Los autores y principales responsables del artículo titulado: "Evidence for human transmission of amyloid-β pathology and cerebral amyloid angiopathy" son los neurólogos John Collinge, director de la Unidad de Priones del Medical Research Council en el University College de Londres, y Sebastian Brandner de la misma unidad. No cabe duda pues de que ambos son expertos en el estudio de las enfermedades priónicas tanto humanas (p.e. la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob o CJD) como animales (p.e. la encefalopatía espongiforme bovina o enfermedad de las vacas locas).

En el artículo, con comentarios adicionales tanto en Nature como en Science se presentan los resultados del estudio de los cerebros de ocho pacientes que murieron a causa de CJD. Como ya hemos apuntado CJD es una enfermedad causada por priones. Dichos priones son partículas tóxicas formadas por agregados de proteínas que en estado normal son solubles y que intervienen en mecanismos bioquímicos normales. Una de las peculiaridades de las partículas priónicas, descubierta entre los años 1960 y 1970, es que tienen la capacidad, a modo de semillas, de dispersarse y así colonizar otros tejidos e incluso trasmitirse a otros individuos sanos. 
Prión

En el 90% de los casos, la causa de CJD son las mutaciones raras y esporádicas en la proteína normal y soluble que da origen a los priones. La incidencia es de un caso en un millón de habitantes entre 50 y 60 años de edad. Sin embargo, la CJD también puede adquirirse por exposición a alimentos contaminados con priones (caso de las vacas locas) y muy rara y accidentalmente mediante procedimientos médicos invasivos ( p.e. trasfusiones, injertos, trasplantes) en un porcentaje que se estima en 1% de los casos.Características de la CJD

Uno de estos procedimientos médicos fue el tratamiento con hormona de crecimiento de origen humano a niños de baja estatura entre los años 1958 y 1985. Esto sucedió antes de desarrollarse las versiones sintéticas de esta hormona y cuando su única fuente eran las glándulas pituitarias humanas recogidas por autopsia de cadáveres. Se estima que se usaron unas 400.000 pituitarias solo en el Reino Unido y que fueron tratados unos 30.000 pacientes en todo el mundo. El tratamiento se suspendió al observar que un número inusual de pacientes desarrollaban CJD posiblemente debido a que se usaron pituitarias procedentes de enfermos con CJD. El seguimiento médico de estos niños ha permitido determinar que alrededor de un 6,3% de ellos desarrolló CJD después de un tiempo de incubación de entre 5 y 40 años.

Los ocho cerebros examinados por el equipo del Dr. Collinge corresponden a la cohorte de pacientes británicos, unos 1.800, tratados con la hormona cuando eran niños de esto hace ahora unos 30 años. De esta cohorte y hasta el año 2012 han muerto de CJD 65 personas y de estas muertes 22 han ocurrido recientemente. Los cerebros eran de este último grupo de pacientes que vivieron entre 36 y 51 años. Tras el examen, lo que más ha sorprendido a los investigadores es que 4 de los cerebros, además de presentar las lesiones priónicas características de CJD, también presentaban abundantes depósitos de agregados de la proteína Aβ característicos de la enfermedad de Alzheimer (AD). Precisamente, la hipótesis que los autores del trabajo utilizan para explicar esta presencia de depósitos de Aβ en estos 4 cerebros ha sido el origen del escándalo informativo.

Una de las formas más prevalentes de demencia es AD. Los signos patológicos más característicos de esta enfermedad son: 1) la presencia en el cerebro de agregados insolubles de la proteína Aβ, llamadas placas amiloides (o simplemente amiloides dado que presentan un comportamiento similar al almidón cuando se observan al microscopio), que se forman entre las neuronas, 2) la formación de este mismo tipo de agregados en los vasos sanguíneos del cerebro y 3) la presencia de precipitados en forma de ovillos (tangles) de otra proteína conocida como la proteína Tau en las células nerviosas del cerebro conocida como tauropatía. Numerosas evidencias científicas indican que la agregación y precipitación de Aβ es un fenómeno inicial y desencadenante de AD que precede en más de 10 años a la aparición de síntomas de demencia. Sin embargo, una materia que es aún objeto de investigación es si una persona con abundantes depósitos de Aβ desarrollará o no signos de demencia.Esquema de las lesiones cerebrales de AD

