La gran feria internacional de la Neurociencia

16/11/2017 0 comentarios
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Más de 30.000 científicos/as de 80 países asistieron este año al gran encuentro internacional de Neurociencias en Washington D.C., donde se presentó la más diversa selección de los últimos estudios sobre el cerebro y el sistema nervioso, sus funciones y sus patologías.

SfN Neuroscience 2017

El congreso anual de neurociencia organizado por la Sociedad Americana para la Neurociencia (SfN) acaba de tener lugar en Washington D.C. entre los días 11 y 15 de noviembre. Aquí se reunieron 30.000 científicos/as procedentes de 80 países, se presentaron más de 15 mil trabajos a modo de póster, conferencias o mesas redondas. Todo un mercado por y para la neurociencia.

Y como en cada mercado, también hay empresas que vienen a hacer negocio, más de 600 puestos exhibieron nuevas tecnologías, herramientas, productos y equipos de laboratorio. Pero la ganga la ofrecen las editoriales, algunas exhiben las últimas ediciones de libros académicos, de divulgación o científicos, y múltiples revistas científicas ofrecen la mejor publicidad de tus trabajos científicos a cambio de que les seleciones para publicar tus estudios.

Un gran mercado donde los científicos establecemos conexiones, donde se hacen contactos, nacen ideas para colaborar, o surgen espontáneas interacciones totalmente inesperadas. Neurocientíficos/as de todo el mundo aterrizan en la capital estadounidense para presentar sus últimos resultados, la mayoría sin publicar, por lo tanto, este es el perfecto escenario que nos anticipa la ciencia de los próximos 2 o 3 años. Aquí se despliegan los resultados más frescos anticipándose a lo que en unos meses o años se publicará en una revista científica transformándose en ese momento en "investigaciones demostradas".

El congreso se organiza en grandes sesiones científicas organizadas en conferencias llamadas "minisimposios", "nanosimposios" o conferencias destacadas que alojan a más de 3000 personas en una gigantesca sala, que tienen cierta semblanza con una enorme nave comercial. Miles de pósters científicos seleccionados y organizados por temas, por campos y subcampos. Y claro está, resulta facilísimo perderse; por lo tanto, para sacar el máximo provecho es imprescindible instalar una app en los dispositivos móviles para diseñar tu "itinerario" personal. Esta marea de ciencia en estado puro no podría ser más excitante para un joven científico/a. Recuerdo la primera vez que asistí al congreso de la SfN en el año 2008, también en Washington D.C., durante mi etapa como investigadora postdoctoral en París. Aunque este era mi primer congreso internacional, ya había asistido a concurridos congresos europeos de neurociencias de la fens, pero sin duda mi primera visita a la capital estadounidense para presentar mi trabajo en el congreso americano, se podría definir en todos los conceptos que abarca el término grandioso. Años más tarde no deja de asombrarme. Es fascinante pensar que cada una de las miles de personas con las que te cruzas en los pasillos, las escaleras mecánicas, en las entradas y salidas de cada sala de conferencias, o presentando los miles de pósters durante estos 5 días de congreso, ¡son neurocientíficos!

Y más que absorber ciencia, lo que se viene hacer aquí es lo que los americanos llaman "networking". Precisamente esto es lo que transforma un gran universo en particulares contactos estelares, donde se puede interaccionar con los protagonistas de la neurociencia en persona, y no camuflados en la autoría de sus publicaciones científicas o en direciones de correos electrónicos. Están todos aquí, y es el momento de hacer preguntas y estar preparado para responder. Y por supuesto para hacer organizar reuniones externas al congreso, aquí tienen lugar entrevistas de trabajo, colaboraciones para solicitar financiación entre varios laboratorios, o simplemente encuentros con antiguos colegas. Y cómo no, también es un lugar donde puedes llevarte anécdotas y encuentros por sorpresa e inesperados. Por ejemplo este año, entre pósters y sesiones científicas, te cruzas con un señor de corta talla, con paso agitado, de pajarita roja, pelo blanco y voluminoso, ojos saltones bajo unas gafas de pasta, y muy sonriente, como si del mismo prototipo de científico loco se tratase. Y cuando todo el mundo se gira al cruzárselo, incluso los muy osados se sacan una foto con él, te das de cuenta que acabas de ver al mismísimo Eric Kandel, neurocientífico de excelencia y profesor en la Universidad de Columbia, uno de los descubridores del proceso de cómo las neuronas almacenan la memoria, y que gracias a sus trabajos fue galardonado con el premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 2000.

