Si tenéis un conocido científico, seguramente os habrá dicho en alguna ocasión que no puede quedar con vosotros porque tiene un congreso en alguna ciudad española o del mundo. ¿En qué consisten los congresos científicos; qué se hace en ellos; cuánto cuestan y por qué son importantes?

Un congreso científico es una reunión de personas que trabajan o investigan sobre un tema concreto y que se congregan periódicamente (anualmente o bianualmente) para compartir los resultados de sus estudios. Los congresos sirven fundamentalmente para dos objetivos:

  • Conocer los últimos resultados de determinadas investigaciones: ya que cada año se publican numerosos artículos y sería imposible leerlos todos, el congreso permite a sus asistentes hacerse una idea de qué está estudiando y qué resultados ha encontrado cada grupo de investigación, de manera que si un tema le interesa, sabrá qué debe buscar al llegar a casa o con qué personas concretas debe contactar para profundizar más. Al divulgarse los últimos resultados, además, se puede intuir qué áreas son importantes para una disciplina en un momento histórico concreto. Por ejemplo, durante cierto tiempo los congresos de psicología forense albergaban muchos estudios sobre el terrorismo de ETA, mientras que ahora predominan más los estudios sobre abuso sexual o acoso escolar. Esto puede servir a aquellos investigadores ajenos a la materia o que se inician en la misma para saber qué necesidades tiene la disciplina o qué tipos de temas podría investigar sobre los que lograría atraer gran atención.
  • Crear una red de contactos: ya que a los congresos acuden investigadores que comparten ciertos intereses en común, es fácil encontrar personas afines al área que nos interesa. Por tanto, el congreso es un momento ideal para entrar en contacto con ellas, conocerse en persona y entablar conversaciones de las que puedan surgir estudios compartidos. Los congresos suelen tener un programa social complementario a las jornadas de exposición de trabajos, como cenas, cafés o visitas culturales, precisamente para favorecer esta red.

Los congresos son generalmente organizados por universidades (ej. Universidad de Lovaina), asociaciones (ej. Asociación Motivación y Emoción) o sociedades (ej. Sociedad Española de Psicología Jurídica y Forense), cuyo interés es dar difusión a la disciplina en que se encuentran especializados. El lugar de realización de los congresos (lo que en inglés se conoce como venue) suele ser una universidad, un hotel (en cuyo caso se emplean los salones como salas de conferencias) o un palacio de congresos. Normalmente los congresos duran entre uno y cuatro días.

A los congresos puede acudir cualquier persona, ya sea investigador, trabajador o un ciudadano interesado en el tema. En el último caso, el problema de no estar familiarizado con la investigación es que podrá hacer difícil entender algunos de los conceptos que se den por asumidos por parte de los ponentes, al considerar que se encuentran entre colegas de profesión que ya los conocen. No obstante, he de decir que en el último congreso internacional que estuve, el 11th World Stroke Congress celebrado en Montreal (Canadá), fue precioso ver en una misma sesión a neurólogos, psicólogos, logopedas y pacientes con afasia o ictus. A todos les interesaba el mismo tema pero cada uno aportaba una visión diferente. Allí comprobé que en ocasiones, cuando nos reunimos solo investigadores para hablar de nuestros estudios, podemos olvidar la perspectiva precisamente de quien investigamos, es decir, de nuestro paciente, y su presencia en un congreso puede ayudar a abrir los ojos, considerar necesidades que no tuvimos en cuenta y conocer sus opiniones e ideas sobre nuestras conclusiones.

Para acudir a un congreso hace falta pagar una inscripción, que puede rondar entre los 80 y los 500 euros. El precio suele variar en función de la situación laboral (trabajador vs. desempleado), académica (senior vs. estudiantes) o asociativa (miembro no de la asociación que convoca el congreso) así como del momento en que se haga (de forma anticipada, lo que se conoce en inglés como early bird registration o de forma tardía). A este precio habrá que sumar los gastos del viaje, alojamiento y manutención si se celebra en una ciudad diferente a aquella en la que se vive. Las universidades tanto públicas como privadas suelen tener reservado un presupuesto para cubrir estos costes, aunque habitualmente no pueden asumir las contribuciones de todos sus investigadores. Algunos congresos, a sabiendas de que la participación de los investigadores puede estar condicionada por temas económicos, suelen ofrecer becas para estudiantes o personas procedentes de países con dificultades.

