¿Pastillas para todo?

24/07/2008 1 comentario
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   La medicalización de nuestra sociedad avanza a pasos agigantados. Cada vez con mayor frecuencia se dejan en manos de la medicina aspectos de la vida del hombre como la menopausia, el parto, el bienestar, la alimentación o la buena forma física. Situaciones que hasta ahora no se consideraban problemas médicos, se convierten en enfermedades o en momentos de elevado riesgo para la salud que hay que prevenir. La solución, el consumo tantas veces innecesario de alimentos funcionales, vitaminas, hormonas, antibióticos, analgésicos, ansiolíticos, etc.
   La medicalización de la infancia me interesa especialmente y por ello he seguido con atención una noticia reciente que ha desatado una gran polémica. El pasado 1 de junio apareció en el mercado estadounidense una pastilla de azúcar con sabor a frambuesa llamada Obecalp. Si lo deletreamos al revés, sabremos lo que realmente es, un placebo, una sustancia que se administra como un tratamiento ficticio y que puede mejorar a un paciente que desconoce esta circunstancia. Sus creadores, un matrimonio residente en los Estados Unidos y padres de tres hijos, han declarado que decidieron fabricarlo para aquellos casos en que un niño necesita algo más que cariño para sentirse mejor. Al venderse como suplemento alimenticio, no ha tenido que pasar el control de la Agencia Federal del Medicamento y se venderá sin receta en supermercados, parafarmacias e internet. Los efectos perjudiciales que puede ocasionar la administración de placebos por parte de los padres han sido inmediatamente señalados por numerosos colectivos profesionales como psiquiatras infantiles, farmacéuticos y médicos de familia, entre otros. Los niños perciben que cualquier problema se afronta con pastillas, impidiéndoles el aprender a enfrentarse con las dificultades cotidianas. Se convierten en "niños-burbuja", hiperprotegidos, intolerantes desde edades muy tempranas a la más pequeña frustración e introducidos ya en la peligrosa vía de la medicalización. Me quedo con una frase de la vicepresidenta del Colegio de Médicos de Familia de Gran Bretaña sobre la administración de Obecalp a los niños: "es convertir el cariño en una medicina".