Proteína marcadora de un glioblastoma (dreamstime.com/photos-images/glioblastoma.html)

La terapia de campo en el glioblastoma [(1)] es una terapia no invasiva que implica la aplicación, a través de la piel que cubre el cráneo, de campos eléctricos alternos de baja intensidad y de frecuencia intermedia que ejercen una fuerza biofísica sobre moléculas cargadas y polarizables del cerebro (dipolos). No solo esos campos producen efectos antimitóticos en las células cancerosas sino que parece que también se están comprobando efectos en la reparación del ADN por parte de las células cancerosas [2] y en procesos biológicos como la autofagia celular.

Han pasado 18 años desde que apareció publicado el primer estudio acerca de la aplicación de esta innovadora terapia [3] y, sin embargo, su uso sigue siendo muy limitado. Y así, mientras que hace 7 años solo se beneficiaron 605 pacientes en el mundo, en 2019 esa cifra subió hasta poco más de los 2000 pacientes [4]. Es verdad que la terapia es muy cara. En 2020 Novocure alquilaba su aparato Optune a los pacientes por unos 21.000 dólares al mes y Connock et al. [5] hace 3 años calculaban un coste añadido de más de 400.000 dólares por una ganancia promedio de esperanza de vida de aproximadamente medio año (siempre, por supuesto, combinado su uso con otras terapias como temozolomida).

Lo que está demostrado es que:

A. Los efectos adversos de esta terapia son mínimos, todo lo más, dermatitis de contacto alérgico fácilmente solucionable con corticoides tópicos.

B. En tratamientos combinados con quimioterapia estándar garantiza un incremento (ligero) en la esperanza de vida del promedio de los pacientes.

Prescindiendo de las típicas presiones economicistas de los diversos sistemas sanitarios y preguntando a los médicos, o sea, a la parte fundamental en la aplicación de las terapias, nos encontramos con una curiosa paradoja. Por un lado, en 2020, el 60% de los especialistas norteamericanos estaba convencido de que la aplicación de la terapia de campo sobre esta clase de tumores prolonga, en términos generales, la vida de los pacientes. Pero solo un 30% la contemplaba como que debía formar parte del tratamiento estándar e incluso el 87% se negaba a incorporarla en el diseño de las pruebas clínicas [6]. ¿Convencimiento? ¿Presiones de los sistemas de salud? ¿Presiones de los laboratorios?

En 2021 se publicó un meta-análisis por científicos de Universidades y Centros de Investigación de Israel [7] acerca de los efectos de la terapia de campo, combinada con otros tratamientos, sobre el tratamiento del glioblastoma. Se incluyeron 20 estudios que incluían a más de 11000 pacientes con glioblastoma recientemente diagnosticado y con glioblastoma recurrente. Para pacientes con diagnóstico inicial, la esperanza promedio de vida fue de más de 21 meses y para pacientes con glioblastoma recurrente fue de más de 10 meses. En el primer tipo de pacientes, el tumor no progresó durante un promedio de poco más de 7 meses y en el segundo tipo el avance det tumor se detuvo durante casi 6 meses.

¿Qué genera esta especie de escepticismo entre los especialistas médicos cuando está demostrado que el uso combinado de esta terapia con otras no se reduce a un efecto placebo o a una ganancia próxima a resultados no significativos o por azar?

Tal vez, una respuesta la podamos encontrar en [7]. Para empezar, considerando que el cáncer es una enfermedad muy específica de cada paciente, ¿qué características particulares de los pacientes influyen en la mejora producida por esta terapia? ¿Se debe a su nivel de hemoglobina, quizá a sus características genéticas o a otras características de metilación? Faltan estudios al respecto. Por otro lado, ¿qué combinaciones terapéuticas y en qué orden resultan más adecuadas? ¿Primero, radioterapia para, a continuación, suministrar temozolomida+terapia de campo? ¿O radioterapia y temozolomida para, a continuación, aplicar temozolomida de mantenimiento y terapia de campo? ¿Empleamos terapia de campo antes de suministrar 5-ALA? ¿Y qué decir de averiguar la dosis de corticoides situada en el margen mínimo de seguridad para potenciar al máximo el efecto inmunogénico de la terapia de campo? Son preguntas que han de responderse, por supuesto, con más investigación y quizá las respuestas puedan reducir la actitud escéptica de unos profesionales médicos, algunos de los cuales han de dejar de considerar la aplicación de la terapia de campo a los glioblastomas como una especie de juguete inocuo o de efecto placebo.

Referencias

[1]Calzón, S y Llanos, A. Terapia de campo de tumores en el tratamiento del glioblastoma, Sevilla, AETSA, 2013.

[2]Giladi, M., Munster, M., Schneiderman, R., Voloshin, T., Porat, J. et al. Tumor treating fields (TTFields) delay DNA damage repair following radiation treatment of glioma cells. Radiation Oncol. 12:206 (2017).

[3]Kirson, ED., Gurvich, Z., Schneiderman, R., Dekel, E., Itzhaki, A., Wasserman, Y., Schatzberger, R. & Palti, I. Disruption of cancer cell replication by alternating electric fields. Cancer Res. 64:3288-95 (2004). doi:Doi 10.1158/0008-5472.Can-04-0083.

[4]Rominiyi, O., Vandelinden, A., Clenton, SJ., Bridgewater, C, Al-Tamimi, Y. & Collis, SJ. Tumour treating fields therapy for glioblastoma: current advances and future directions. BJC. 124:697-709 (2020).

[5]Connock, M., Auguste, P., Dussart, C., Guyotat, J. & Armoiry, X. Cost-effectiveness of tumor-treating fields added to maintenance temozolomide in patients with glioblastoma: an updated evaluation using a partitioned survival model. J. Neuro-Oncol. 143: 605–611 (2019).

[6]Lassman, AB., Joanta-Gomez, AE., Pan, PC. & Wick, W. Current usage of tumor treating fields for glioblastoma. Neuro-Oncol. Advances. 2(1): 1–9 (2020).

[7]Regev, O., Merkin, V., Blumenthal, DT., Melamed, I. & Kaisman-Elbaz, T. Tumor-treating fields for the treatment of glioblastoma: a systematic review and meta-analysis. Neuro-Oncol. Practice 8(4): 426-440 (2021).

Carlos Pelta
Carlos Pelta

Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es investigador asociado al Departamento de Psicología Experimental, Procesos Cognitivos y Logopedia de dicha Universidad. Interesado en las aplicaciones de la Inteligencia Artificial a los campos de la Psicología y de la Neurociencia y en el desarrollo de algoritmos computacionales para el estudio de los sistemas complejos. Esta es su página en Researchgate.

Sobre este blog

Este blog pretende dar a conocer aquellas investigaciones que se están realizando en torno a la interacción entre los procesos cognitivos del cerebro humano y la ciencia computacional.

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