Por otro lado, es conocido que la inyección de pequeñas cantidades de Aβ previamente agregada en forma amiloide a animales modelo de AD actúa en el cerebro de estos animales a modo de semilla induciendo nuevos agregados. Ya hemos dicho que esta propagación de la agregación de ciertas proteínas a partir de semillas es un comportamiento típico de los priones y es el mecanismo que utilizan para trasmitirse de un individuo a otro. En base a esta evidencia del comportamiento priónico de las semillas de Aβ (semillas amiloides) cuando se inyecta en animales, los autores del estudio se atreven a hipotetizar que las preparaciones hormonales administradas a estos niños, además de partículas priónicas causantes de CJD, también contenían semillas amiloides que, a su vez, dieron lugar a los depósitos de Aβ observados en estos 4 cerebros.
Hipótesis que se propone en el artículo
Asimismo, la localización mayoritaria de los agregados en la pituitaria y en los vasos sanguíneos de estos 4 cerebros coincide con otras observaciones tanto en enfermos como en modelos animales de AD. Así, en humanos se ha observado que la pituitaria es uno de las primeras zonas del cerebro donde se producen los agregados de Aβ. También, en modelos animales en los que las semillas amiloides se administran en el abdomen, se ha observado que la propagación mayoritaria de las semillas tiene lugar en los vasos sanguíneos cerebrales. Por otro lado, es sorprendente constatar que ninguno de los 4 cerebros afectados de amyloidosis presenten ovillos neurofibrilares de proteina Tau, también característicos de AD. Una explicación posible es que estos ovillos aparecen con posterioridad a las placas amiloides en el transcurso de AD.Microfotografía de una preparación de un cerebro de AD mostrando las placas y ovillos

Esta hipótesis también se ve reforzada por el hecho de que en edades tan tempranas como las que tenían las personas examinadas (36-51 años) es muy inusual encontrar depósitos de Aβ tan extensos pues AD se suele manifestar en la vejez. Además los investigadores descartan que estos depósitos de Aβ tengan alguna relación con los priones causantes de CJD dado que incluso en pacientes 10 años mayores que estos y que murieron de CJD, sin haber sido tratados con la hormona, no presentan depósitos de Aβ.

La idea de que las semillas amiloides sean trasmisibles no es nueva. En la última edición, la número 12, del congreso internacional sobre las enfermedades de Alzheimer y Parkinson (Niza, 18-22 marzo 2015), esta cuestión ha sido largamente discutida. Una conclusión de este debate es que la propagación de las semillas amiloides se puede considerar posible pero por un mecanismo aún desconocido. En cualquier caso, la investigación sigue adelante y una evidencia muy reciente debida al grupo del Dr. Mathias Jucker ha determinado que las semillas amiloides son capaces de sobrevivir en los cerebros de los animales durante largos períodos de tiempo y que son mucho más resistentes a la degradación que los propios priones. Con estas premisas y considerando que la prevalencia de AD es alta entre la población general, es muy posible que los lotes de la hormona humana que recibieron los niños estuvieran mucho más contaminadas con semillas amiloides que priónicas.

Tampoco este estudio de la cohorte de niños que recibieron la hormona es el primero. En 2013 el grupo del profesor John Trojanowski de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia estudió cerca de 800 certificados de defunción de pacientes que en USA habían recibido tratamiento hormonal 30 años antes cuando eran aún niños. El resultado es que no encontraron evidencias de un incremento inusual de muertes por causa de AD ni enfermedad de Parkinson. La mayoría de estos pacientes no habían desarrollado CJD y murieron por otras causas. Este estudio epidemiológico no concuerda pues con las hipótesis de la posible trasmisión de AD propuesta por el Dr. Collinge.

Dr. John CollingeEn conclusión, la evidencia objetiva que proporciona este y otros estudios sobre la posibilidad de que la enfermedad Alzheimer sea trasmisible es, como mucho muy tenue. En todo caso, esta investigación solo apunta a que las semillas amiloides de Aβ si que podrían ser trasmisibles pero en circunstancias muy excepcionales y nunca como consecuencia de un contagio, tal como lo entendemos entre individuos, o como consecuencia de prácticas médicas ordinarias. Asimismo y dado que este estudio no ha podido demostrar que los cerebros estudiados pertenecían a pacientes de AD, no puede afirmar que la AD es trasmisible, ni siquiera en estos casos aislados. 

