¿Necesitamos una nueva definición de eSalud?

06/03/2019 0 comentarios
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Quizás la definición de eSalud con la que muchos comulgábamos en 2001 ahora en 2019 ya necesita ser revisada. Así como la definición de la OMS de 1948 está evolucionando básicamente porque es un desideratum según el cuál todos estaríamos enfermos la definición de eSalud debe seguir un camino similar. Alejandro Jadad habló en 2011 de la salud como: "la capacidad de adaptarse y manejar los desafíos físicos, emocionales y sociales que se presentan durante la vida" ¿Cómo se conjuga esta nueva visión con la clásica de eSalud?

Gunther Eysenbach en una editorial de la revista Journal of Medical Internet Research que dirige afirmó en 2001 que la eSalud era: "un emergente campo de trabajo en la intersección entre la informática médica, la salud pública y el ámbito de la industria y que se refiere a la prestación de servicios prestados o facilitados a través de Internet y tecnologías relacionadas. En un sentido amplio el término no se refería exclusivamente a un desarrollo puramente tecnológico sino que implicaba un cambio de paradigma, una nueva manera de pensar, una nueva actitud y un compromiso para el trabajo en red para mejorar la asistencia de la salud tanto a nivel local, regional o mundial a partir del uso de las tecnologías de la información y comunicación". Sin duda una definición exhaustiva y que ha venido marcando tanto el trabajo de los investigadores como la agenda política en muchos países que han ido paulatinamente desarrollando estrategias en salud digital. 

[iStock/ cnythzl]

18 años después, ya en la mayoría de edad post-definición las cosas no han ido tan mal como en muchas ocasiones olemos en eventos del sector en el que los mismos nos quejamos de lo mismo; pero distan de ser lo perfectas que nos gustaría a muchos. No han ido tan mal porque con sus luces y sus sombras conceptos como la receta electrónica, la historia electrónica del paciente, las consultas online en todas sus modalidades, desde las prestadas por pequeñas empresas hasta las prestadas por grandes organizaciones de salud privadas, nos permiten afirmar que estamos mejor que en 2001 en lo relativo al uso de las TIC en el cuidado de la salud y que aunque el "mensaje" cueste de que cale, la incorporación a los servicios públicos de salud de tecnología que implique a los pacientes en su autocuidado es lenta, jurídicamente compleja y presupuestariamente infra dotadas el paciente mejora dentro de la gravedad.

Una interesante prueba del algodón es hacer una pequeña encuesta a nuestros conocidos y preguntarles si acceden a su historia clínica (en sus múltiples variantes) si participan en redes sociales online para pacientes o si su médico les ha prescrito en algún momento un "wereable" (ahora les llamamos "llevables", no lo busquen en la RAE) o les ha prescrito que miren un app... Seguramente no serán muchos, pero ya empieza a haber algunos... ¿Pero vamos bien? ¿Es suficiente? ¿Iremos a mejor? ¿Vamos por el buen camino? Nos preguntamos también los mismos a los mismos en los eventos en los que vamos coincidiendo desde hace años.

Reflexionando un poco y si tomamos la definición clásica de salud de 1948 de la OMS, aquella que nos dice que la salud es: «un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades» y pensamos en como la tecnología ha contribuido todos estos años a cuidar de nuestra salud podamos pensar que vamos en el buen camino hacia una sociedad mucho menos enferma, pero me temo que debemos plantearnos si las TIC podrán llegar en algún momento a acercarnos al "completo bienestar" de la definición.

Obviamente no se nos escapa que una definición como esta tenía la lógica trampa que después de que el mundo se hubiera desangrado en una guerra mundial había que contribuir a marcar un techo alto y que cada país hiciera lo que estuviera en su mano y en su presupuesto para conseguir los niveles más altos de salud.

Pero también es cierto que siguiendo al médico colombiano Alejandro Jadad la definición de la OMS nos condena a todos, y me atrevo a decir que efectivamente a todos, a no poder disfrutar de este "completo" estado de bienestar físico, mental o social. Porque sencillamente teniendo una caries (y todos los adultos la tienen) dejamos de estar "completamente" sanos.

En contraposición y después de varios años de trabajo con su equipo Jadad propone en 2008 una definición de la salud en la revista British Medical Journal que sí que nos permite huir de la dicotomía "sano/enfermo" (recordemos que con la definición OMS todos somos enfermos...) y define la salud como: "la capacidad de adaptarse y manejar los desafíos físicos, emocionales y sociales que se presentan durante la vida".

Esta definición, desde nuestro punto de vista da muchísimo más juego no solo saca a la definición original del ámbito de la atención sanitaria tanto de la pura asistencia como de las intervenciones más clásicas en salud pública; sino que nos lleva a nuevos niveles en los que las nuevas tecnologías adquieren un protagonismo aún mayor. Porque si bien las recetas electrónicas, las historias clínicas electrónicas, etc son sin duda excelentes herramientas que nos permiten manejar los desafíos físicos a los que nos enfrentamos se abre el abanico para que otras más modestas, o si no al menos menos relacionadas en su concepción con el cuidado de la salud; pero que contribuyan a que manejemos los desafíos emocionales y sociales a los que nos enfrentamos puedan también contribuir a mejorar nuestra salud ayudándonos a superar los desafíos muchas veces invisibilizados que también amenazan nuestra salud: aislamiento, soledad, problemas de integración, de accesibilidad a recursos, de pérdida de autonomía, etc. 

Quizás debamos también repensar juntos en una nueva definición de eSalud en la que está se configure como: "el uso de las nuevas tecnologías para adaptarnos y manejar los desafíos emocionales y sociales que se presentan en la vida" Las derivadas aparecen rápidamente porque si contribuimos a que las nuevas tecnologías de cualquier tipo permitan alfabetizar, apoderar, participar y sobre todo a dar a las personas la capacidad de gestionar su propia salud...de enfrentarse armados con tecnologías bien diseñadas, evaluadas y sobre todo útiles para ayudarles a superar sus desafíos ya estamos haciendo salud; porque en realidad la  mayoría de personas no queremos, únicamente, "estar sanos" sino "sentirnos bien" (estando sanos, o no).