Lucy in the Sky with Diamonds o cómo tu cerebro se pone a tocar jazz

13/03/2018 2 comentarios
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El LSD y la música aumentan la energía y repertorio de los estados cerebrales basados en el conectoma armónico.

En su libro Alucinaciones, Oliver Sacks confesó abiertamente haber experimentado con LSD (dietilamida de ácido lisérgico, una droga agonista de los receptores de serotonina) como medio para expandir su estado de consciencia y poder empatizar mejor con sus pacientes. De hecho, muchos intelectuales de la llamada generación beat de los años 50 (y más tarde la generación hippy) se sintieron atraídos por las capacidades psicotrópicas del LSD y la psilocibina de los hongos mágicos y describieron los efectos en sus obras. A menudo, el "viaje" se realizaba acompañado de música para potenciar los efectos del LSD. Los Beatles incluso decidieron titular una de sus canciones en honor a esta sustancia (Lucy in the Sky with Diamonds, LSD) posiblemente escrita bajo su influencia. Sin embargo, hasta hace poco no se había publicado ningún estudio combinando la administración de LSD mientras se escucha música.

Autorretrato del pintor Brian Lewis bajo la influencia del LSD.
Selen Atasoy, investigadora postdoctoral en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y colegas (2017) [1] abordaron esta cuestión en un estudio que vio la luz a finales del año pasado. Además de combinar LSD con música, otra novedad de dicho estudio es el método de análisis de los datos de resonancia magnética functional (fMRI, en inglés) y que se basa en la descomposición armónica del conectoma. De forma intuitiva, se aplica la ecuación que se utiliza para describir las ondas que se producen durante el fenómeno de cimática.

Para los que no estén familiarizados con esto, cuando hacemos vibrar una placa de metal con cierta frecuencia y ponemos arena sobre ella aparecen distintos y muy bellos patrones que son característicos para cada frecuencia y geometría de la placa. Si trasladamos esto al cerebro humano, es posible descomponer la actividad cerebral en distintos estados con una frecuencia específica y basada en la conectividad estructural (conectoma) que reflejan actividad neural sincronizada. Por poner una analogía con la música y simplificando mucho, es como si el cerebro estuviera tocando una melodía y la descompusiéramos en notas (frecuencias) representando cada una de ellas un posible estado cerebral.

Con este tipo de análisis se pueden calcular dos parámetros muy útiles. Uno de ellos es el poder (power, en inglés) que hace referencia a la fuerza de activación de un estado cerebral. El segundo es la energía, que es el poder ponderado por la energía intrínseca de un estado, ya que cada estado tiene una frecuencia y una energía intrínseca.

Método de obtención del conectoma armónico. Modificado de Atasoy y colegas (2017).
En este estudio, los autores reclutaron a 12 participantes y los hicieron participar en 6 condiciones: placebo (salino), LSD, LSD y placebo escuchando música, LSD y placebo después de haber escuchado música. En estas condiciones, se adquirieron 3 secuencias de fMRI en estado de reposo (resting-state, en inglés) y después se les preguntó a los participantes sobre 5 aspectos relacionados con su experiencia: imagería compleja, alucinaciones simples, activación emocional (arousal, en inglés), ánimo positivo y disolución del ego.

El LSD tiene varios efectos de interés. En primer lugar, incrementa el poder y la energía totales. Además, bajo LSD hay una mayor probabilidad hacia estados más altos de energía que se ve potenciada cuando se combina LSD con música, es decir, que la música actuaría como un amplificador de estos cambios en la dinámica de la actividad cortical. Por otra parte, teniendo en cuenta el espectro de estados cerebrales, el incremento de energía con LSD que se produce es selectivo y aumenta la energía de estados de alta frecuencia. Y no sólo hay un aumento de energía sino también del número de estados cerebrales activos.

Volviendo a la analogia con la música, es como si hubiera más notas sonando al mismo tiempo, algo bastante frecuente en las improvisaciones de jazz. Otro resultado digno de resaltar es que el LSD aproxima la actividad cerebral a lo que se conoce como estado crítico (criticality, en inglés) que se sitúa en el límite entre un estado quiescente y estable y otro caótico. Cuando la actividad se aproxima al estado crítico, mejora la capacidad de codificación y procesamiento de la información y se cree que constituye la base neural de la creatividad.

Finalmente, es muy interesante ver que bajo LSD la actividad de la red neuronal por defecto (default mode network o DMN, en inglés) relacionada con el pensamiento introspectivo y autorreferencial y de la red de saliencia (salience network o SAL, en inglés) relacionada con el impacto que tiene determinado estímulo) estaba correlacionada con activación emocional, ánimo positivo y disolución del ego, lo cual está en consonancia con las descripciones de alta intensidad emocional y pérdida del yo descritas en las experiencias psicodélicas.

Las implicaciones de este trabajo son muchas, no sólo para entender la reorganización de la dinámica de la actividad cortical durante el consumo de LSD y su interacción con la música sino, además, por el potencial terapéutico de ambas para el tratamiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Por ejemplo, se ha visto una conectividad anormal de la DMN en pacientes con depresión, ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia que podría estar relacionada con un estado crítico alterado abriendo la posibilidad de volver a un estado crítico óptimo mediante la administración de LSD o, quizá sin necesidad de ningún fármaco, mediante música -y obviamente comparar el tamaño del efecto-. En este sentido, y por apuntar futuras direcciones, sería interesante poner en práctica una intervención musical que implicara la creatividad del paciente, ya sea mediante la improvisación musical o la escritura de canciones, y analizar los efectos que dicha intervención tiene sobre el estado crítico y la conectividad en estado de reposo.

Referencia
1. Atasoy, S., Roseman, L., Kaelen, M., Kringelbach, M.L., Deco, G. and Carhart-Harris, R.L. (2017). Connectome-harmonic decomposition of human brain activity reveals dynamical repertoire re-organization under LSD. Sci. Rep. 7, 17661.