Esta foto ha sido obtenida aquí. La elección de esta foto intenta seguir los criterios internacionales para la representación de personas mayores, aquellos que no contribuyan a reproducir prejuicios o fomenten el edadismo. Antes de emplear esta foto de portada, había escogido esta otra, y un buen compañero me indicó que no era adecuada porque representaba solo una parte del cuerpo del mayor (lo que podría cosificarle). Hace unos años, de hecho, en Twitter apareció un movimiento sugiriendo otro tipo de imágenes distintas de las manos arrugadas denominado nomorewrinklyhands. Por si es de ayuda, he aprendido mucho sobre la representación de los mayores en medios de comunicación en este capítulo.

Asisto hoy con emoción a la vacunación de la primera persona en España. Se trata de una mujer de 96 años

Y digo que asisto con emoción porque todos somos conscientes de que nuestros queridos mayores han vivido muchos años y quizá el tiempo que sigan con nosotros no sea demasiado, pero aun así en España decidimos, por criterios de riesgo, que sean el primer grupo en recibir la mejor protección y defensa hasta ahora conocida contra el virus que nos asola. Me emociona, porque compruebo que la logística y desembolso de las vacunas se prioriza con gusto en un sector de la población que no va a poder disfrutarlo mucho tiempo, y no se vive como un gasto, sino como una inversión. Este gesto, el cuidado de los mayores, es un gesto que nos define como especie: queremos proteger a los mayores y a todo tipo de personas dependientes. De hecho, este gesto aparece implícito en el segundo artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dice: 

"Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición"

Hoy, los términos "otra condición" recogerían la edad, o la salud física y mental de la persona. 

Y este aspecto del cuidado de los mayores no es baladí. Para autores como Tomasello indican que el ser humano desarrolló lo que él denomina "group-mindedness", o conciencia de grupo. Según este autor, los humanos habríamos pasado a través de un proceso de "interdependencia", dividido en varios pasos, en el que habríamos ido comprobando lo necesario que es vivir en grupo y cómo todos podemos depender de todos para la supervivencia. Este proceso culminaría con el desarrollo de esa conciencia de grupo, que hace referencia a que el ser humano se reconoce como especie, como grupo, como unidad donde todos los individuos importan, y emplea acciones de cooperación, ayuda y prosocialidad hacia otros iguales. Si bien existe discusión sobre si estas acciones son altruistas o no (es decir, si se hacen porque sí o se hacen para algún beneficio egoísta, como podría ser la supervivencia de nuestra especie, algo que nos beneficia a todos), o si se han circunscrito solo a nuestra especie y deberían extenderse hacia otras, lo interesante es que el ser humano decide superar toda visión utilitarista, pragmática o de darwinismo social. Estas visiones que acabo de mencionar son las que sostienen personas que creen que en la sociedad solo deberían pervivir los más aptos, entendiendo por aptos (y malinterpretando los postulados de Darwin, que nunca dijo esto) a aquellos que gozan de más salud o más de cualquier aptitud o condición que se considere de valía en ese momento (más inteligencia, más piel blanca, etc.). En las sociedades donde se piensa de esta forma surgen masacres colectivas, como la eugenesia, que se dirigen a eliminar a aquellos sujetos que no se ajustan a lo que un determinado grupo ha considerado "apto". Al superar estas visiones y adquirir la conciencia de grupo, el ser humano puede emprender acciones como priorizar a sus mayores en la administración de la vacuna.

