (2022) que con el título "Foreign Study #1, 3-RNR" nos incita a que unos robots nos hagan una fotografía a modo de las que podemos ver expuestas. Se trata de explorar como nos ven los robots.

Aunque totalmente desubicados leemos un panel con el título: Otras Mentes en el que se preguntan cosas como si sueña el gato, si la cognición es exclusiva de la mente humana y si podemos crear máquinas inteligentes. Entrando ya en esta materia, en otro panel con el título: Mentes Artificiales se plantea la cuestión de si se puede crear una máquina realmente inteligente y si esta puede alcanzar la complejidad de los cerebros vivos. Evidentemente la pregunta de esta sección, escrita con grandes tipos, dice: ¿Pueden las máquinas vencer la inteligencia humana?.

La sección cuenta con un espacio muy diáfano en el que casi la mitad lo ocupa la instalación de Joan Fontcuberta y Pilar Rosado (2022), titulada: "Déjà-vu". A tres paredes vemos colgadas fotografías de gran formato de cuadros que nos recuerdan los del Prado, no en vano, los artistas han recopilado el conjunto de imágenes formadas por todas las obras de la colección de dicho museo y las han tratado con la tecnología de redes neuronales generativas. El mejor calificativo del resultado es de surrealista.
A continuación y sobre la pared del fondo hay una gran fotografía de Garri Kaspárov enfrentándose al ordenador de IBM, Deep Blue (1997). No nos dicen quien ganó en esta partida pero acertareis al suponerlo. En una foto mucho más pequeña vemos una copia de la obra: "Joseph Racknitz 'The Turk'" de Wolfgang von Kempelen (1789). La frase célebre para esta ocasión escrita por Simon Schaffer nos informa de este artilugio pues dice: " EL TURK era una máquina oculta dentro de un humano que simulaba ser una máquina que simulaba ser un humano". A buen entendedor, no sé si le bastan estas palabras.

En la presente sección tampoco faltan las vitrinas y los videos. En una de ellas vemos, entre otras cosas, ejemplares de las primeras memorias de ordenador (a base de válvulas), los primeros juegos infantiles que explicaban como funciona un ordenador, una publicación de Alan Turing de 1950 y libros. En otra vitrina, está encerrado el robot NAO v5 de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). El video en este caso es de Roc Parés y Martí Sánchez Fibla de la UPF y se titula: "Self & Other, Performance Robótica" protagonizada por dos robots NAO.

Otras dos frases célebres son: una de L. Wittgenstein que dice: "Could a machine think?. Could it experience pain?" y otra de Margaret Boden: "La creatividad humana es una especie de misterio, por no decir una paradoja. Una idea nueva puede ser creativa y otra ser simplemente nueva ¿Cuál es la diferencia?". Mi cita preferida de esta sección y de toda la exposición es la de Rita Levi-Montalcini sobre la imperfección. De paso, recomiendo vivamente el libro de Rita sobre la imperfección que es, a la vez, su autobiografía y se titula: "Elogio de la Imperfección" (1989).

"It is imperfection not perfection that is the end result of the program written into that formidably complex engine that is the human brain" (Es imperfección no perfección el resultado final del programa escrito en esta máquina formidablemente compleja que es el cerebro humano).
Rita Levi-Montalcini

Rita Levi

Con el sentimiento y ganas de creerme próximo al final de la exposición, uno se topa con un panel titulado: La Biosfera Cognitiva que corresponde a un espacio dedicado a como las diferentes especies animales son capaces de hacer grandes obras con "mentes" muy pequeñas. Como ejemplo se escogen las arañas capaces de tejer redes miles de veces mayores que su cuerpo. En mi modesta opinión creo que en algunas ocasiones se usan indistintamente los términos mente y cerebro cuando son dos realidades muy distintas.

Este interés por la obra de las arañas la confirma la elección de la frase célebre de esta sección a cargo de Loren Eiseley que nos dice: "The spiderweb is like a mind, where everything changes but remains" (La tela de araña es como una mente, donde cada cosa cambia pero permanece).

