Participantes del Congreso de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencias, en Barcelona.

Estos días, la ciudad de Barcelona se ha convertido en punto de encuentro, acogida, debate, intercambios e incluso ocio de unos 7.000 expertos en neurociencias. De ellos, alrededor de 1.100 son españoles. El motivo del conglomerado de estudiosos del cerebro es el octavo C
ongreso de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencias (FENS), evento que se celebra cada dos años en algún punto de Europa.  

“
Ha habido un aumento en la cantidad y calidad de  científicos españoles. La neurociencia de aquí ha experimentado un aumento espectacular”, explicaba ayer Juan Lerma, presidente de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC). En su opinión, la neurociencia española goza en la actualidad de buena salud, a pesar de la situación general de crisis. Ante la pregunta de si el tamaño en el terreno científico importa, lo tiene claro: “La ciencia es como un iceberg, quizá solo se ve la punta, pero se necesita una base amplia. Se necesita una masa crítica”. Según añadió, a ello han contribuido iniciativas como la de la Institución Catalana de Invertigación y Estudios Avanzados (ICREA, por sus siglas en catalán),   fundación que contrata investigadores de todo el mundo basándose en el talento científico, de manera que facilita el regreso de los investigadores propios que han desarrollado su carrera científica en centros fuera de Cataluña. “Haría falta más iniciativas como ésta. Tan solo hay algo parecido en el País Vasco, el Ikerbasque”.

 

Exhibición de estudios

Sea como sea, cuando se llega a los alrededores del  Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, sede del Fens de este año, se respira movimiento de "congresista", de conocimiento y de ganas de saber. Jóvenes y menos jóvenes con una acreditación colgada del cuello salen y entran del edificio situado cerca del mar. Una vez dentro del centro, las idas y venidas continúan: por las salas de conferencias, por los pasillos, por la sala de expositores, y con parada enel enorme espacio para los pósters científicos, donde los responsables de cada uno de los estudios da las explicaciones de rigor a quién lo solicita. Muchos de los interesados portan un bloc de notas y un bolígrafo en mano con los que toman nota a la vieja usanza; otros captan información con su máquina de fotografiar digital, el móvil táctil o el IPad. En los cinco días que dura el Congreso (finaliza este miércoles), se presentan unos 4.000 pósters.


Parte de la sala de Fens dedicada a la exhibición de pósters científicos.


Ayer, lunes 16 de julio, parece que predominaban los carteles científicos  dedicados a analizar el funcionamiento cerebral de  la memoria, el aprendizaje, los trastornos de movimiento, el deterioro cognitivo… a partir del estudio en animales, en especial múridos, pero también en humanos (como una investigación sobre los beneficios que aporta el ejercicio físico a las personas con párkinson) y en otros quizá menos usuales: elefantes africanos. Al parecer, según presentaba una investigadora de la Universidad de Johannesburgo, los elefantes africanos presentan neurogénesis (desarrollo de neuronas) en el hipocampo también cuando son adultos.

El sueño de borrar los recuerdos

“Ahora entendemos cómo el psicoanálisis puede funcionar, algo que Freud no sabía”, apuntó Lerma en referencia a la conferencia magistral que impartió José María Delgado, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Delgado presentó los trabajos que lleva a cabo junto a su equipo con el objetivo de descubrir cómo bloquear los recuerdos traumáticos. Sus investigaciones se centran sobre todo en animales experimentales y en dos métodos: la estimulación cerebral y la búsqueda de un fármaco que logre dicho fin: conseguir el olvido.

Mediante técnicas de farmacogenética (que permiten suprimir de modo reversible la actividad de un mensajero químico en el cerebro) y técnicas de electrofisiología (registran la actividad eléctrica de las neuronas o estimularlas eléctricamente), estos investigadores han impedido que roedores recuerden la asociación entre dos estímulos que habían aprendido previamente. En concreto, han logrado borrar el recuerdo que depende del hipocampo, zona del cerebro en la que se hallan gran parte de los circuitos relacionados con el procesamiento de las emociones. "E
n realidad, la historia es antigua, tiene su base en el  psicoanálisis. Se trata de coger la memoria y eliminar la parte emocional; de bloquear el hipocampo para hacer desaparecer esa memoria si la evocas. Buscamos un fármaco que haga eso”, indicó Delgado. 


Momento de la conferencia del científico José María Delgado, cuando hablaba sobre el condicionamiento clásico (estímulo-respuesta) de Pavlov.

 

Artículos relacionados: "Ratones transgénicos en el estudio de los procesos de aprendizaje y memoria", por J.M. Delgado, Mente y cerebro n,º 34)

Yvonne Buchholz
Yvonne Buchholz

Redactora de Mente y cerebro.

Sobre este blog

"...y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende" — Pedro Calderón de la Barca ("La vida es sueño")

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