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Divulgar es una actividad cotidiana de nuestra sociedad que significa poner al alcance del público cualquier tipo de hecho, noticia, información... Sin embargo, en temas de ciencia, para mí y muchos otros practicantes de esta actividad, tiene un matiz propio. En este caso se quiere que la información que se transmite sea comprendida, es decir, que el receptor pueda explicarla por sí mismo una vez recibida. En cierto modo se quiere educar al receptor en el tema del que se le informa y por ello el divulgador adquiere un mayor compromiso a la hora de buscar, seleccionar y dar forma a lo que se quiere trasmitir. En busca de ese objetivo, divulgar implica, primero, atraer el interés del receptor. Ante un público poco dispuesto a comprender, el divulgador parte con una gran desventaja.

Atraer la atención del público no es fácil y más en el caso de la ciencia que casi siempre trata sobre temas complejos, que podríamos llegar a calificar de oscuros, raros, crípticos e ilógicos. Una manera habitual de afrontar esta dificultad es hacer uso de analogías entre los fenómenos científicos a divulgar con otros de la realidad cotidiana a los que todos estamos habituados.

cuantica_imatge.jpgEn el caso que aquí nos ocupa, que es divulgar física cuántica, estas analogías son muy difíciles de encontrar. No es una tarea imposible pero se requiere mucho ingenio e ingenuidad como los que demuestra José Ignacio Latorre en su escrito en el catálogo de la exposición Cuántica al explicar el principio de superposición cuántica. Para ello usa las dudas que a veces le asaltan, de camino al trabajo, sobre si ha recogido la cartera y la ha guardado en el maletero del coche como hace rutinariamente cada mañana. La mecánica cuántica trata estas dudas (he guardado la cartera o no la he guardado) como dos historias u opciones igualmente posibles. En palabras del propio José Ignacio, esta información sobre la cartera está en superposición de dos historias posibles. También matiza que no es cierto que la cartera esté y no esté a la vez en el maletero sino que la información que tenemos sobre la cartera acepta las dos opciones posibles que deben tenerse en cuenta en todo momento.

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Más recientemente, la divulgación de la mecánica cuántica y otros campos de la ciencia utilizan expresiones artísticas como una alternativa más al subterfugio de las analogías cotidianas. La hipótesis de que la ciencia y el arte tienen muchos puntos en común durante el proceso creativo ha originado una corriente de colaboración entre las ciencias y las artes que pretende ser fuente de nuevas ideas y conceptos tanto en ciencia como en arte. El fruto artístico de estas colaboraciones se considera una buena materia divulgativa en cuanto el interés del público por el arte puede ser superior al que tiene por la ciencia, con lo cual a través del arte se incentiva el interés por la ciencia. Así, se considera que la obra artística, por sí misma, inspirada en la ciencia o la simple visión artística de la ciencia por parte de los artistas pueden ser más interesantes y más asimilables y aceptables por el público. En esta encrucijada entre las ciencias y las artes se sitúa Cuántica.

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El CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire) ha sido una de las primeras organizaciones de investigación en experimentar con este tipo de iniciativas. Dichas actividades se iniciaron en 2011 en el ámbito de Arts at CERN con el programa Colllide@cern. Mediante este programa destacados artistas seleccionados a través de un proceso de selección público y competitivo podían acceder al CERN y colaborar con sus investigadores durante tres meses. Para ello, Collide ha contado siempre con mecenas individuales e institucionales siendo uno de los primeros la ciudad y cantón de Ginebra. El programa ha ido evolucionando con el soporte de nuevos socios. Así desde 2016 el CERN en asociación con la Foundation for Art and Creative Technology (FACT) de Liverpool ha gestionado tres convocatorias anuales de la llamada "Collide International residence award" mediante las cuales distintos artistas han realizado estancias de dos meses en CERN y uno en FACT. La primera convocatoria conjunta (2016) ya tuvo un gran éxito con más de 900 solicitantes de 71 países.

