¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No sabemos, pero seguro afecta a lo que vemos ahora

03/09/2018 0 comentarios
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Hoy hablamos de los "efectos de legado" (aquellos causados por condiciones ambientales que ocurrieron hace años, décadas, siglos o milenios) en los ecosistemas de tierras secas. Es un tema que está empezando a explorarse con cierto detalle, y se empiezan a acumular resultados muy interesantes tanto en tierras secas como en otros ecosistemas. Dichos resultados tienen implicaciones fundamentales para manejar nuestros ecosistemas hoy, así como para conocer mejor el futuro de las tierras secas en un mundo cambiante.

Con unas dinámicas extraordinariamente lentas, muchos atributos de las tierras secas no suelen mostrar respuestas rápidas a los cambios ambientales, más bien lo contrario. Aquellos que hayáis o estéis haciendo experimentos en tierras secas veréis que vuestros tratamientos de riego, o fertilización, o manipulación de vecinos, o herbivoría, o casi cualquier otra cosa que se os ocurra, raras veces muestran las respuestas rápidas que imaginabais o que se deducen de otros estudios en sistemas con más agua (he aquí un ejemplo propio). No obstante, esperad y veréis que poco a poco estos "ecosistemas Ent" van desperezándose y respondiendo a los cambios, a su ritmo. Algunos ejemplos de estas lentas respuestas son los tiempos (desde unos pocos años hasta muchas décadas, dependiendo del tipo de impacto y las condiciones ambientales) que toma la costra biológica en recuperarse tras una perturbación, o los más de 50 años que tardan en desvanecerse los efectos de la copa de los árboles en el suelo.

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A pesar de estos tiempos de respuesta lentos, y quizás sorprendentemente, los ecólogos nos fijamos más en cómo las condiciones actuales afectan a estos ecosistemas, que cómo responden a las condiciones que hubo antes. Esto tiene múltiples causas, incluyendo los esquemas de financiación, que en su mayoría favorecen estudios a corto plazo, o la necesidad de desarrollar experimentos para poder entender los mecanismos causales de lo que observamos y evitar los llamados "factores de confusión". Por supuesto, como científicos, en particular si te hayas en las etapas tempranas de tu carrera, no puedes esperar décadas en analizar y publicar tus resultados; además, la sociedad demanda respuestas rápidas a los crecientes problemas de escasez de agua y desertificación, y estas respuestas no pueden tardar años en llegar. Por tanto, sea por cuestiones logísticas, estratégicas o de demanda social, los ecólogos de comunidades y de ecosistemas nos hemos fijado más en las condiciones ambientales actuales que en aquellas del pasado. Sin embargo, y como decíamos antes, los ecosistemas de tierras secas pueden responder de forma muy lenta a los cambios ambientales, y experimentos a corto plazo pueden fácilmente "perderse" o infravalorar estas respuestas. Por ejemplo, medidas comúnmente aplicadas a la hora de favorecer el crecimiento vegetal pueden tener efectos aún años después de haberse aplicado, sin embargo, los estudios que valoran los efectos de éstos y otros tratamientos de restauración a más de 10 años vista son la excepción, no la regla. Y esto a pesar de que este tipo de estudios son fundamentales para saber realmente la efectividad de las medidas tomadas, o cual será la deuda acumulada de haber degradado estos ecosistemas en primer lugar.

De forma similar, empezamos a acumular evidencias de que los efectos de la ganadería extensiva, el uso del suelo más extendido en tierras secas, puede tener efectos importantes años después de haber terminado. También es posible que éstos efectos no dependan sólo de la densidad, el tipo de ganado o las condiciones ambientales, sino también de cuantos años hace que se realiza la actividad. Sin embargo, aunque hay muchos estudios sobre el efecto de la herbivoría (tanto de animales nativos como de ganado comercial) en tierras secas, no conocemos casi ninguno que tenga en cuenta estas respuestas más a largo plazo, o los "efectos de legado" que quedan tras el cese de dicho uso del suelo. Sin embargo, estudios de otras áreas parecen indicar que este tipo de estudios son bien necesarios para entender los atributos actuales del ecosistema, como su biodiversidad o productividad. Por ejemplo, incluso en sistemas mucho más dinámicos y productivos, podemos observar efectos marcados del "telón de acero" que dividió a Europa durante los años 1950s, tanto en el tipo de agricultura que se hace hoy en día, como en sus niveles de biodiversidad actual, niveles de producción y ganancia asociada a dichos cultivos. Otros estudios predicen importantes pérdidas de carbono en nuestros ecosistemas en las próximas décadas, no como consecuencia de las condiciones ambientales que se esperan en el futuro (eso también), sino como consecuencia de la pérdida de biodiversidad que está ocurriendo en la actualidad.

