En la primavera de 2020 propusimos a la revista Ecosistemas un monográfico sobre desertificación. Coincidían distintas vicisitudes que apuntaban en la misma dirección. Por una parte, creíamos que trasladar el foco desde los efectos de la desertificación –desde dónde tradicionalmente se ha abordado el problema– a las causas socioeconómicas del problema era particularmente relevante en una revista cuya vocación ecológica queda claramente reflejada en su título. Implícitamente, el contenido del monográfico es un alegato contra varios de los tópicos instaurados alrededor de la desertificación. Uno de los más importantes es precisamente cambiar la perspectiva dominante, que se centra en los efectos de la desertificación y no presta la misma atención a sus causas. El diseño se soluciones realmente efectivas pasa por equilibrar esta visión.
Ecosistemas ofrecía, además, un valor añadido muy importante. Normalmente los científicos estamos obsesionados (debido al sistema de evaluación actual) por publicar en las revistas mejor indexadas en las clasificaciones internacionales. Parece que el resto de publicaciones no sirvan para nada y ello hace que no dediquemos esfuerzos a revistas que no lideran las clasificaciones del "Journal of Citation Reports". Sin embargo, hay vida más allá del índice de impacto. Para nosotros era muy relevante el hecho de construir un monográfico en español, porque eso nos permitía llegar a un público que no siempre está al tanto de esas otras revistas que se publican exclusivamente en inglés. Publicar artículos sobre desertificación en español nos permitía ocupar un valioso nicho y dar sentido a uno de los preceptos que finalmente rigen el sistema de ciencia español y los proyectos de investigación que nos financian: trasladar los resultados de nuestras investigaciones a la sociedad.
La portada elegida sintetiza bien el contenido del monográfico. La idea era reflejar un proceso de desertificación, lo cual no es sencillo. Normalmente se cae en otro de los tópicos: utilizar la imagen de un desierto como equivalente de desertificación. Estos errores en la comunicación visual del problema están muy extendidos y la propia Convención de Lucha contra la Desertificación cae en ellos. Era arriesgado ilustrar la desertificación con un radical cambio en el uso del suelo, donde los invernaderos han cubierto por completo el territorio. Con esta elección hemos tratado de señalar la relación entre los cambios en el uso del suelo y la desertificación y destacar que la degradación de las aguas subterráneas es un claro caso de desertificación. En efecto, el deterioro cuantitativo y cualitativo de las masas de agua subterránea generalmente pasa desapercibido (es un asunto "silencioso" ajeno a testigos incómodos) y lo que vemos muchas veces se interpreta como un modelo de éxito económico y social, lo cual solo es cierto en el corto plazo.

Hemos tenido la suerte de contar con contribuciones de prestigiosos autores que trabajan en instituciones de México, Argentina, Australia, Reino Unido, Marruecos, Bélgica y España, y disciplinas muy variadas. El monográfico está integrado por 8 trabajos de revisión, 5 de investigación y el editorial. Sus 14 artículos conceptualizan la desertificación de una forma clara, abordan temas clave en el estudio de este fenómeno, incluidos algunos que han sido tradicionalmente poco estudiados y discuten herramientas para luchar contra este fenómeno. Resumimos brevemente su contenido: 

En la editorial, los editores (Jaime Martínez-Valderrama, Emilio Guirado y Fernando T. Maestre) introducimos el monográfico, que presenta la desertificación como un problema ambiental de primer orden que requiere soluciones urgentes más que discusiones de salón.

James F. Reynolds sugiere en un provocador ensayo que el concepto de desertificación es un "prisionero de la historia" que ha impedido un progreso real en su comprensión/gestión y ofrece recomendaciones para evitar ser "encarcelados" en esta prisión.

Dianela Calvo, Juan José Gaitán y colaboradores muestran cómo el clima modula los efectos que el pastoreo -que cuando es excesivo promueve la desertificación- tiene a escala local en la Patagonia argentina, una de las principales zonas de pasto del mundo.

Claudia Lauterio Martínez y colaboradores describen los Observatorios Participativos Socio-Ecológicos, laboratorios sobre el terreno donde se exploran de manera participativa planes de acción para implementar acciones efectivas para luchar contra la desertificación.

Juan José Gaitán y colaboradores utilizan datos de 239 sitios de la red MARAS para mostrar cómo el índice de vegetación NDVI predice los cambios temporales de la cobertura vegetal en tierras secas de la Patagonia argentina.