En los congresos se puede participar con una comunicación o con un póster. La comunicación consiste en la exposición oral del estudio durante un tiempo determinado, que ronda entre los 3 minutos (las llamadas short communications) y los 15 minutos, ante una audiencia que puede formular preguntas al final de la misma. Los congresistas suelen llevar una presentación de PowerPoint, Pdf o Prezi. Por tanto, un buen regalo de cumpleaños para ellos será un pasadiapositivas (aunque esto varía por disciplinas, los filósofos me chivan que suelen leer su alocución escrita en un folio). Los organizadores de los congresos suelen agrupar a las personas que presentan temas parecidos en sesiones. Antes de acudir, los ponentes recibirán un mensaje indicándoles qué día y a qué hora les toca intervenir.

Ejemplo de una comunicación oral. Heme aquí presentando los resultados de un estudio  en la 18th European Conference on Developmental Psychology celebrado en Utrecht

Los pósteres no hay que imaginarlos como los que tienen los fans de un grupo musical pegados en las paredes. Se tratan en cambio de una hoja de papel, papel plastificado (¡o incluso una tela!) de extensiones determinadas por el congreso (generalmente alrededor de 36cm alto x 48cm ancho para los horizontales y alrededor de 121cm alto x 91cm ancho). En este póster se representan los datos más relevantes de nuestra investigación. Las plantillas clásicas dividen la información por módulos (título y autores, introducción, métodos, resultados, conclusiones y bibilografía de referencia). Este póster, una vez impreso, será llevado al congreso y colocado con chinchetas, bluetag o cinta adhesiva sobre unos paneles colocados en una sala destinada a tal efecto y el investigador que lo presenta deberá acudir a la sala el día y hora que le haya comunicado la organización para colocarse al lado del mismo, de pie. De esta manera, esperará a que otro investigador, ojeando los pósteres, se detenga ante el suyo y le formule alguna pregunta. Una práctica bastante habitual consiste en llevar el póster impreso en folios y dejarlos junto al póster para que los investigadores interesados puedan llevárselo a casa y leerlo con más detenimiento. También últimamente he visto colocar códigos QR que llevan a una información extra (un descargable, la página web del investigador...). A los congresistas con pósteres los reconoceréis en los aeropuertos porque son quienes llevan unos tubos de plástico al hombro, como los arqueros, pero conteniendo conocimiento a sus espaldas en vez de flechas. No obstante, en beneficio de la sostenibilidad, en los últimos congresos he visto que se fomenta llevar e-posters, es decir, se presenta el póster en formato digital, transferido a paneles con pantallas.

Ejemplo de un e-poster. Heme aquí en el 11th World Stroke Congress presentando el estudio: ¿Quién cuida de los cuidadores? Red española de apoyo a cuidadores de personas con ictusEjemplo de póster tradicional en papel. Heme aquí en el XXXI Congreso AELFA-IF presentando un estudio sobre la necesidad de tener en cuenta los gustos del paciente en la neurorrehabilitación del paciente con ictus

Para que uno pueda presentar una comunicación o un póster a un congreso, debe enviar en unas fechas determinadas un resumen de su trabajo (lo que en inglés se conoce como abstract). Un grupo de expertos evaluará la conveniencia o no de que sea expuesto en el congreso. Dado que a un congreso acude mucha gente (participantes, quienes presentan una comunicación o un póster, o asistentes, quienes acuden a escuchar a sus compañeros), es habitual que haya varias sesiones simultáneas, y por tanto disfrutar de las sesiones requiere de mucha planificación. Por eso, semanas antes del congreso se publica un programa con el horario. En este aparece la distribución de todas las sesiones y todas las comunicaciones y pósteres que se van a presentar. De esta manera, participantes y asistentes pueden generar su propia agenda, escogiendo aquellas que más le interesan y previendo los tiempos que tendrán libres, que aprovecharán seguramente para visitar la ciudad de forma exprés o para entablar redes de contacto. No es raro que coincidan varias comunicaciones que nos gustan a la misma hora, por lo que en las sedes de los congresos es bastante habitual ver corriendo de un lado para otro a los investigadores, que van, agenda en mano, cambiando de sala para poder escuchar todos los temas que les interesan.