En el intento de convencernos de que las telas de araña son una especie de mente ampliada, enseguida nos encontramos dos espacios absolutamente negros y cerrados con dos cajas transparentes en su centro y ligeramente iluminadas. Se trata de dos obras de Tomás Saraceno. Una de ellas, "Hybrid Semi-social Solitary Instrument" (2019) que no es más que una telaraña tejida por cinco arañas de tres especies distintas. La otra se titula: "How to Entangle the Universe in a Spiderweb" (2018) que es otra tela de araña tejida por arañas de varias especies.

La obra que vemos a continuación es un video que es un extracto de la obra teatral: "Temple du Présent, Solo pour Octopus" (2021) de Stefan Kaegi. Se trata de la actuación de dos actores que interaccionan con un pulpo vivo situado dentro de un acuario. El rechazo o atracción del pulpo por las personas y la música que se oye son los elementos teatrales. El gran objetivo de este ejercicio surrealista es convertir el pulpo de objeto de observación en protagonista de una acción. Me he quedado por saber cuál es esta "acción".

A estas alturas los ánimos son ya residuales pero continuo con la visita, esta vez inmerso en un espacio muy amplio y abierto. Cuando ya echaba en falta las preguntas escritas en las paredes leo: ¿Las colonias de hormigas son como cerebros líquidos? y nos acercamos a un panel titulado: Inteligencia Colectiva. Aquí se plantea la pregunta de si las colonias de hormigas piensan y como hacen para sincronizar sus movimientos las bandadas de algunas aves.Se afirma que en estos casos el pensamiento no se produce en los cerebros individuales sino en la "mente colectiva" (¡uff!, afirmación dura de difícil demostración). Se bautiza a estas asociaciones animales de superorganismos.

En vitrinas aparte se expone un nido de termitas y otro de avispa papelera. En una serie de pantallas podemos ver videos dedicados a los nidos de hormigas (Cyprien Dalaise, "Dans les Secrets d'une Fourmillière" (2016)) y termitas (Guy Thereaulaz, "Voyage au Centre d'une Termitière (2018)), así como a las bandadas de estorninos (Xavi Bou. "Ornitografía T3, Estorninos"(2020), Emergence (2021)) y a los bancos de peces.

Sin solución de continuidad, leemos en otro panel titulado: Mentes Alternativas algo sobre las virtudes y proezas de una forma de moho que es unicelular y puede observarse a simple vista. También se nos habla de "robots vivos" como los "xenobots" creados por ingeniería celular a partir de embriones que permiten construir "organoides cerebrales" que se cree tendrán gran utilidad para la investigaciones de enfermedades mentales.

A estas alturas y quizá como fruto del cansancio a uno se le ocurre que la exposición no esta faltada de marketing científico en forma de términos que parecen mistificación de otros más comunes (connectomes) y de otros como en estos últimos párrafos (mentes artificiales, biosfera cognitiva, inteligencia colectiva, robots vivos, xenobots) que suenan a nuevo, moderno y futurista. La ciencia progresa y se necesitan términos nuevos para designar las nuevas realidades pero el exceso de marketing terminológico nos lleva a crear también palabras redundantes.

Lo expuesto en el panel Mentes Alternativas se ilustra en forma de videos o imágenes en pantallas dispuestas en horizontal alrededor de una gran mesa central. Aquí vemos trabajos como el video de Audrey Dissutour (2022) de la Universidad de Toulouse en el que se ve al moho unicelular Physarium evolucionando. Otro video es de Michael Levin y colaboradores de la Universidad de Tufts (2022) en el que se observan xenobots creados con células de la piel de un embrión de rana. Un tercer video es fruto del trabajo de Sandra Acosta y Elena Garreta (2022) de la Facultad de Medicina de la UB que utilizan células madres para crear "minicerebros" y estructuras relacionadas como las retinas.

Supuestamente relacionados con alguna de estas últimas secciones en una pared lateral que tiene una larga vitrina adosada vemos una explicación sobre la vida de José Antonio Soria y una serie de grabados de diferentes especies marinas. Estas reproducciones son de la obra: "Kunstformen der Natur" del naturalista Ernst Haeckel. Asimismo, se exhiben dibujos de Cajal y de Domíngo Sánchez. Sobre la misma pared y en dos pequeñas pantallas se puede ver un video: "La Biosfera Cognitiva y el Caso de la Planaria" de José Antonio Soria que es una entrevista a Ricard Solé y otro video sobre la planaria de Francesc Cebrià de la UB. Vale la pena comentar que la planaria es un gusano de unos dos centímetros y que es un viejo conocido por los cuidadores de acuario por ser una plaga. Eso no quita que sea considerado una maravilla de la evolución animal pues puede regenerar partes de su cuerpo.

