Ilustración de partículas de SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la COVID-19. [Flickr/NIH]

Benedict Michael, neurólogo de la Universidad de Liverpool en Inglaterra y su equipo han estudiado con detalle a 125 pacientes con COVID-19 que tenían síntomas neurológicos o psiquiátricos. El 62 % presentaban hemorragias o daños en el sistema de aporte sanguíneo al cerebro y un 31 % tenía alteraciones mentales como confusión o inconsciencia prolongada, a menudo acompañadas de encefalitis, una inflamación del tejido cerebral. Algunos pacientes con alteraciones mentales acabaron desarrollando desorientación, agresividad y estados alucinatorios psicóticos. Una enferma sin historial psiquiátrico previo dijo ver leones y monos en su casa y estaba convencida de que su marido era un impostor.

En otros estudios clínicos se ha visto también que el cuadro neurológico más común de la enfermedad es una encefalitis que puede acabar "desnudando" a muchas neuronas del cerebro y la médula espinal. Es decir, haciéndoles perder la mielina, la capa grasa que envuelve sus prolongaciones para aumentar la velocidad a la que conducen sus impulsos eléctricos y se comunican entre ellas, como ocurre también en la esclerosis múltiple. Otros síntomas menos frecuentes también observados en enfermos de COVID-19 se refieren a daño en el sistema nervioso periférico, es decir, daño en las neuronas que recorren el cuerpo fuera del cerebro y la medula espinal.

Pero, ¿cómo afecta al cerebro la COVID-19? Los expertos están debatiendo dos posibilidades. Una es que el virus infecte directamente al cerebro y la otra es que le afecte de modo indirecto al estimular intensamente el sistema inmunológico del organismo. En el primer caso la mejor terapia serían los antivirales como el remdesivir, y en el segundo los antiinflamatorios.

Hay alguna evidencia experimental, todavía no suficientemente sólida, de que el virus puede infectar directamente las neuronas. También se ha observado el virus, aunque en niveles bajos, en el cerebro de algunos pacientes fallecidos por COVID-19, y todo indica que es más difícil que se infecte el cerebro que otros órganos del cuerpo. Se especula con la posibilidad de que la causa de esa difícil penetración esté en que en el cerebro hay menos presencia de ACE2, una de las proteínas receptoras que ayudan al virus a penetrar en las células, pero, por el momento es solo una hipótesis.

En definitiva,  aunque nos queda todavía mucho por saber sobre la COVID-19 y su modo de acción, particularmente en el cerebro y el sistema nervioso en general, lo que hasta el momento sabemos es suficiente para que no bajemos la guardia ante la pandemia.

Reference:  Aravinthan Varatharaj et al 2020.Neurological and neuropsychiatric complications of COVID-19 in 153 patients: a UK-wide surveillance study. The Lancet. DOI:https://doi.org/10.1016/S2215-0366(20)30287-X

 

Ignacio Morgado Bernal
Ignacio Morgado Bernal

Catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre este blog

Este blog trata de cómo el cerebro crea y gobierna los procesos mentales que hacen posible el conocimiento y la inteligencia en animales y humanos. Quién soy, qué es la consciencia, cómo percibimos el mundo, por qué olvidamos, emoción versus razón, autoconsciencia en animales, son ejemplos de los temas que trataremos en el mismo.

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