 Ejemplo de un horario personal sobre la agenda para el XI Congreso (Inter)Nacional de Psicología Jurídica y Forense. Las marcas indican las sesiones que me parecían interesantes. Algunas, como se puede ver, se daban de manera simultánea

 

Ejemplo de un horario personal donde indico las sesiones que me interesan, quién las imparte y dónde se realizan. Como se puede comprobar, para asistir a todas, habría que ir subiendo y bajando escaleras para cambiar de sala. Hice mucho deporte en el Joint meeting of the International Primatological Society and the American Society of Primatologists celebrado en Chicago en 2016

La organización habitual de los congresos suele comenzar con la acreditación el día anterior o el primer día. Esto consiste en acudir a una mesa, generalmente dividida por apellidos, donde uno obtiene una tarjeta con su nombre, procedencia y universidad/empresa, que conviene llevar colgada durante el resto de días para ser identificado. En ocasiones también se proporciona material práctico sobre la ciudad, el congreso mismo y un diploma que atestigua la asistencia/participación (este diploma, bien lo saben quienes se encuentran en trámites de acreditación por la ANECA, es vital a efectos de obtener puntos). El primer día suele empezar con la inauguración del congreso a través de una charla plenaria. Una plenaria es una conferencia de entre media hora y una hora sobre un tema relacionado con el congreso o de gran actualidad que es impartida por un experto de reconocido prestigio. Posteriormente comienza la faena, es decir, los simposios (mesas en las que varios expertos se han puesto de acuerdo entre ellos para hablar sobre un tema) o las sesiones (ponencias individuales que han sido agrupadas por los organizadores del congreso al considerar que versaban sobre temas similares). Generalmente habrá alguna pausa para un café, que dependiendo de la bonanza del congreso consistirá en zumo de naranja y café o en un ágape con todo surtido de bollería y fruta que quepa imaginar. Después, continuarán más simposios, sesiones o sesiones de pósteres. En ocasiones por las tardes o días antes del congreso se organizan talleres (en inglés, workshops), donde los ponentes de días posteriores imparten clases teórico-prácticas sobre su especialidad. El penúltimo día suele haber una cena de asistencia voluntaria para congregar a todos los asistentes.

Como se ve, los congresos no suelen consistir en viajes de placer sino que suelen ser bastante agotadores, siempre, claro está, dependiendo del grado de aprovechamiento que se quiera tener del mismo. El reencuentro con colegas es también muy satisfactorio, ya que a veces la periodicidad del congreso es la misma que la del reencuentro, y queda espacio para anécdotas, salir a tomar algo, o incluso acabar encerrados en un ascensor.

Pero ya hablaremos de todo eso. Ahora, de momento, una canción.
Saludos mil, Nereida.

Nereida Bueno Guerra
Nereida Bueno Guerra

Me cuesta definirme, profesionalmente hablando, porque no me siento representada por una sola materia. De formación soy psicóloga y criminóloga, pero vivo la ciencia de manera interdisciplinar. Eso me ha llevado a trabajar en cárceles y en las sabanas de Tanzania, en aulas y hospitales. Actualmente me adscribo al departamento de Psicología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde soy la coordinadora académica del área de Criminología.

Sobre este blog

Siempre me han caído mal dos ranas viejas que intentan desanimar e imponer una creencia al protagonista del poema «Los encuentros de un caracol aventurero», de Lorca. Os invito a luchar contra esas dos ranas en cada entrada, para que a través del beso divulgativo de la ciencia las transformemos en seres críticos, científicos y curiosos. Para ello hablaremos de todo, pero con especial atención a la psicología, criminología, la evolución y el lenguaje.

Ver todos los artículos (9)