Cerebelo y depresión

20/07/2018 0 comentarios
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Tradicionalmente, el cerebelo solo se ha vinculado a la función sensomotriz y se ha desconectado de cualquier influencia en la cognición o en el comportamiento emocional. Pero en los últimos años se está produciendo una revolución en la comprensión de la funcionalidad de esta estructura cerebral. Hasta el punto de que, por ejemplo, ya se habla de cómo puede influir en el estado anímico de los sujetos y, en concreto, en los trastornos de tipo depresivo.

¿Cómo es posible que una estructura que contiene más de la mitad de las neuronas del cerebro humano haya quedado confinada a una monofunción como es la del control y ajuste sensomotor? Siendo ésta una función de enorme importancia (véanse, por ejemplo, los espléndidos estudios de Delgado-García y cols. (2009) al respecto), no parecía lógico que el cerebelo no interviniera en funciones cognitivas y emocionales. ¿Una estructura de tanto poder computacional, desaprovechada para el procesamiento de "funciones superiores"? Más si cabe, cuando se dan proyecciones anatómicas recíprocas entre el cerebelo y las áreas límbicas y corticales. Más aún, la parte anterior del cerebelo se conecta a las zonas cerebrales más vinculadas al circuito del castigo y de la recompensa, incluyendo la amígdala y el cuerpo estriado.

Cerebelo hipotálamo están también conectados recíprocamente y, como es bien sabido, el hipotálamo es un importante regulador de los procesos endocrinos que mantienen la homeóstasis, proceso clave en la regulación de la estabilidad emocional.

En la siguiente imagen (extraída de Schutter, 2016), podemos observar, esquematizada, la base neuroanatómica funcional del cerebelo en el circuito cerebral del castigo y de la recompensa. La amígdala es designada con la letra "A", con la "H" el hipotálamo, la "S" denota el cuerpo estriado y la letra "T" denota el tálamo:

 CEREIMAGEN (3).jpg

 

(Schutter, 2016, p. 31)

Una de las características de la depresión es que los sujetos padecen una falta de sensibilidad hacia las recompensas y una sensibilidad exagerada hacia los hechos negativos o señales de castigo. A su vez, las respuestas al estrés son anormales y los biorritmos se alteran, originándose una desrregulación de la homeóstasis corporal.

Parece comprobarse una actividad anormal del cerebelo en pacientes con desorden depresivo (Fitzgerald et al., 2008) así como una reducción de su volumen. A su vez, se producen reducciones en la corteza frontal, el hipocampo y el cuerpo estriado y patrones anómalos en toda la red de circuitos límbicos ligados al sistema de castigo y recompensa. En el plano cognitivo, parece registrarse una hiperconectividad en la red por defecto, algo que se asocia con una exagerada insistencia en pensamientos y sentimientos autorreferenciales en esta clase de pacientes (Koolschijn et al., 2009).

Una evidencia muy interesante de la intervención del cerebelo en los estados de ánimo viene dada por la estimulación magnética transcraneal. Schutter (2013) parece encontrar que dicha estimulación positiva o facilitadora, aplicada a ciertas zonas del cerebelo, mejora el estado anímico y atencional hacia los estímulos apetitivos. 

¿Llegaremos a complementar, incluso a sustituir, el tratamiento químico convencional de la depresión, basado en el uso de drogas recaptadoras de la serotonina por otros tratamientos como la estimulación cerebral? Desde luego, los tratamientos químicos actuales producen múltiples efectos secundarios y realmente no van dirigidos a la diana exacta del complejísimo sistema de neurotransmisores cerebrales.

 

Referencias 

Bower, J.M. y Parsons, L.M., Reconsideración del cerebelo. Investigación y Ciencia 2003 (octubre); 325. En https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/la-informacin-en-el-universo-hologrfico-361/reconsideracin-del-cerebelo-3892.

Fitzgerald, P.B., Laird, A.R., Maller, J. y Z.J. Daskalakis. A meta-analytic study of changes in brain activation in depression. Hum Brain Mapp. 2008;29:683-695.

Koolschijn, P.C., van Haren, N.E., Lensvelt-Mulders, G.J., Hulshoff Pol, H.E. y R.S. Kahn. Brain volume abnormalities in major depressive disorder: a meta-analysis of  magetic resonance imaging studies. Hum Brain Mapp. 2009;30:3719-35. 

Sánchez-Campusano, R., Gruart, A. y Delgado-García, J.M. Dynamic associations in the cerebellar–motoneuron network during motor learning. J Neurosci. 2009; 29:10750–63. [PubMed: 19710326].

Schutter, D.J. Human cerebellum in motivation and emotion. En Handbook of the cerebellum and cerebellar disorders. N. York: Springer;2013, pp. 1771-82.

Schutter, D.J. A cerebellar framework for predictive coding and homeostatic regulation in depressive disorder. Cerebellum. 2016;15:30-33. En https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4726720/pdf/12311_2015_Article_708.pdf.