La compleja historia de nuestro planeta y de la humanidad está marcada por descubrimientos y eventos extraordinarios. Uno de ellos ocurrió el 7 de diciembre de 1972 cuando los astronautas del Apollo 17, la última misión con tripulantes a la Luna, tomaron desde el espacio la fotografía más famosa de la Tierra. En la imagen, captada a más de 45.000 kilómetros de distancia, se observa nuestro planeta, solo, aislado, en medio de una total oscuridad. Se aprecian África y la Antártida bajo la luz del sol y otras regiones nubladas. La característica más sobresaliente de esa imagen es, sin embargo, que la Tierra se ve azul, por el color y la extensión de sus océanos. Desde entonces se le conoce como el Planeta Azul. Esa fotografía nos llevó a apreciar desde una perspectiva completamente nueva la fragilidad y lo finito de nuestro planeta. Permitió también entender la importancia de sus océanos, que cubren 75 por ciento de su superficie.


URU.jpgLos mares y océanos mantienen la mayor diversidad biológica del planeta. Allí viven millones de especies pertenecientes a prácticamente todos los phyla o grupos animales, incluyendo a varios que están ausentes de las islas y continentes. En contraste, en tierra existe una mayor diversidad de plantas. Los arrecifes y mares de coral de Australia, Indonesia, Filipinas y las costas del Caribe mexicano son las regiones marinas más diversas. Son el equivalente marino de las selvas tropicales como las de la cuenca del Amazonas en Sudamérica.

HopeA la fecha se han descrito más de 16 mil especies de peces marinos y se estima que existen aún miles por ser descubiertas. Existen alrededor de 130 especies de mamíferos marinos como ballenas, delfines y focas, que habitan en las aguas de todos los mares. También hay un número no determinado, pero sin duda enorme, de otros tipos de especies como camarones y cangrejos. Cada año se descubre una plétora de nuevas especies marinas, algunas tan grandes como ballenas y delfines. Por ejemplo, en 2014 estudios genéticos revelaron que los rorcuales de Bryde del golfo de México son probablemente una especie nueva.

Los océanos y mares albergan la fabulosa e inimaginable cantidad de mil trescientos millones de kilómetros cúbicos de agua salada, lo que representa 96 % del agua del planeta; el resto es agua dulce. Por la vastedad del mar y su inaccesibilidad para la mayoría de las personas es difícil percibir la enorme degradación a la que ha sido sometido. Hoy, nuestro planeta, su diversidad biológica, sus mares y océanos están amenazados por las actividades del hombre. Poco a poco se han ido mermando sus riquezas y poco a poco se va extinguiendo su vida. Los embates son variados y complejos; el mar es simultáneamente atacado desde muchos frentes.          

Si no cambiamos la situación actual, se estima que para  el año 2030 podría haber más plástico que peces en el mar

Millones de litros de aguas contaminadas son vertidos cada día a los océanos arrastrando muerte y desolación. La contaminación por plásticos de todo tipo es inimaginable.

Existen cinco regiones en los mares en donde se acumulan plásticos y otra basura en cantidades asombrosas; en el Pacífico se le ha llamado el "gran parche de plástico del Pacífico", que se extiende por decenas de kilómetros y a decenas de metros de profundidad.

Día y noche sin parar se puede escuchar en las profundidades el ruido de motores y artes de pesca de innumerables barcos pesqueros que prácticamente han acabado con todas las grandes pesquerías, tales como las de bacalao en la costa este de Estados Unidos de América y Canadá, las de sardinas en la costa de California y la del atún en las costas del Pacífico. 

En las aguas del golfo de California ocurre, hoy en día, una crisis silenciosa invisible para nosotros. En esas aguas existen menos de 100 vaquitas marinas, un tipo de marsopa endémica de esta región, y se enfrentan a la extinción por la pesca ilegal. En este año 2015 el Presidente de México ha decretado una veda total a la pesca en el Alto Golfo e instruido a la Marina para que se cumpla esta prohibición. Se trata de la última esperanza para la vaquita, presagio de los tiempos que vienen, de todo tipo es inimaginable.

El mar, cuna de la vida, está en peligro. La Tierra está en peligro. Ya sea por razones éticas o simplemente por conveniencia es necesario reconocer claramente que el camino que hemos elegido es incorrecto.

Y, sin embargo, seguimos hacia el mismo rumbo indiferentes a la destrucción que nos rodea. Tal como lo expresó elocuentemente Jacques Cousteau: "El mar, el gran unificador, es la única esperanza para el hombre". Hoy, como nunca antes, la vieja frase tiene un sentido literal: "todos estamos en el mismo bote".

El futuro del mar depende ahora exclusivamente de nosotros. El tiempo será el mejor testigo para saber si le mostramos el amor, la atención y la comprensión que requería para sanar y salvarse. Si tuvimos la sensatez que se necesita para salvarnos.

ICEBERG AZUL

 

 

Gerardo Ceballos
Gerardo Ceballos
Sobre este blog

Se presentarán el panorama ambiental a nivel global y los principales retos en materia de: cambio climático, pérdida de especies, sobrepoblación humana, entre otros que conciernen a toda la humanidad.

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