Esta relación CERN-FACT ha propiciado la creación de una red europea de entidades que se concibe como una nueva herramienta para dar salida y visibilidad a los resultados del programa Collide. Esta red denominada ScANNER (Science and Art Network for New Exhibitions and Research) la componen: CERN, FACT, CCCB, iMAL (Center for Digital Cultures and Techology de Bruselas) y "Le Lieu unique" (Centre de Culture Contemporaine de Nantes). La primera coproducción de este consorcio fue la exposición Broken Symmetries que se alojó en FACT desde el 22-10-2018 al 3-3-2019. Esta exposición constaba de 10 obras que son una muestra del trabajo realizado por los artistas durante los tres años de colaboración entre CERN y FACT. En su momento también se planeó que esta exposición se exhibiera, a continuación, en el resto de las ciudades miembros de ScANNER durante los años 2019-2020. Así, la exposición se ha recibido en el CCCB de Barcelona con el nombre de Cuántica y su nuevo destino será la nueva sede del iMAL en el barrio de "la guarida del infierno" (Molenbeek) de Bruselas para finalizar en "Le Lieu unique" de Nantes.

Cuántica (10 de abril a 24 septiembre 2019), como hermana que es de Broken Symmetries ha venido al CCCB igualmente comisariada artísticamente por Monica Bello, directora de Arts at CERN y José-Carlos Mariátegui, emprendedor cultural. Estas exposiciones fueron también assesoradas cientificamente por el prestigioso físico de la Universidad de Barcelona José Ignacio Latorre. En la adaptación al espacio del CCCB y sin haber visto Broken Symmetries, es dificil hacerse una idea de las similitudes y diferencias con Cuántica pero es indudable que la parte artística, las 10 obras seleccionadas, fue idéntica. Además, según el catálogo de Cuántica, se puede decir que los audiovisuales que se incluyeron en Cuántica: Prologo y Epílogo de José Antonio Soria; Universo Cuántico de varios autores y Cuántica Cotidiana de Alex Posada eran originales concebidos para esta exposición.

Los comentarios e impresiones que siguen son fruto de dos visitas realizadas durante los últimos dias de la exposición en septiembre: una de pago (6 euros general y 4 jubilados) en horario de mañana, que compartí con jubilados como yo y alumnos de bachillerato y otra en horario de tarde en día festivo (Fiesta de la Mercè) y de asistencia gratuita repleta de un público curioso tanto joven como de mediana edad. Mis dos visitas se produjeron sin el conocimiento de muchos de los detalles que he expuesto anteriormente y con la presunción de que mis conocimientos rudimentarios sobre mecánica cuántica serían suficientes a la hora de ver y comprender el material expositivo. De repente, entrar en un espacio negro siempre sorprende y aún más si las paredes están decoradas con fórmulas matemáticas. Ello produjo una cierta repulsión a un aprendiz de divulgador de la química como yo que tiene prohibido usar fórmulas para explicar conceptos químicos por el supuesto bloqueo que producen en el público. ¿Será que los tiempos y el público han cambiado y las fórmulas ya no atemorizan a nadie?

En las dos visitas y justo al entrar me tropecé con un grupo numeroso de asistentes que entorpecía el paso y que hacía prever que las visitas transcurrirían entre gran concurrencia. No fue así, pues resulta que justo cerca de la entrada se había instalado un vídeo que explicaba, empleando la técnica del zoom, la enormidad de las distancias tanto subatómicas como del universo. No es difícil encontrar este tipo de vídeos en youtube, aquí viene uno particularmente bonito.

Superado este obstáculo, uno debía sumergirse en una cierta oscuridad para enfrentarse a objetos, pantallas y paneles. Tras un cierto esfuerzo, se tomaba conciencia de que la exposición está organizada en dos itinerarios uno artístico compuesto por las 10 obras seleccionadas y otro científico. En el científico, a través de paneles, vídeos y objetos históricos agrupados en 9 estaciones o módulos se intentaba divulgar los principales principios cuánticos, es decir, conceptos tales como: el de escala de distancias, el estado cuántico, la superposición, el entrelazamiento entre partículas, la indeterminación (imposibilidad de medir todo con certeza) y la ciencia abierta o como la ciencia es una tarea colectiva. Estos espacios discurrían de forma paralela a lo largo de uno de los espacios principales del CCCB el cual alojó previamente a la exposición sobre Stanley Kubrick. Como digo, si no se prestaba gran atención desde el principio costaba darse cuenta de que si lo que uno estaba viendo era una obra artística o un artilugio científico, es decir, si estaba siguiendo un itinerario u otro. Quizá esta indeterminación que se crea sea buscada a modo de ejemplo del principio cuántico de este nombre.

