La crisis generada por el coronavirus ha llevado al gobierno español ha declarar un estado de emergencia. En estos momentos la solución más realista es ralentizar la subida de contagios hasta observar una curva descendente. Esto depende de toda la sociedad, y requiere un ejercicio de responsabilidad y control, que para afrontarlo dependemos de una buena salud mental.

La Organización Mundial de la Salud ha declarado la enfermedad del COVID19 como una pandemia hace poco más de una semana. Esto significa que existe un grave problema en la transmisión de la enfermedad, pero esto no significa que los efectos de la infección vírica se hayan incrementado.

No obstante, vivimos con una actualidad informativa explosiva protagonizada por la crisis del coronavirus. Estas circunstancias nos generan ansiedad y puede seriamente afectar a nuestra salud mental. La pandemia del coronavirus genera inseguridad e incerteza a cerca del verdadero alcance de esta crisis a todos los niveles.

Especialmente en estos momentos, dedicar más atención a nuestra salud mental es fundamental.

Un sentimiento de tristeza, preocupación, pérdida de sueño, desánimo, miedo, enfado, indefensión, estrés y ansiedad pueden ser reacciones frecuentes tras los últimos acontecimientos. Nerviosismo, aumento de las pulsaciones, alteraciones en la respiración, o cambios importantes en la flora intestinal, todos estos factores pueden dañar nuestra salud mental.

Por lo tanto, es altamente recomendable mantener el control de nuestro estado emocional, y con mucha paciencia en la medida de lo posible. Debemos evitar la angustia, el pánico o el miedo cuando necesitamos mantener en control de nuestras acciones. Una de las maneras es neutralizar la información negativa que nos provoca estados de ansiedad, y en la medida que podamos, transmitir una actitud positiva a los que nos rodean para enfrentarse a situaciones de crisis. Mantener la calma y el control son la mejor de las estrategias y en este caso, la mejor alternativa. Seguir las recomendaciones, ya todos las sabemos (evitar contacto con personas enfermas, lavar las manos, etc..), no es necesario crear más ansiedad al repetirlas constantemente.

La ansiedad generada por esta incertidumbre puede gravemente debilitar el sistema inmune y hacernos más vulnerables y débiles frente a posibles enfermedades, entre ellas la infección por el nuevo coronavirus. Lo mejor es seguir las recomendaciones, ganar tiempo y hacer un gran esfuerzo para mantener el control.

Las recomendaciones son evitar actos públicos y permanecer en casa. Sin duda esto también genera estrés y puede llegar a ser dramático a largo plazo. La acumulación de todas estas circunstancias puede culminar con un ataque de pánico en personas más susceptibles.

Sin duda alguna, la gente con problemas de salud mental es aún más vulnerables al estrés y ansiedad que esta situación está generando, y este cúmulo de circunstancias puede ocasionar brotes psicóticos. Muchas de las enfermedades psiquiátricas se pueden intensificar y se puede acarrear graves consecuencias. Estados de pánico acompañados de alucinaciones, angustia e histeria, dificultad al respirar, pérdida de visión o mareos pueden ser algunos de los síntomas de nos lleven a un estado de shock.

Debemos transmitir mensajes de tranquilidad, mantener hábitos saludables en la medida de lo posible.

Una buena alimentación, dar prioridad a las frutas, verduras y comida con fibra que ayude a evitar cambios drásticos en nuestra flora intestinal, dormir las horas necesarias, hacer ejercicios de respiración profunda, charlas relajadas con la familia, o incluso hacer ejercicios físicos en casa pueden ser las mejores acciones en estos casos.

Nos debemos de manter informados, pero no prestar atención a las noticias alarmistas fin fundamento. 

Una vez que la curva de infectados decaiga, el estado de alarma desaparecerá y todo volverá a la normalidad. Pero ahora toca actuar con calma, con mucha paciencia y mantener el control. Mantener una salud mental bajo control puede ser nuestro mejor aliado.

Sonia Villapol
Sonia Villapol

Neurocientífica y Profesora en el Departamento de Neurocirugía, Centro de Neuroregeneración del Instituto de Investigación Methodist en Houston, y Profesora de Neurociencias de la Universidad de Weill Cornell (New York). Bióloga molecular por la Universidad de Santiago de Compostela y doctora en Neurociencias por la Universidad Autónoma de Barcelona. Anteriormente ha sido Profesora de Neurociencias en la Universidad de Georgetown en Washington D.C., y ha trabajado en laboratorios del INSERM y CNRS en París (Francia) y en el NIH (EE.UU.). 

Twitter: @svillapol

 

Sobre este blog

Las neuronas enferman, se dañan o se alteran, y nuestro reto es mantenerlas vivas y sanas para que el cerebro funcione correctamente. En este blog exploraremos las últimas investigaciones científicas que se centran en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas o lesiones cerebrales.

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