[John Hain/Pixabay]

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno psiquiátrico caracterizado por la impulsividad y por la inestabilidad del ánimo. Junto con estos dos síntomas principales, pueden presentarse muchos otros síntomas y conductas descontroladas como la conducta de purga alimentaria o la de autolesionarse sin incurrir en suicidio.

Un modelo teórico relativamente reciente, el Modelo de Cascada Emocional (Selby et al., 2009), sugiere que la relación entre desregulación conductual y emocional en el TLP puede explicarse por la rumiación. Esto es porque la rumiación puede resultar en cascadas emocionales que pueden conducir a conductas desreguladas. Las teorías interpersonales deL TLP sugieren que la desregulación conductual es usada como un modo de elicitar las respuestas deseadas de otros o de evitar el abandono.

Otras teorías del TLP sugieren que estas conductas sirven como modos de escapar de percepciones aversivas sobre el yo o como una forma de expresar rabia y auto-punición. 

Linehan (1993) subraya que las conductas desreguladas surgen porque estas conductas proporcionan un camino para desviar la atención de estados emocionales no placenteros. Pero ¿por qué los individuos con el TLP no usan formas menos problemáticas de distracción?

La rumiación puede ser la respuesta. La rumiación es la tendencia a pensar de manera repetitiva sobre las causas, factores situacionales y consecuencias de las experiencias emocionales negativas. 

De acuerdo al Modelo de Cascada Emocional, la relación recíproca entre afecto negativo y procesos rumiativos resulta en una "cascada emocional", que se inicia usualmente por un evento de elicitación de emociones. Este evento causa que el individuo rumia intensamente, lo cual incrementa la intensidad de la emoción. Como la intensidad de la emoción aumenta, el individuo encuentra que es muy difícil abstraer la atención de la experiencia emocional. Esto resulta en un bucle de feedback positivo entre rumiación y afecto negativo.

La rumiación puede contribuir a una cascada emocional subsiguiente. La perspectiva del Modelo de Cascada Emocional es que la rumiación y el afecto negativo interactúan en un ciclo perpetuo que deja al individuo desesperado por encontrar alguna forma de distracción que interfiera con la rumiación. El resultado final de una cascada emocional es un estado de afecto negativo, extremadamente alto y aversivo.

Debido a la intensidad de este bucle de feedback, las distracciones menores pueden ser insuficientes para inhibir este ciclo y, como resultado, el individuo puede buscar modos más potentes de distracción de la emoción y cortocircuitar la cascada emocional. Estas conductas pueden inhibir la cascada emocional porque son formas muy relevantes de distracción. Conductas que pueden desembocar en sensaciones físicas intensas pueden ser mucho más distractoras, tales como el dolor o la visión de sangre durante conductas de autolesión.

Referencias

Frías, A. (Ed.) (2017). "Vivir con el trastorno límite de la personalidad". Descleé de Brouwer.

Selby, E., Anestis, M.D., Bender, T.W. y T.E. Joiner (2009). An exploration of the emotional cascade model in borderline personality disorder.  J Abnorm Psychol., 118(2):375-387.

 

Carlos Pelta
Carlos Pelta

Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es investigador asociado al Departamento de Psicología Experimental, Procesos Cognitivos y Logopedia de dicha Universidad. Interesado en las aplicaciones de la Inteligencia Artificial a los campos de la Psicología y de la Neurociencia y en el desarrollo de algoritmos computacionales para el estudio de los sistemas complejos. Esta es su página en Researchgate.

Sobre este blog

Este blog pretende dar a conocer aquellas investigaciones que se están realizando en torno a la interacción entre los procesos cognitivos del cerebro humano y la ciencia computacional.

Ver todos los artículos