Si la uberización del empleo llega a la Sanidad: ¿que pasará con la relación con los usuarios?

04/12/2017 2 comentarios
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Hace unos días se publicó un artículo en El País sobre la potencial uberización de los empleos en la Sanidad a través de aplicaciones móviles en el Reino Unido. En esta entrada nos planteamos el efecto que este tipo de prácticas laborales puede tener en un ámbito tan importante como la relación entre el profesional y sus pacientes.

Hace unos días leía en El País un titular que no por menos esperado dejó de impresionarme. Era exactamente el mismo que el que titula esta entrada. Concretamente decía: "La uberización del empleo llega a la Sanidad", refiriéndose a la del Reino Unido y en el desarrollo de la noticia se explicaba que el Gobierno británico lanza un proyecto piloto para flexibilizar los servicios de enfermería a través de una aplicación móvil, una app vaya, que va a permitir que profesionales como las enfermeras, aunque abierto a cualquier otro profesional, puedan ofrecerse por horas, servicios, turnos, etc. Todo son ventajas, según el NHS, para profesionales y usuarios aunque no parece que los sindicatos opinen igual.

Antes o después, al igual que en todos los sectores por regulados que estén, algo así tenía que llegar y sin conocimientos ni de gestión ni economía sanitaria no seré yo el que entre en detallar los efectos que puede tener a nivel estrictamente laboral. Ahora bien, a nivel "relacional", es decir, en algo aparentemente tan poco encajable en planes estratégicos, planes anuales de acción y cuentas de explotación como la relación entre el profesional sanitario, los pacientes y sus familias, la cosa no pinta nada bien. Y menos ahora que después de mucho trabajo, congresos, planes estratégicos, conclusiones de grupos de estudio, publicaciones, estudios y más congresos parece que la idea de ofrecer una atención centrada en la persona (realmente en la persona) iba tomando fuerza en algunos casos y en otros ya es una realidad.

 Una salud con

 


La atención centrada en la persona en sus diferentes visiones, abordajes, perspectivas y miradas disciplinares incorpora en su ideario en la filosofía sobre la que se apoyan una serie de premisas entre las que tenemos las siguientes:


◆ La atención centrada en la persona es una reacción del sistema sanitario y sus profesionales a una demanda creciente de pacientes y familiares de manejar su salud.
◆ Los aspectos psicológicos, emocionales y espirituales de vivir con una enfermedad se integran en los cuidados y los profesionales los abordan poniendo de su parte un ingente esfuerzo por luchar contra estructuras y sistemas que no están, desde su origen, pensados para ellos.
◆ Hay en la filosofía de la atención centrada en la persona, sana, enferma, afectada o familiar; se enfrenta, gestiona, maneja y convive con su condición de salud con el apoyo, inestimable e impagable, de profesionales que, reiteramos, luchan contra los clásicos gigantes del sistema, tanto aquellos que directamente "no ven la necesidad", como aquellos otros que la "ven pero hay cosas más importantes de las que ocuparse", pasado por supuesto por la tribu de los "mopongo" que el gran Miguel Ángel Máñez alguna vez ha referido y que tenemos todos en todas las instituciones de cualquier tipo y condición.
◆ Y además de todo lo anterior tenemos que el uso de las nuevas tecnologías, no solo en su vertiente más asistencial sino facilitando también la relación entre pacientes, familiares y profesionales se configura como una palanca desde la que se están moviendo proyectos de investigación, facilitando la creación de redes y grupos de ayuda mutua, la formación de pacientes y profesionales en aras de una mejor comprensión de la situación de unos y otros y en definitiva, creando relaciones. Y subrayamos la palabra relación y su importancia en la atención centrada en la persona y nos hacemos una pregunta.

La pregunta es: ¿cómo vamos a centrar nuestra atención en la persona sin conocer a la persona? Y conocerla no es agendar x sesiones a lo largo de un tiempo (que si se uberiza la relación a igual sería con personas distintas cada vez). Conocer tampoco se consigue confeccionando planes estratégicos con sus matrices DAFO, Canvas y demás... Eso está bien, es necesario, pero luego hay que "echarle horas con las personas" y, si puede ser, y solo es un detalle, las horas deberían ser con la misma persona. ¿Cómo si no conseguimos profundizar en nuestras relaciones personales, pero también profesionales? ¿Cómo se puede pensar que se puede crear una relación de confianza, de comprensión y respeto entre profesionales y usuarios si entramos en sistemas en los que dichas relaciones pasen a ser encuentros tangenciales bien intencionados, pero en los que no se pueda favorecer la magia que surge entre dos personas cuando respetándose, y cada una desde su posición, trabajan en un objetivo común?

Si en las políticas públicas de Salud el rol del paciente es considerado cada vez más un activo, poco aprovechado, como dice nuestro respetado Joan Carles March, y se habla cada vez más de: "alfabetizar en salud, apoderar y promover la participación". Si es así... ¿no sería entonces conveniente fomentar que las relaciones fueran estables, duraderas, transversales y que incluso fueran más allá del propio acto sanitario, como ocurre con la inestimable participación de muchos profesionales sanitarios en actividades impulsadas por asociaciones de pacientes o promoviendo ellos mismos otras como las escuelas de pacientes?

Estemos atentos de que un excesivo celo reductor, a corto o medio plazo, del gasto (porque al final todo se reduce a eso y su otra pata que es la de aumentar beneficios) no acabe afectando el trabajo tanto de profesionales como de asociaciones de pacientes que se relacionan desde la confianza y sin necesidad de apps, intermediarias, si acaso de aquellas que ellos consideran que les ayudan a conseguir su objetivos comunes.