En el estudio no existe la saciedad (Erasmo de Rotterdam)

 

El programa Erasmus lleva ya más de 25 años "cambiando vidas y abriendo mentes", como reza uno de sus lemas. Ya se trate de una breve estancia o de una experiencia de meses, lo cierto es que este programa de movilidad internacional no deja de promover una mayor conciencia de la interconexión actual del mundo académico, profesional y científico en una Europa que hace de la educación y la innovación una de sus señas de identidad.

Recientemente, como profesor del departamento de Psicología y Salud de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), he tenido la oportunidad de disfrutar de una de estas becas, que contrariamente a lo que se suele pensar no están destinadas sólo a estudiantes sino también al personal docente y de administración universitario. Gracias al buen trabajo que ha realizado la Oficina de Relaciones Internacionales de UDIMA, el pasado mes de julio pude visitar durante dos semanas la Universidad de Riedlingen, una institución que —al igual que la mía— imparte sus enseñanzas a distancia. La estancia ha transcurrido en tres ciudades alemanas (Stuttgart, Tubinga y Riedlingen), lo que ha resultado más enriquecedor aún.

Seminario con estudiantes en StuttgartA lo largo de una semana en Stuttgart, pude asistir a los seminarios presenciales organizados dentro del Master in Healthcare Management de la Universidad de Riedlingen, con los que esta institución complementa la formación online de sus estudiantes. En ellos tuve la oportunidad de conocer a profesores y estudiantes muy interesantes y motivados por enseñar y aprender, en clases con un formato dinámico en las que se favorecía la reflexión, el debate y el pensamiento crítico, siempre sobre la base de contenidos teóricos o casos prácticos que se presentaban en el aula. De forma significativa, me llamó sobre todo la atención el uso de una metodología basada en talleres prácticos en los que, partiendo de una presentación inicial del trabajo que cada estudiante deseaba realizar, tanto el docente como el resto del grupo de estudiantes iban proporcionando orientaciones acerca de cómo implementar tales proyectos. Las clases eran siempre muy interactivas, están orientadas a objetivos, y se aprovechan bien los recursos de aprendizaje que el grupo de estudiantes es capaz de movilizar de forma colaborativa. Ese mismo espíritu se trata luego de trasladar a la enseñanza a distancia.

En la ciudad de Tubinga, conocí al profesor Ahmed A. Karim, experto en neuroplasticidad y estimulación cerebral. Con él visité la Clínica Universitaria de Psiquiatría y Psicoterapia, un lugar de especial significación histórica, ya que fue allí donde Alois Alzheimer presentó en 1906 el primer caso de la "enfermedad del olvido", que hoy lleva su nombre. Ahmed Karim me permitió conocer en detalle sus investigaciones sobre estimulación magnética transcraneal, y su prometedora investigación sobre el "Internet neuronal", una aplicación de las neurociencias con la que ha llegado a lograr que una persona afectada de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) pueda navegar en Internet empleando para ello la regulación de su actividad cerebral eléctrica. También, de la mano de este profesor de origen egipcio pude conocer algunas interesantes anécdotas de la historia de la psicoterapia, algunas de ellas relacionadas con el rico pasado cultural de nuestro país.

Con el Dr. Ahmed A. Karim, Clínica Universitaria de TubingaEl antiguo edificio de la Clínica Universitaria de Tubinga se encuentra en un monte, desde el que se divisa una panorámica espectacular de la ciudad y su castillo de cuento medieval; cuenta además en su patio de entrada con una hermosa fuente, de considerable altura, desde la que cae el agua, lo que no es casual en un lugar destinado al tratamiento de las "enfermedades del alma y de los nervios". Ciertamente, el mero hecho de estar allí produce un efecto relajante de forma natural, y esto es en realidad una herencia de la antigua medicina árabe y judía, que ya conocía bien el uso del agua y la contemplación de su movimiento como herramienta psicoterapéutica, conocimiento que llegaría a Europa a través de la España en la que convivían tres grandes culturas. Desde entonces, muchos de los hospitales psiquiátricos alemanes cuentan con fuentes similares, en un precedente de la "psicología ambiental" aplicada a la salud.

Más allá de lo curioso que, como psicólogo, me resultó esta anécdota, creo que en el marco de una estancia Erasmus tiene además otro significado... en cierto sentido, es una llamada para tomar conciencia sobre lo enriquecedor que a lo largo de los siglos ha sido el intercambio entre las diferentes culturas que han construido Europa. La ciencia, por su carácter abierto, no dogmático, humanista, y por su afán de búsqueda del conocimiento allí donde se encuentre, ha sido sin duda uno de los vehículos que más ha propiciado el entendimiento pacífico entre los habitantes del Viejo Continente, y tal vez es uno de los mejores ejemplos de empresa colaborativa y multicultural hoy en día. Ya lo decía el padre de la neurociencia moderna, Santiago Ramón y Cajal, en sus Reglas y Consejos sobre Investigación Científica:

"muchos sabios que en un principio se miraban recelosamente, ya por rivalidad internacional, ya en virtud de la noble y loable envidia aprobada por Cervantes, al ponerse en contacto acaban por conocerse y estimarse cordialmente, y las corrientes de simpatía y de justicia nacidas en las alturas no tardan en filtrarse hasta lo íntimo de la masa social, suavizando progresivamente las relaciones políticas entre los pueblos rivales".

Sin duda, el programa Erasmus y su contribución a la construcción europea es heredero de este mismo espíritu.