Entre los objetos artísticos expuestos destacaba por su volumen y espectacularidad, una especie de lámpara gigante como si fuera de las antiguas de cristal de la que cuelgan numerosos cables junto a unos tubos retorcidos también de material transparente y una especie de cristal gigante colgado del techo que emitía luz, se trata de Cascada, de Yunchul Kim. Otra obra visualmente atrayente era la compuesta por una especie de robots cuya cabeza era una pantalla como la de los relojes digitales pero de gran tamaño y de un solo dígito que cambiaban la cifra aleatoriamente respondiendo a distintos estímulos, se trata de En estado de pecado, de James Bridle. Estas dos se veían a simple vista pero las otras requerían de una cierta atención y lectura de paneles y visualización de vídeos. Otras dos obras requerían además penetrar a través de cortinas en espacios cerrados especialmente dispuestos para estas obras. En una de ellas se podía ver un vídeo y escuchar sonidos a través de 10 canales que tienen como objetivo escudriñar en los límites del lenguaje humano, se trata de unlun, de Haroon Mirza y Jack Jelfs (hrm199). En el otro espacio, a través de vídeo y sonido se busca enfrontar al espectador con los límites de su percepción, se trata de Oscilación escalar, de Diann Bauer. Otro vídeo sorprendente, que no recuerdo si se proyectaba también en un espacio cerrado, mostraba la historia del arte mediante proyección cronológica y reiterativa de una biblioteca de 25.000 imágenes de obras de arte a una velocidad de 25 por segundo, se trata de La teoría holográfica del universo de la historia del arte (THUTOAH), de Suzanne Treister.

Un par de objetos que también despertaron mi interés fueron una especie de trompeta metálica larga y un cilindro metálico de algo más de un metro de diámetro con una de sus caras dividida en hexágonos de unos 10 cm que aparentaban ser focos lumínicos. En el primer caso se trataba de un "cuerno de neutrinos" que se recuperó de los almacenes del CERN y que no era ni más ni menos que un concentrador de gran potencia de haces de neutrinos. El público que se aproximaba a verla de cerca lo acaba utilizando a modo de catalejo. Esta pieza forma parte de CHOQUE CÓSMICO, de Lea Porsager. Mucho más interesante era el cilindro que visto por detrás mostraba un cableado y unos componentes electrónicos complejos. Tras leer la cartela situada en uno de sus laterales, resultaba que esto fue el primer detector o cámara de rayos gamma que estaba instalado en el telescopio MAGIC-I en el Roque de los Muchachos y que ha sido sustituido por otro más moderno. Para los interesados en estos telescopios recomiendo encarecidamente este escrito de Ramón Pascual en estos blogs de IyC. Este detector fue construido y diseñado en el Institut de Física d'Altas Energíes (IFAE) y lo que parecen focos son fotomultiplicadores muy sensibles. Me dio la impresión de que esta cámara no formaba parte de ninguna obra de arte y estaba como en medio del camino de la exposición. Me alegré de verlo de cerca pues me recordó un vídeo producido y realizado por Maite Soto con intervención de José Ignacio Latorre en el guión:



Del itinerario científico me gustó ver un vídeo de Richard Feynman bien trajeado y muy formal (una imagen lejos de las habituales) delante de una pizarra explicando el experimento de la difracción de la luz a través de una doble rendija, también conocido por el experimento de Thomas Young de 1801. El vídeo formaba parte de un módulo donde se explicaba el principio de superposición cuántica al que, como he mencionado más arriba, José Ignacio Latorre hace también referencia en el catálogo. En palabras de Feynman este experimento "nos confronta a las paradojas y misterios y peculiaridades de la naturaleza". A su modo de ver, si pudiéramos entender lo que sucede en realidad en este simple pero engañoso experimento podríamos penetrar en el corazón de la teoría cuántica y quizá disipar todos sus rompecabezas. El experimento ha merecido diferentes interpretaciones pero hay que admitir que cada una se acerca a la verdad a su manera.

