La percepción de que la música juega un papel primordial en las sociedades humanas se remonta a tiempos de la Grecia clásica. Consciente de los beneficios clínicos de la música, el propio Hipócrates ya la había utilizado para el tratamiento de enfermedades mentales. Si adelantamos el reloj hasta el 2013 podemos ver cómo en nuestro país la significación social de la música quedó desvirtuada al aprobar el gobierno una nueva reforma educativa en la que perdía su carácter de asignatura obligatoria y era relegada a una optativa conocida como "Educación artística". La consecuencia de esta nueva ley, de haberse prolongado en el tiempo -cosa que afortunadamente no ocurrió-, habría sido la incultura musical de gran parte de las nuevas generaciones de estudiantes de primaria y secundaria. Con motivo de esta entrada al blog, no pude dejar de imaginarme cuán alejado sería este escenario respecto al de la férrea defensa de la democratización de la música preconizada por el visionario musical, Tod Machover. Si no os suena por nombre, quizás os resulte más familiar como el inventor del videojuego "Guitar Hero".

Desde pequeño, Machover se crió en un ambiente rodeado de música y ordenadores: su madre era pianista y su padre informático. No resulta de extrañar entonces que se le conozca sobre todo por su habilidad para fusionar la música con la tecnología, lo acústico con lo electrónico, y por su motivación principal de facilitar el acceso a la música y a su creación a todo el mundo. En la actualidad es profesor de música y medios de comunicación en el MIT ("Massachusetts Institute of Technology") donde también dirige un grupo de investigación centrado en el diseño de nuevas interfaces que permitan potenciar la experiencia musical del usuario, ya sea un músico virtuoso o un niño que quiera disfrutar del placer de tocar música. Así nació el proyecto de la sinfonía de juguete ("Toy Simphony" en inglés) cuya idea germinal era que niños/as con poco o ningún estudio formal de música pudieran interpretar junto a una orquesta sinfónica. La forma de lograrlo: juguetes musicales que, manipulados de forma relativamente sencilla, podían generar una diversa y compleja gama musical. Algunos de estos llamativos juguetes son los "beatbugs" (que podríamos traducir como "bichos del ritmo"), con los que se pueden crear bases rítmicas muy fácilmente y almacenarlas en su memoria, o los "musical shapers" ("moldeadores de música"), unas bolas de colores que producen distintos tonos en función de la presión y localización de los dedos que las sostienen. La sinfonía de juguetes sumaba estos dispositivos a los instrumentos tradicionales permitiendo que músicos profesionales adultos y niños compartieran su música con el gran público en varios conciertos internacionales, incluyendo una premier en el Carnegie Hall. Nótese que he dicho "su" música refiriéndome, y aquí vendría la guinda del pastel, a la música creada por los niños/as. ¿Pero cómo puede un niño sin conocimientos de notación musical crear los distintos sistemas y motivos de una pieza sinfónica?

Gracias a Hyperscore (https://hyperscore.wordpress.com/), en mi opinión una de las invenciones más brillantes de Tod Machover. Hyperscore es un programa con interfaz gráfica que permite "dibujar" música sin necesidad de conocimientos de composición musical. La premisa de Machover era simplificar al máximo un proceso altamente complejo para dar rienda suelta a la creatividad y desinhibición propias de la etapa infantil. Dicho de otra manera, así como "Guitar Hero" permite tocar temas musicales de forma rápida sin pasar por la práctica constante que supone el aprendizaje de un instrumento, Hyperscore facilita la creación inmediata de melodías propias a cualquiera con un mínimo de imaginación e interés por la música. Y en este sentido, Hyperscore tiene un alto potencial terapéutico, sobre todo como vehículo de expresión afectiva en personas no verbales. De hecho, esta aplicación terapéutica ya ha empezado a ser explotada por Tod Machover y su equipo en pacientes con problemas físicos y psiquiátricos del hospital de Tewksbury, Massachusetts. Destaca especialmente el caso de Dan Jellsey, un hombre de veintiocho años con parálisis cerebral. Dan únicamente podía moverse de cuello para arriba y utilizaba un puntero infrarrojo colocado en su cabeza para comunicarse a través de un ordenador con generador de voz, como el de Stephen Hawking. El estudiante de doctorado de Machover, Adam Boulanger, se dio cuenta de que podían utilizar los movimientos de cabeza de Dan para que éste compusiera música con Hyperscore. Así que adaptaron el puntero para que funcionara como un ratón en esta aplicación y, voilà, Dan empezó a componer por cuenta propia y lo mejor de todo es que, además de mejorar su estado de ánimo, se redujo la frecuencia de los movimientos involuntarios característicos de personas con parálisis cerebral. En Ted Talks podéis encontrar una demostración muy emotiva del caso de Dan presentado por el propio Machover (https://www.ted.com/talks/tod_machover_and_dan_ellsey_play_new_music).

Dan Ellsey (izquierda) con Tod Machover (derecha) en el hospital de Tewksbury.

Este gran invento, Hyperscore, no sólo pone al alcance de todos el sueño de componer sofisticadas piezas de música fácilmente sino que puede actuar de interfaz para la expresión creativa de un amplio rango de emociones en, por ejemplo, personas privadas de la facultad del lenguaje (autismo) o con problemas afectivos (depresión), en los que existe cierto grado de aislamiento social. Por señalar otras posibles aplicaciones también sería muy interesante comparar el impacto que puede tener el uso de Hyperscore frente a una terapia pasiva de escuchar música favorita en pacientes con demencia. Ojalá sean estos algunos de los temas de una futura entrada.

 

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Noelia Martínez Molina
Noelia Martínez Molina

Actualmente soy investigadora posdoctoral en la facultad de medicina de la universidad de Helsinki. Me interesa cómo la música puede utilizarse en neurorrehabilitación. Trabajo con pacientes que tienen afasia y participan en un coro comunitario como intervención para recuperar el habla. El objetivo de mi proyecto es determinar los mecanismos neurales subyacentes a la eficacia de esta intervención y al procesamiento de la música, el habla y el canto. En mis ratos libres, me dedico a la divulgación, la música y otros pequeños placeres de la vida.

twitter: @NoeliaMrtnez

Sobre este blog

En este blog mi intención es compartir con los lectores una visión crítica de estudios recientes en neurociencia cognitiva de la música y terapia musical.  

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