Autoretrato de un paciente con esquizofrenia.  Craig Finn/ Wikimedia Commons

La segunda Reunión Anual de Terapéutica en Psiquiatría inció el jueves pasado, 23 de febrero, en Barcelona sus dos días de mesas redondas con un trastorno mental del que se ha escrito mucho, pero del que todavía queda mucho por conocer: la esquizofrenia. Los tres ponentes que abordaron el tema conviertieron las dos horas de intervenciones sobre una enfermedad que afecta al 1 por ciento de la población en una intensa y cautivadora inmersión neurocientífica.  

 

El tratamiento

“La terapia electroconvulsiva se ha ganado mala fama por películas como Alguién voló sobre el nido del cuco. Los efectos cognitivos no son tan graves. Por otra parte, cuando el tratamiento deja de aplicarse, los pacientes vuelven a la normalidad”, señaló durante su conferencia Diana Kristensen, psiquiatra del Hospital universitario de Copenhagen. Argumentó la idoniedad de la terapia electroconvulsiva sobre todo para los casos esquizofrenía refractaria: así, según su propia experiencia, en un 50 por ciento de los afectados que no responden a la medicación, este tipo de tratamiento resulta eficaz. Kristensen reconoció que si bien dicha terapia puede conllevar problemas de memoria al paciente, debe considerarse su utilización en los casos más graves y con comportamiento agresivo.

 

El diagnóstico 

 

El uso de la neuroimagen como herramienta para diagnósticar la esquizofreina fue otro de los temas tratados durante la primera sesión. “Sería fantástico poder predecir con la neuroimagen. Los radiológos no pueden hacerlo por el momento debido a la gran variabilidad que ofrece la neuroimagen: entre un cuarto de millón de puntos es difícil decidir cuáles son relevantes. Hay que luchar contra la variabilidad alta de la neuroimagen, es decir, debe analizarse a muchos sujetos y establecer imágenes basadas en estadística". Pese a las dificultades actuales, Costafreda se mostró convencido de que la neuroimagen permitirá, en un futuro no muy lejano, diagnosticar la esquizofrenia. De momento, explicó, se está en el proceso de descubrimiento. “Existen signos esperanzadores, pero hace falta replicar, revisar [...] Estamos descubriendo”, apuntó.

Víctor Peralta, psiquiatra y director de Salud Mental de Navarra, propuso otra vía, en su opinión, más adecuada, para el estudio de la neurología de la esquizofrenia: los síntomas neurológicos primarios. Entre ellos destacó los movimientos anormales, como el parkinsonimsmo y la discinesia, o la catatonia. “Las manifestaciones neurológicas primarias son lo más verificable y medible, lo que más tiene que ver con el sustrato neuronal de la esquizofrenia”, argumentó. Según Peralta, los sintomas neurológicos primarios son una condición “muy prevalente” en la esquizofrenia (se da en el 75 por ciento de los casos). En otro momento de su conferencia opinó: “La neuroimagen es una mitología cerebral”.

La investigación en torno a la esquizofrenia continúa.

Artículos relacionados

Yvonne Buchholz
Yvonne Buchholz

Redactora de Mente y cerebro.

Sobre este blog

"...y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende" — Pedro Calderón de la Barca ("La vida es sueño")

Ver todos los artículos (40)