Elysa Silva y colaboradores ejemplifican como conjugando las opiniones de agentes sociales y los servicios ecosistémicos pueden identificarse de forma efectiva zonas de alta prioridad para la restauración de un paisaje semiárido antropizado en el SE de España.

Emilio Guirado y Jaime Martínez-Valderrama revisan el uso de las técnicas de inteligencia artificial en el estudio de la desertificación. Su revisión muestra su reciente crecimiento en los últimos años, así como su potencial para luchar contra la desertificación.

Los editores de este monográfico revisamos las tentativas por cartografiar la desertificación, analizamos sus dificultades y mostramos las últimas tendencias en un tema clave a lo largo de los años en el estudio de este fenómeno.

Susana Bautista y Ángeles G. Mayor revisan el concepto de la conectividad ecohidrológica y discuten cómo controla el funcionamiento de los ecosistemas áridos, subyace a las dinámicas de desertificación y puede manejarse para restaurar zonas áridas degradadas.

Julia Martínez y colaboradores abordan un tema clave al que no se le ha prestado la atención que merece: los cambios de uso del suelo y la expansión del regadío en particular, que es un agente desertificador clave en numerosas zonas áridas de todo el planeta.

Jaime Martínez-Valderrama y colaboradores revisan los fundamentos de la Dinámica de Sistemas, muestran sus ventajas y desventajas para su uso en el estudio de la desertificación, e ilustran su funcionamiento con un caso de estudio.

Rocío Hernández-Clemente y Alberto Hornero revisan la importancia de la teledetección para evaluar y modelizar la dinámica espacio-temporal de la desertificación, identificando aspectos clave para mejorar la fiabilidad de los análisis realizados con teledetección.

Yolanda Cantón y colaboradores abordan las distintas técnicas y retos futuros para utilizar a la costra biológica del suelo, un componente biótico clave, en la restauración de ecosistemas áridos degradados.

Miriam Muñoz-Rojas y colaboradores revisan la biodiversidad y el carbono orgánico del suelo (COS) y su respuesta a factores climáticos y degradación, así como prácticas que permiten incrementar el COS para luchar contra la desertificación.

El proceso ha conllevado un enorme aprendizaje, ese que otorga el ver la cara B de las publicaciones. Adentrarse en la cocina de una revista y hacer de pinche permite poner en valor todo el proceso editorial que hay detrás de un artículo y hace que mejores ciertas prestaciones como autor. A la par, ha sido una tarea ardua, puesto que la pandemia ha contribuido a acentuar los obstáculos que este tipo de proyectos ya de por sí conllevan. Sin embargo, el tesón de los editores de la revista involucrados en este monográfico, y la buena disposición de todos los autores han allanado el camino. Acabamos recordando que todos los artículos de este monográfico son #openaccess (compártelos con quienes puedan estar interesados!) y esperando que el monográfico ayude a conocer mejor el grave problema de la desertificación y promueva un necesario debate para buscar soluciones efectivas al mismo.

Fernando T. Maestre, Santiago Soliveres y Jaime Martínez Valderrama
Fernando T. Maestre, Santiago Soliveres y Jaime Martínez Valderrama

Fernando Maestre es profesor de ecología e investigador principal del Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global de la Universidad de Alicante. Ha estudiado las zonas áridas de cinco continentes y recibido los premios de la Academia de Ciencias-Fundación Pascual en Ciencias de la Vida, el "Miguel Catalán" y el "Humboldt Research Award". 

Santiago Soliveres Codina es investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Alicante. Ha trabajado en zonas áridas de Australia, España, EE. UU. y Marruecos, sobre todo en relaciones biodiversidad-funcionamiento, matorralización, interacciones entre plantas y efectos del pastoreo.

Jaime Martínez Valderrama es investigador postdoctoral en la Universidad de Alicante. Es especialista en desertificación y modelos de simulación. Tiene más de 20 años de experiencia en diversas zonas áridas del mundo y cuenta con decenas de publicaciones además de varios libros, entre los que destaca Los desiertos y la desertificación.

Sobre este blog

Una mirada al presente y futuro de las zonas áridas desde la ecología. Hablaremos de temas y lugares que nos acercarán a comprender mejor los ambientes áridos, cómo los estudiamos y cómo están cambiando en respuesta al cambio ambiental global en el que estamos inmersos.

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