Según cuenta la revista médica The Lancet en su editorial "Alzheimergate? When miscommunication met sensationalism" (13 septiembre 2015), las autoridades médicas del Reino Unido, antes de que se publicara el artículo en Nature, ya sospecharon de que este pudiera dar lugar a un escándalo y alertaron del hecho a The Lancet. En un intento de cooperar a una correcta difusión de una información tan sensible como esta, The Lancet contactó con el Science Media Centre británico que estaba encargado de la difusión a los medios de comunicación de la publicación de Nature. Por lo visto, en este Media Centre no consideraron que la información fuera potencialmente alarmista pero manifestaron que tenían a varios periodistas experimentados trabajando en el asunto de la difusión.

Para sorpresa de los implicados, los periódicos ingleses del dia 10 de septiembre tomaron una salida inesperada y publicaron titulares altamente alarmistas como estos: "Alzheimer's may be a transmissible infection" (The Independent), "You can catch Alzheimer's" (The Daily Mirror), "Alzheimer's bombshell" (The Daily Express) y "Alzheimer's disease may be caught through medical accidents" (The Telegraph). Otros medios ingleses o internacionales fueron más responsables y no contribuyeron al escándalo o no comentaron la noticia. Así la BBC incluyó en su página web un comentario titulado: "No evidence to support the headlines", la CNN otro titulado: "No, Alzheimer's is not contagious" y el Huffington Post en la misma línea tituló: "Is Alzheimer's disease contagious?".

En cuanto a los medios españoles la mayoría de los periódicos que dieron la noticia se unieron al escándalo como, por ejemplo: ABC (Demuestran por primera vez que una proteína del alzhéimer se transmite entre humanos), El Periódico (Un contagio de alzhéimer), El Correo (El alzhéimer se puede transmitir), El Mundo (La transmisión humana del Alzheimer es posible), El Confidencial (El alzhéimer pude ser contagioso), El Universal (Descubren posible forma de cotagio del alzheimer). La Vanguardia también comenta la noticia bajo el titular: "El Alzheimer puede transmitirse en procedimientos médicos" pero también en otro escrito se hace eco de una nota de la Sociedad Española de Neurología advirtiendo que la enfermedad de Alzheimer no es contagiosa. Esta nota de la SEN también fue recogida y comentada por Muy Interesante. Entre todos Naukas es el que más acertó, dias más tarde, con una nota escrita por un experto y titulada: "El contagio de la enfermedad de Alzheimer". También el diario en catalán ARA, en su sección de ciencia, dió en el clavo con un artículo de Daniel Closa titulado: "No. L'Alzheimer no és contagiós". Tampoco podía faltar el comentario de Investigación y Ciencia que se publicó en la sección de apuntes de noviembre de 2015.

Visto en perspectiva, el incidente, como cualquier noticia por extremista que sea, tuvo una vida corta pero ello no impidió la transmisión del mensaje que AD es "contagiosa" y que incluso puede adquirirse por transfusión sanguínea, generando así alarma y ansiedad innecesarias a familiares, pacientes de AD y personas atentas a los avances científicos. Esta alarma a sido especialmente grave para los supervivientes del tratamiento hormonal (en UK unas 1.500 personas) que de esta manera se han visto amenazadas de sufrir AD. También es enfasto que esto suceda con una enfermedad tan estigmatizada como AD. Desde nuestra posición de científicos comprometidos con la correcta divulgación de la ciencia nos duele contemplar estos sucesos que son evitables con el poco esfuerzo que conlleva ir a las fuentes fidedignas o acudir al consejo de expertos. Aprovecho la ocasión para comentar que, en todo lo que concierne a la enfermedad de Alzheimer, una fuente muy objetiva y divulgativa es el Alzforum (Alzheimer Research Forum). Desde 1966 esta organización sin ánimo de lucro e independiente mantiene una web sobre los avances en AD y el dia 10 de septiembre de 2015 publicó un comentario aclaratorio del artículo de Nature.

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Gregorio Valencia
Gregorio Valencia

Doctor en ciencias químicas e investigador científico del CSIC en el grupo de Química de Glicoconjugados del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (CSIC). Trabaja en química médica en el área de descubrimiento de fármacos para el dolor y enfermedades amiloides.

Sobre este blog

La ciencia, como cualquier actividad humana, no está libre de tensiones que se producen entre el científico y su propia obra, entre los mismos científicos y entre los científicos y la sociedad destinataria de esta obra. Analizar estas tensiones ayuda a entender el esfuerzo y el alcance de los descubrimientos científicos. Por su impacto social, la ciencia biomédica es proclive a ellas.

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