En la vitrina bajo estos paneles vemos muestras de encéfalos de cerdo y gato, preparaciones microscópicas de cerebros de algunos animales y otras pertenecientes a Domingo Sánchez, así como libros de, por ejemplo, M.C. Escher, Darwin y Richard Owen.

Avanzamos un poco más y por fin encontremos la puesta de salida frente a la cual se sitúa un pequeño espacio con una gran pantalla donde se proyecta la película experimental de Godfrey Reggio titulada: "Koyaanisqatsi, Life out of Balance" con música inquitante, como otras de esta exposición, de Philip Glass. El mensaje del film es que la creatividad de una ciudad es mucho más que la suma de la de sus habitantes. La frase célebre final de la exposición es:

"El cerebro es la ciudad de nuestra mente." Martijn van der Heuvel

Repasando el catálogo de Cerebros, que no estaba disponible cuando visité la exposición, aprendo que hay un orden expositivo claramente delimitado por tres apartados y sus correspondientes secciones, asi: MATERIA (Orígenes, Medir y Coleccionar, Metáforas y Conectomas), MENTE (El dilema de la conciencia, Memoria y lenguaje, Percepción y realidad, Ser y no ser y Intervenir sobre el cerebro) y OTRAS MENTES (Mentes artificiales, La biosfera cognitiva, Mentes alternativas y Inteligencia Colectiva). Este orden no se ajusta a mis explicaciones en este manuscrito. Espero que el amable lector sabrá disculparme por ello.

Mi impresión final es que a pesar de ese pretendido orden, que cuesta de percibir, también se hace difícil, a partir del material expuesto, encontrar respuestas a las preguntas que se plantean, tanto en la fachada del centro como en la propia exposición. Más importante todavía es que se me ha hecho imposible, a pesar de lo que he leído en el catálogo, encontrar un objetivo único a toda esta gran demostración de recursos y material expositivo que no sea otro que ofrecer algunas pinceladas inconexas sobre las capacidades cerebrales. Por ello y haciendo un simil con otras expresiones artísticas y culturales tan grandes como la ópera, diría que Cerebros es evidentemente una ópera pero no tradicional y que no pasa más allá de ser una ópera pasticchio o pastiche. Esta calificación no conlleva ningún sentido peyorativo pues grandes autores como, por ejemplo, Händel, Donizetti o Rossini han practicado esta modalidad que consiste en componer una obra nueva con retales de otras anteriores. Con ello, tampoco digo nada nuevo pues los organizadores ya nos advierten que esta exposición proviene de otras dos anteriores. En este contexto, una hipótesis que me atrevo a proponer es que Cerebros hubiera lucido tanto o más con los materiales autóctonos que se han generado para ella con adición, a lo sumo, de unos pocos, muy escogidos, de las otras dos exposiciones. Esta hipotética exposición hubiera sido mucho más digerible. Sea como sea, Cerebro(s) merece una visita ni que sea a toda prisa y saltándose la atención debida a muchas de las ¡300 piezas! que se dice componen la exposición.

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Gregorio Valencia Parera
Gregorio Valencia Parera

Es doctor en ciencias químicas y ha sido investigador científico del CSIC en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (CSIC). Ha trabajado en química de péptidos, en el descubrimiento de fármacos para el dolor y las enfermedades amiloides. Está jubilado desde 2018. Es socio honorario de la ACCC y membro honorario de la RSEQ.

Sobre este blog

La ciencia, como cualquier actividad humana, no está libre de tensiones que se producen entre el científico y su propia obra, entre los mismos científicos y entre los científicos y la sociedad destinataria de esta obra. Analizar estas tensiones ayuda a entender el esfuerzo y el alcance de los descubrimientos científicos. Por su impacto social, la ciencia biomédica es proclive a ellas.

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