Riedlingen es un pequeño y pintoresco pueblo bañado por el Danubio. Allí, en la sede central de la universidad que me acogía, pude mantener varias reuniones con el personal docente y de administración, orientadas hacia el intercambio de ideas sobre metodologías de aprendizaje en la enseñanza online. De ellas destacaría sobre todo las similitudes entre ambas instituciones, la universidad española y la alemana, que afrontan hoy en día retos similares. Temas como la duración y estructura que han de tener los estudios de grado y máster, para conseguir el propósito de una educación que concilie el conocimiento generalista y las demandas de especialización, o la necesidad de superar las barreras que aún hoy existen para la movilidad internacional en la enseñanza, son materia de debate en ambos países. Y por otra parte, muy posiblemente las soluciones trasciendan el nivel nacional, apuntando a la necesidad de una política educativa europea común y de un mayor desarrollo del Espacio Europeo de Educación Superior y el Espacio Europeo de Investigación.

Equipos audiovisuales en la Universidad de RiedlingenPor otra parte, a través de estas conversaciones pude reflexionar sobre la revolución que el uso de las nuevas tecnologías representa para la enseñanza universitaria. Tanto en la Universidad de Riedligen como en la mía propia, el modelo educativo trata de facilitar a los estudiantes el seguimiento de las asignaturas de forma flexible, con un enfoque en el que la distancia queda superada gracias a la cercanía entre profesores y alumnos. El hecho de que alguien pueda seguir sus estudios desde casa, y el profesor-a pueda "virtualmente" entrar en ella y conversar con su alumno-a a través de la pantalla del ordenador es uno de los conceptos más innovadores que tal vez se han producido en los últimos años y que cuenta aún con un desarrollo potencial enorme.

A lo largo de mi carrera, he podido de disfrutar de varias estancias en países de Europa y América Latina, y la experiencia ha sido siempre muy positiva, tanto a nivel personal y profesional, como para las instituciones de acogida y de origen en las que los docentes somos "embajadores" a la ida y la vuelta. En lo personal, y como profesor del área de la salud, suscribo plenamente la idea de Séneca que sostiene que "sin estudiar, el alma enferma". En lo profesional, cada salida al extranjero ha representado un punto de inflexión desde el que tomar impulso para seguir investigando y aportar conocimientos novedosos a mis estudiantes. Más allá de las competencias que uno pueda adquirir en estas estancias, tener la oportunidad de conocer cómo viven, piensan y trabajan otras personas del mundo académico es posiblemente una de las mayores recompensas que encierra la vida universitaria. A nivel institucional, la internacionalización de las universidades y la creación de redes de colaboración entre ellas obedece cada vez más a una doble necesidad. Por un lado, la creciente demanda de los estudiantes de que se les brinden oportunidades de desarrollo académico y profesional no sólo con la finalidad de poder ejercer en el futuro un trabajo dentro de su propio país, sino también en el extranjero. Por otra parte, el desarrollo de nuevos avances científicos requiere cada vez más la coordinación de recursos humanos y equipos que exceden el ámbito local, ya que los problemas a resolver son también cada vez más globales. Y en este sentido, no es casual que paralelamente se hayan internacionalizado las fuentes de financiación que permiten el desarrollo de proyectos de enseñanza e investigación. La propia Unión Europea es un ejemplo de ello. Dentro su línea emblemática "Innovación por la Unión", el programa Horizon 2020, en el que se articula la estrategia europea de investigación cuenta con una dotación presupuestaria de 80.000 millones de euros para el desarrollo de proyectos entre 2014 y 2020. El programa Erasmus, por su parte, se espera que reciba más de 14.000 millones de euros en este mismo período.

Para concluir, no quiero ocultar que estas reflexiones tienen un cierto tono "proselitista", y que si tras leerlas algún lector (estudiante, docente, investigador o personal de administración universitario) se convierte en nuevo adepto a la causa Erasmus, el objetivo estará cumplido. No hace falta ser un apasionado o un freak de la ciencia para ello, tan sólo tener cierto espíritu de apertura, curiosidad por la gente y el mundo que nos rodea, y afán de superación. Hace poco, un estudio de la Comisión Europea sobre el impacto del programa Erasmus señalaba que los estudiantes con formación internacional son más apreciados por las empresas, cuentan con una mayor empleabilidad y tienen menores tasas de desempleo en comparación con otros sin esta experiencia. En concreto, los estudiantes Erasmus tienen la mitad de probabilidades de sufrir paro de larga duración cuando se les compara con otros estudiantes, y su tasa de desempleo cinco años después de su graduación es un 23% más baja. Pero aún hay más. Se calcula que desde 1987 —fecha en la que se inicia el programa— un millón de bebés han nacido de parejas Erasmus. Y es que, como el propio Erasmo recogía en sus Adagios, "la fortuna sonríe a los audaces".

Agradecimientos

A la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y a la Universidad de Riedligen (Alemania), así como a sus respectivas Oficinas de Relaciones Internacionales que han posibilitado la realización de esta estancia Erasmus+. A los estudiantes y profesores que tuve la oportunidad de conocer en Alemania, por su amable acogida. Sara Revilla y David Sánchez, de UDIMA, han aportado valiosos comentarios sobre versiones previas de este artículo; también para ellos un especial agradecimiento.

Antonio Crego
Antonio Crego

Profesor titular del departamento de Psicología y Salud en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), donde coordina el Máster en Psicología General Sanitaria. Su investigación se ubica en la confluencia entre la psicología social y la psicología de la salud, con especial interés en el análisis de los aspectos psicosociales implicados en el bienestar.

Sobre este blog

Las neuronas son, como dijo Cajal, las misteriosas mariposas del alma. Este blog trata de ellas, y de cuanto surge con su batir de alas: nuestros pensamientos, emociones, conductas, y nuestro mundo social.

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