Pues bien, este cuidado de los dependientes que me emociona hoy lleva con nosotros añísimos. Cráneo 14 y Elvis son una prueba de ello. ¿Quiénes fueron estos dos sujetos? Cráneo 14 fue un chavalillo que no pudo superar la edad de los 10 años. Vivió en el Pleistoceno Medio (hace un millón y pico de años) en el Norte de la Península Ibérica, en concreto, en la Sima de los Huesos (Burgos). Este chavalillo tenía una patología que se desarrolló antes de su nacimiento denominada en inglés "lambdoid single suture craniosynostosis", y que básicamente le producía una asimetría facial notable acompañada de trastornos cognitivos y motores. Sin embargo, pese a todas estas dificultades, en una época sin seguridad social, atlas de medicina, medicamentos, terapia ocupacional u ortopedia, Cráneo 14 logró superar su infancia y acercarse a la edad fértil (la esperanza de vida entonces rondaba los 45 años). Si pudo hacerlo, estiman lo autores del artículo fechado en 2009,  solo pudo ser gracias a la ayuda de otros. Un buen ejemplo de "group-mindedness".

Otro ejemplo se encuentra en Elvis, que esta vez no hace referencia al rockero sino, por alusiones, a otro señor con una pelvis desencajada, pero, pobrecito mío, muy patológica. Este señor, que vivió en la misma época que Cráneo 14, tenía deformidades cifoideas, una enfermedad concomitante (denominada de Baastrup) que no le permitían caminar erguido ni sin dolor. Y sin embargo, resistió en esta condición bastante tiempo, muriendo superada la treintena. Los autores solo pueden imaginarse...

"al viejo Elvis empuñando un báculo para mantenerse en pie (...) Para su desgracia, había varios procesos inflamatorios activos en el momento de su muerte, y los dolores derivados de la lumbalgia crónica y de la enfermedad de Baastrup serían un constante calvario. Probablemente en la actualidad, el cuadro clínico de Elvis se hubiera tratado de resolver en un quirófano" (p. 144) 

Es decir, Elvis no podía salir de caza, ni recolectar frutas. Pero sobrevivió. Y si lo hizo, solo pudo ser con la ayuda de otros. Esa ayuda que hoy día seguimos considerando tan necesaria e igualmente relevante, y que en los momentos pandémicos en los que no se dio ese artículo 2, desató tantas reacciones.

Recientemente, una autora, Kessler, ha propuesto una explicación doble para esta presencia de cuidados. En su opinión, los cuidados se empezaron a dar, bien para beneficiar a un individuo, ayudándole a que se recuperase (evolucionando desde el cuidado a los hijos) o bien, para beneficiar a la comunidad, controlando patógenos y reduciendo así la transmisión de los mismos (que podrían haber evolucionado desde la construcción de asentamientos). Ya sea por un motivo u otro, lo interesante es que no somos la única especie que cuida de los que están en apuros, de los enfermos o de los mayores (con distintos niveles de ayuda, algunas veces solo hacia los sujetos con los que comparten nido o genes, pero hay ayuda). Desde ratones que salvan a otros cuando perciben que se encuentran atrapados (aquí una revisión muy completa sobre el término empatía y los descubrimientos en humanos y ratones), pasando por hormigas hasta primates no humanos.

Y hay muchos, muchos más ejemplos de conductas en animales no humanos que intentan diferenciar entre ayuda, cooperación o colaboración, así como altruismo o egoísmo.

Pero eso es otra historia. Ahora, de momento, una canción.

 

Nereida Bueno Guerra
Nereida Bueno Guerra

Me cuesta definirme, profesionalmente hablando, porque no me siento representada por una sola materia. De formación soy psicóloga y criminóloga, pero vivo la ciencia de manera interdisciplinar. Eso me ha llevado a trabajar en cárceles y en las sabanas de Tanzania, en aulas y hospitales. Actualmente me adscribo al departamento de Psicología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde soy la coordinadora académica del área de Criminología. Mi mail: [email protected]

Sobre este blog

Siempre me han caído mal dos ranas viejas que intentan desanimar e imponer una creencia al protagonista del poema «Los encuentros de un caracol aventurero», de Lorca. Os invito a luchar contra esas dos ranas en cada entrada, para que a través del beso divulgativo de la ciencia las transformemos en seres críticos, científicos y curiosos. Para ello hablaremos de todo, pero con especial atención a la psicología, criminología, la evolución y el lenguaje.

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