Una de las "aplicaciones traslacionales" que aparecen como desafíos actuales, es poder detectar tempranamente el desencadenamiento de enfermedades, de manera de efectuar tratamientos tempranos y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Entonces, la descripción de nuevos y mejores marcadores que se complementen con los criterios diagnósticos actuales aparecen como una interesante alternativa para el logro de este objetivo. A partir de ello, comenzaron a describirse los mencionados "marcadores biológicos" o "biomarcadores".

En la actualidad, existen diversas concepciones de la idea de biomarcadores, de las cuales para la presente entrada utilizaremos la establecida por la U.S. Food and Drug Administration (FDA). Se entiende por biomarcador como "un marcador que puede ser medido en un sistema de testeo analítico, con características específicas bien establecidas y por las que existe un marco científico establecido o prueba corporal, que permitan elucidar la significancia clínica, farmacológica, tóxica o fisiológica de los resultados del test". Dicho de otra forma, se habla de un biomarcador cuando éste cumple con los siguientes requisitos:

1) Existen pruebas científicas o corporales suficientes de su presencia o ausencia bajo un determinado contexto (por ej., una enfermedad).

2) Es medible a través de un sistema estandarizado y establecido, que permite su reproducibilidad.

3) Su presencia o ausencia se asocia de forma específica con un determinado evento (que puede ser patológico), presentando una significancia clínica, farmacológica, tóxica o fisiológica.

En el alzhéimer, la descripción de biomarcadores se ha enfocado a la búsqueda de moléculas en el líquido cefalorraquídeo (CSF) y la sangre. Actualmente, varios tipos han sido descritos en términos de su sensibilidad y especificidad. La presencia de beta-secretasa, oligómeros β-amiloidales y proteína Tau hiperfosforilada, han sido mencionados como posibles biomarcadores, los cuales guardan relación con el metabolismo de la proteína precursora de amiloide y tau, quienes se han visto son altamente acumulados en la patología formando placas seniles y ovillos neurofibrilares, respectivamente. Así mismo, los oligómeros β-amiloidales se ha visto que guardan relación con el inicio de la acumulación de β-amiloide y la formación de placas seniles.

Desgraciadamente, estos y otros biomarcadores, si bien tienden a cumplir los requisitos ya mencionados para ser considerados como tal, su presencia permite exclusivamente el diagnóstico de la enfermedad. Sin embargo, los actuales marcadores entregan información de fenómenos metabólicos avanzados, que implican un grado de severidad y avance del alzhéimer. Es decir, la tecnología actual permite identificar la enfermedad, pero no efectuar una detección temprana de ella.

Por lo pronto, los actuales biomarcadores descritos permiten incrementar el nivel de datos para el diagnóstico diferencial, aspecto que otras técnicas ya implementadas en clínica (como la resonancia magnética nuclear y moléculas radioactivas con incorporación diferencial en placas seniles) ya permiten efectuar. En este sentido, un desafío para los grupos de investigación enfocados en el desarrollo de biomarcadores para alzhéimer, es diseñar mecanismos de detección enfocados en la detección temprana de la patología. Sin embargo, este objetivo requerirá un mayor nivel de pruebas y un mejor entendimiento de los posibles orígenes de la enfermedad, que en la actualidad permanecen desconocidos y que requerirán muchas horas más de investigación para ser dilucidados.

Juan Pablo Ramírez Olmedo
Juan Pablo Ramírez Olmedo

Lic. en biología y Profesor de Biología por la Universidad Andrés Bello, Chile. Magister en Biomedicina por la Universidad de Los Andes. Estoy interesado en la relación entre la activación de diferentes zonas del cerebro durante el aprendizaje significativo y cómo recrear dichas respuestas bajo diferentes estímulos sensoriales.

Sobre este blog

Como dice el dicho «solo sé que nada sé». El sistema nervioso es un enigma: el lenguaje y lógica con los que opera son únicos. Si logramos comprender su mecanismo, podremos desentrañar los más grandes secretos desde los rincones más recónditos. Dedicaremos este blog a analizar de forma didáctica antiguos y nuevos descubrimientos en el campo de la neurociencia. De esta forma, trataremos de armar las piezas que nos permitan entender cómo la neurona y otras células operan en la normalidad y en la neurodegeneración.

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