En los laboratorios de investigación siempre ha habido "laborantes", personal que realiza tareas rutinarias de la investigación, normalmente femenino. Es por ello que también me interesó ver otro vídeo en el que aparece una señorita ataviada al estilo de los años 1970 examinando fotografías de trayectorias de decaimiento y choque de partículas que se obtuvieron en uno de los detectores del CERN de aquellos tiempos. Es conocido que la mano de obra para trabajos científicos de precisión y cálculo en astronomía ha sido tradicionalmente femenino y por consiguiente mal pagado. Con algunas excepciones como la de Miss Leavitt que trabajó en Harvard a principios del siglo pasado y que sobresalió con luz propia, a pesar de la sombra de Hubble, poco conocemos de estas "calculistas". Mediante este vídeo también constato que el CERN hizo uso de este personal al que llamaban scanning girls. Este hecho me chocó más en cuanto en el CCCB casí simultáneamente se estaba exhibiendo una exposición sobre feminismo (¡Feminismos! julio-diciembre 2019). 

Próximo al final de Cuántica se dispuso un espacio a modo de aula o ágora en el que el mural tras la mesa del orador tenía dibujada la genealogía de los científicos que han contribuido al desarrollo de la mecánica cuántica. Esta Estación Beta ha servido para que los expertos que han querido colaborar explicaran los distintos aspectos y aplicaciones de la mecánica cuántica. Este espacio también contaba con una colección de libros de divulgación sobre cuántica (quizá cedidos por la libreria Laie) que podían ser consultados. De hecho la exposición ha contado con un amplio programa de actos paralelos durante estos casi 6 meses de vida que incluyen cursos, talleres, debates, audiovisuales, festivales e incluso sesiones de cine al aire libre.

Después de la Estación Beta, el visitante posiblemente cansado y buscando la salida, no podía dejar de advertir y examinar el módulo "Cuántica Cotidiana". El formato era espectacular pues se trataba de una pantalla que ocupaba toda una pared y permitía que el visitante seleccionara las distintas opciones. Estas opciones eran las distintas aplicaciones de la cuántica al mundo cotidiano que estaban explicadas sin texto y usando simbología infográfica. Este montaje audiovisual es obra de MID Studio/Alex Posada y fué creada específicamente para Cuántica. La obra invitaba a ser vista y es quizá la mejor obra de arte, sin pretenderlo, de esta exposición y, sin duda, ha supuesto un gran esfuerzo. Lo que no tengo tan seguro es que el público haya entendido algo de como funcionan estas aplicaciones que son p.e. el GPS, la resonancia magnética nuclear y la tomografía por emisión de positrones. En su libro Cuántica, tu Futuro en Juego José Ignacio Latorre se refiere a ellas como la primera revolución cuántica. 

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La guinda de la exposición trataba sobre el ordenador cuántico. Este sería, según el mismo autor, la segunda revolución cuántica y dado que todo o casi todo en este mundo puede ser sujeto a un cálculo, va a suponer un gran cambio en lo social y personal. El interés por esta aplicación se visualizaba en un mapa del mundo donde se situaban los más de 100 centros de investigación que trabajan en este campo. Uno de ellos, creo que era el numerado como 34 está en Barcelona y es el único foco en el estado español. Este proyecto lo dirige José Ignacio Latorre en las infraestructuras del Barcelona Supercomputing Center (BSC) y cuenta con colaboraciones del Institut Català de Ciències Fotòniques (IFCO) y del Donostia International Physics Center (DIPC). Este módulo era especialmente relevante en un momento en el que ya se discute si un ordenador, en este caso construido por Google, ha llegado a la "supremacía cuántica". La exposición acababa con la visión de una hermosa cita de Newton, escrita sobre la última pared del recinto de la exposición, sobre la inmensidad del conocimiento y lo poco que aún sabemos. Con este consuelo a uno ya no le quedaba ánimo de ver el vídeo de epílogo obra de José Antonio Soria.

De lo que he expuesto y de lo mucho que ha quedado en el tintero, la realidad es que Cuántica presentaba un cúmulo de información, tanto en su recorrido científico como artístico, muy amplia y detallada que me atrevo a calificar de imposible de apreciar en su plenitud aún por alguien mínimamente informado en mecánica cuántica. Por ello es difícil de predecir en que medida esta información ha penetrado y ha sido comprendida por los distintos públicos que han pasado por ella. Me consta, por mis dos visitas, que unos, el público de mayor edad la ha visto con interés y curiosidad. Mientras, otros, estudiantes de bachillerato, han pasado por la exposición, cuestionario en mano, a la velocidad de auténticos fotones.