Estos resultados nos advierten que debemos llevar cuidado a la hora de dar recomendaciones sobre unas u otras actuaciones, y que necesitamos conocer cuáles serán las respuestas del ecosistema a largo plazo. Por ejemplo, no es raro leer recomendaciones sobre la eliminación de arbustos en tierras secas por su efecto negativo sobre la producción de forraje para el ganado (ya os hablamos sobre esto el año pasado), pero antes de recomendar dicha actuación o no, quizás nos debamos plantear preguntas cómo...¿cuál será la respuesta a largo plazo del ecosistema a dicha eliminación? ¿cómo cambia el efecto de los arbustos sobre la comunidad vegetal con el tiempo, es siempre negativo/positivo? ¿no se deberá, quizás, la relación negativa entre arbustos y forraje que vemos hoy en día a los efectos de la sobreexplotación ganadera a la que se vieron sometidos dichos ecosistemas en el pasado?

Responder a éstas y otras preguntas similares nos ayudará a ofrecer mejores recomendaciones a nuestros políticos y administradores, no sólo en el ámbito de la matorralización, sino también sobre cambios en la cabaña ganadera, o el desarrollo de estrategias de adaptación al cambio climático. Aunque hay evidencias sobre estos efectos de legado para algunos de los cambios ambientales más importantes, y sobre alguna de los atributos del ecosistema de especial interés, echamos en falta un conocimiento más exhaustivo de la duración de estos efectos de legado, su dependencia al tipo de cambio o las condiciones ambientales, o qué atributos del ecosistema son los más sensibles a dichos efectos. Dicho conocimiento mejorará, sin duda, nuestra capacidad de predicción sobre el futuro, nuestro entendimiento sobre los patrones ecológicos actuales, y nuestra habilidad para informar a la sociedad sobre las consecuencias de un determinado cambio en el manejo del ecosistema. Los estudios arriba citados (y los que veréis más adelante) ofrecen estrategias para evaluar estos efectos sin tener que esperar décadas para ello, ofreciendo a su vez la rápida respuesta que la sociedad demanda.

Hemos hablado de efectos de legado producidos por cambios ambientales de hace años, o incluso décadas, pero...¿es esto todo? rotundamente, no. En los últimos años se han publicado algunos trabajos que demuestran que las condiciones que hubo durante la última glaciación (¡hace más de veinte mil años!) afectan a los patrones actuales de biodiversidad en el suelo, los contenidos de carbono almacenados en el ecosistema, los rasgos funcionales de sus comunidades vegetales o los patrones de co-occurrencia entre especies. Esto se añade, por supuesto, a los patrones biogeográficos y evolutivos que ya conocemos desde hace tiempo, y nos indican claramente que no podemos entender el presente, o el futuro, sin mirar al pasado. Como se suele decir "cualquier tiempo pasado fue mejor", bueno, eso no lo sabemos, pero lo que sí parece ser cierto sin ninguna duda es que "cualquier tiempo pasado influencia los patrones que vemos hoy en día". ¿Cuál es la influencia relativa del pasado vs el presente en estos patrones? ¿Qué atributos de los ecosistemas muestran más "memoria histórica"? ¿cómo afectan estos efectos del pasado en nuestras proyecciones de futuro? Son preguntas importantes que merecen nuestra atención, esperemos que este post os inspiré a intentar contestarlas.