"Para nada me asusta el peligro, pero sí la consecuencia última: el terror"
                                    Edgar Allan Poe (1809-1849)

El miedo, cuya máxima expresión es el terror, es una emoción que aparece cuando percibimos un peligro o amenaza en nuestro entorno. Esta emoción, aunque pueda parecernos desagradable, tiene una función muy importante ya que nos prepara para reaccionar y sobrevivir ante la adversidad. Cuando el miedo aparece, el sistema nervioso manifiesta cambios y el sistema endocrino prepara nuestro cuerpo para la acción a través de la liberación de hormonas. Nuestra atención aumenta hacia el peligro para hacernos más perceptivos y se potencian los mecanismos de aprendizaje y memoria.

Al estudiar la emoción del miedo la podemos dividir en dos clases, el miedo anticipatorio y el miedo agudo. El miedo anticipatorio se podría definir como el mantenimiento de un estado de vigilancia que nos ayudaría a anticipar una posible amenaza. Respecto al miedo agudo, o sobresalto, es el que aparece cuando tenemos frente a nosotros algún peligro. 

¿Cómo funciona el miedo en el cerebro?

Figura 1. Espectador viendo una película (Extraído de Sammy-Sander en Pixabay).

Para estudiar el miedo los investigadores del Laboratorio de Sistemas de Emoción Humana del Centro PET de Turku en la Universidad de Turku analizaron la actividad neuronal de personas viendo películas de terror (Fig. 1). Para ello, los científicos utilizaron un escáner de resonancia magnética en su modalidad funcional (fRMI, por sus siglas en inglés). La fRMI es una técnica de neuroimagen que se basa en la detección del oxígeno transportado por los glóbulos rojos en la sangre. El aumento del transporte de este oxígeno en las diferentes áreas cerebrales se relaciona con un incremento de la actividad neuronal.

Uno de los aspectos innovadores de esta investigación fue su capacidad de examinar de una manera más dinámica las dos clases de miedo, mencionadas anteriormente, gracias al uso de las películas de terror. Las películas que se utilizaron fueron Insidious y Expediente Warren: El caso Enfield (Fig. 2) tanto por su calidad como por su capacidad de asustar. Estos largometrajes se seleccionaron tras preparar una lista con las 100 mejores películas de terror extraída de las principales bases de datos cinematográficas que hay en internet. Posteriormente, un grupo de 216 personas realizó una encuesta donde se les preguntaba si habían visto las películas, el nivel de miedo que les producían y su la calidad. Además, estos datos se complementaron con el número de sobresaltos provocados por la película extraídos de la web http://wheresthejump.com (tabla 1).

Figura 2. Fotogramas de las películas de terror seleccionadas para el estudio. A la izquierda fotograma de la película <em>Insidious</em> (extraído de <a href="https://www.movieforums.com/">https://www.movieforums.com/</a>) que podríamos relacionar con el miedo anticipatorio (solo, en la oscuridad buscando a algo o alguien) mientras que a la derecha tenemos un fotograma de la película <em>Expediente Warren: El caso Enfiel</em>d (extraído de <a href="https://www.warnerbros.com/">https://www.warnerbros.com/</a>) que muestra una escena de miedo agudo o sobresalto donde el espectador se topa con una amenaza.

 

Tabla 1. Las 10 mejores películas de la encuesta. <em>Insidious</em> y <em>Expediente Warren: El caso Enfield</em>, las películas seleccionadas, están en negrita. Extraído y modificado de <em>Matthew Hudson et al.</em> (2020).

La investigación encontró que el miedo anticipatorio incrementa la actividad de las cortezas sensoriales (tanto auditiva como visual) y de una pequeña porción del lóbulo parietal (Fig. 3A). Respecto al miedo agudo (sobresaltos), los investigadores observaron que había un aumento de la actividad en diferentes regiones corticales, límbicas y cerebelosas (Fig. 3B). Estos resultados sugieren la existencia de mecanismos separados para el miedo anticipatorio (atención y percepción) y el miedo agudo (áreas asociadas con el procesamiento emocional instintivo, aprendizaje/memoria y la planificación de acciones). Además, los resultados de este experimento se replicaron de forma independiente en dos grupos (Insidious vs Expediente Warren: El caso Enfield).

Figura 2. Regiones cerebrales activas (amarillo) durante a) el miedo anticipatorio o b) en respuesta a un sobresalto o miedo agudo durante la visualización de las películas de terror. Extraído y modificado de <em>Matthew Hudson et al.</em> (2020). <em>ACC</em>: corteza cingulada anterior, <em>AIC</em>: corteza insular anterior, <em>AMY</em>: amígdala, <em>Brain Stem</em>: tronco del encéfalo, <em>FG:</em> giro fusiforme, <em>MCC</em>: corteza cingulada medial, <em>MTG</em>: giro temporal medio, <em>LG</em>: giro lingual, <em>PCC</em>: corteza cingulada posterior, <em>PCG</em>: giro cingulado posterior, <em>PH</em>: parahipocampo, <em>PreC</em>: precúneo, <em>PreCG</em>: giro precentral, <em>STG</em>: giro temporal superior y <em>Th</em>: tálamo.

Cuando aparece el miedo, el procesamiento sensorial y el estado de vigilancia aumentan iniciando la recopilación de indicios que nos advierten de la posible amenaza. Mientras, la activación de áreas cerebrales motoras nos prepara para posibles respuestas físicas (correr, gritar, golpear, esquivar, etc) si fuera necesario protegerse. Entonces, de repente, al aparecer el peligro se desencadena un incremento en la actividad de varias regiones como la amígdala (procesamiento de emociones), la sustancia gris periacueductal (modulación del dolor) y el hipocampo (aprendizaje y memoria). Otra estructura cerebral, el tálamo, actuaría como transmisor de la información entre estas áreas y la corteza insular (integración de información sensorial y emocional), cortezas cinguladas anterior y posterior (procesamiento de emociones y regulación de la conducta) y el giro precentral (ejecución de movimientos voluntarios).

Por último, este estudio también demostró que ambas formas de miedo, aunque con mecanismos independientes en términos de actividad neuronal, están conectadas funcionalmente. De tal manera que el mecanismo de miedo anticipatorio prepararía a los mecanismos de miedo agudo para reaccionar ante la proximidad de una amenaza. Este cambio de las áreas cerebrales involucradas en el miedo anticipatorio a las áreas del miedo agudo ocurriría gradualmente.

El estudio del miedo a través del cine de terror y la neuroimagen puede ayudarnos a entender mejor las bases biológicas de esta emoción. Además, este conocimiento podría resultar muy útil para el desarrollo de tratamientos o terapias en trastornos mentales en los que el miedo está involucrado como la ansiedad generalizada o las fobias.

Bibliografía

Hudson, M., Seppälä, K., Putkinen, V., Sun, L., Glerean, E., Karjalainen, T., Karlsson, H. K., Hirvonen, J., & Nummenmaa, L. (2020). Dissociable neural systems for unconditioned acute and sustained fear. NeuroImage, 216, 116522.

Ángel García de Lucas
Ángel García de Lucas

Investigador Marie Skłodowska-Curie en el laboratorio de imagen molecular preclínica del sistema nervioso central del Centro PET Turku en la Universidad de Turku. Como neurocientífico ha trabajado en el campo de la neurobiología del dolor en la Universidad de Alcalá y como investigador de imagen biomédica ha realizado su tesis doctoral en el campo de la oncología en el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).

 
Sobre este blog

Explorando el sistema nervioso a través de las imágenes. 

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