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A mi parecer, Cuántica, son dos exposiciones distintas, quizá dirigidas a públicos diferentes y que bien podrían haber sido expuestas separadamente. Ello no es óbice para que Cuántica no sea calificada de éxito absoluto y más tratándose de una exposición sobre ciencia. Así lo demuestra la cifra de visitantes que amablemente me ha facilitado el gabinete de prensa del CCCB. Cuántica ha registrado 80.096 visitantes, cifra del todo comparable con las grandes exposiciones culturales del CCCB, a saber: Stanley Kubrick con 146.667 visitantes, El segle del cinema con 113.529 visitantes, Més humans: El futur de la nostre espècie con 112.439 visitantes y Desprès de la fi del món con 78.878 visitantes.

Aún ante estas impresionantes cifras —¡sí, es verdad, todo puede reducirse a cifras y cálculos!— que habría que incrementar con las otras de asistencia a los actos paralelos a la exposición, me quedo con la duda de cuál ha sido el impacto sobre los conocimientos que tiene el gran público sobre los principios cuánticos. En este punto me vienen a la memoria apreciaciones tan extremas como la que hacen algunos expertos que se atreven a decir que la gente en el estado español sabe hoy tanto de relatividad como cuando Einstein visitó España en 1926 cuya labor divulgativa de la relatividad se limitó a unas conferencias en francés que nadie entendió. En esta línea podría también hacerse un cierto paralelismo con la obra de Stephen Hawking Breve historia del tiempo, quizá el bestseller menos leído de la historia. Se dice que del libro se han vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo. Debido a su complejidad también se dice que el lector convencional abandona la lectura en el segundo capítulo y que los físicos o matemáticos resisten hasta el tercero o cuarto. Este no es, ni mucho menos el caso de Cuántica, pero mi escepticismo viene impuesto por mi convicción de que la divulgación científica es más efectiva como lluvia fina y cotidiana que como chaparrón torrencial de verano. También soy partidario de nuevas formas de divulgación como la que practican, en el caso de la cuántica youtubers como: Quantum Fracture, La Gata de Schrödinger y CdCiencia que tan acertadamente han sido invitados a participar en los actos de Cuántica. Con todo esto dicho, Cuántica merecía ser vista tal y como aseguran también otros visitantes. Un consuelo para los que no han llegado a tiempo de verla puede ser este reportaje y además ojear el catálogo.

Es importante recalcar que posiblemente Broken Symmetries y Cuántica tendrán continuidad dado que el CERN ha firmado una colaboración con el ayuntamiento de Barcelona y el Institut de Cultura de Barcelona para lanzar un nuevo capítulo del Collide International Programme del cual ya se ha publicado y resuelto una primera convocatoria. Los artistas elegidos pasarán dos meses en el CERN y uno en la Factoria de Arte Fabra i Coats.

En cualquier caso, Cuántica y todas las "Cuánticas" futuras que puedan venir del CERN o de otras iniciativas son muy bienvenidas pues la sequía es el peor de los escenarios posibles para la divulgación de la ciencia. En definitiva, que vengan con uno o dos itinerarios no es crucial pues Arte y Ciencia no es una pareja tan estaña. Pensar y Crear, las actividades centrales respectivas de científicos y artistas, se pueden entremezclar hasta confundirse. Pensar y Crear sobre un mundo intrínsecamente bello y que por tanto merece ser estudiado y conocido a fondo desde todas las prespectivas posibles es un objetivo fantástico. ¡Felicidades a los implicados en hacer de Cuántica una realidad!

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Gregorio Valencia Parera
Gregorio Valencia Parera

Es doctor en ciencias químicas y ha sido investigador científico del CSIC en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (CSIC). Ha trabajado en química de péptidos y en el descubrimiento de fármacos para el dolor y enfermedades amiloides. Ahora está jubilado. Es socio de l'ACCC desde su creación.

Sobre este blog

La ciencia, como cualquier actividad humana, no está libre de tensiones que se producen entre el científico y su propia obra, entre los mismos científicos y entre los científicos y la sociedad destinataria de esta obra. Analizar estas tensiones ayuda a entender el esfuerzo y el alcance de los descubrimientos científicos. Por su impacto social, la ciencia biomédica es proclive a ellas.

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