Para quienes nos inquieta especialmente no estar actualizados, este es el lugar que de algún modo nos tranquiliza. Y como si se tratase de una gran feria del cerebro, los últimos resultados calientes y recién salidos de los laboratorios, los encontrarás aquí. Cada año tiene sus tendencias, y desde luego este no es una excepción. La neuroepigenética, la microbiota y el cerebro, circuitos neuronales, la neurobiología de la nanoescala, los mecanismos para procesar el lenguaje, las diferencias entre el cerebro femenino y masculino o el control de la generación de nuevas neuronas han sido, entre otros, los temas fuertes.

Conferencia de Magdalena Götz

Magdalena Götz, profesora del Centro para la Neurociencia de Múnich en Alemania, nos presentó sus apasionantes investigaciones en el estudio de las células progenitoras que se transforman en neuronas nuevas. Se están destapando los mecanismos moleculares que dirigen la formación de nuevas neuronas especialmente para reponer las neuronas perdidas y favoreciendo de este modo la reparación del cerebro dañado. Sin duda, uno de los avances en neurogénesis sería conocer qué proteínas dirigen estos mecanismos, y manipular su expresión para facilitar la integración de las células madre en la red neuronal en un estado inflamatorio, participando en el recambio de las neuronas muertas por neuronas nuevas que restaurarían los circuitos cerebrales.

Durante este congreso también descubrimos que no siempre depende de si una proteína se expresa o no para desarrollar una enfermedad, sino que depende exclusivamente de los niveles de expresión. Lo explicó muy bien la doctora Huda Zoghbi del Baylor College de Medicina de Houston, Texas, especialmente cuando hablamos de enfermedades psiquiátricas, como puede ser el síndrome de Rett. La doctora Zoghbi descubrió en 1993 el gen para la ataxia espino-cerebral, y sus más recientes investigaciones mostraron que la expresión alta del gen Ataxin-1 podría ser tóxico para las neuronas y que otras proteínas son capaces de estabilizar su aumento, y estas investigaciones ayudarían a encontrar tratamientos para los enfermos.

Es más que previsible que la neurociencia del futuro va a ser multidisciplinar. Existe una necesidad de que se suban al barco científicos de todo tipo de disciplinas. Bioinformáticos y microbiólogos son imprescindibles para ayudarnos a entender la conexión entre el cerebro y las bacterias, y este es un tema que representa un foco central en mis futuras investigaciones. Existe un emergente burbujeo con escasos datos, pero sustanciales, sobre la conexión de la flora intestinal con muchas de las enfermedades relacionadas con el sistema inmune y nervioso, como el alzhéimer, párkinson, autismo, esquizofrenia, o el daño cerebral. El profesor Jeffrey Gordon de la Universidad de Washington, nos mostró una perspectiva general en su conferencia de cómo las comunidades de microbiota pueden afectar a nuestra salud y al desarrollo de enfermedades. Y el interés acaba de estallar. Los trabajos presentados que relacionan los cambios en las poblaciones bacterianas de nuestros intestinos con el desarrollo de enfermedades fueron muy abundantes por primera vez en esta conferencia. Principalmente el grupo de la Universidad de Cork en Irlanda, dirigido por el Profesor John Cryan, ocupó una larga fila de pósters, al que en twitter los asistentes al congreso le empezaron a denominar "el Boulevard del APC Microbiome Institute". Sus estudios muestran cómo las bacterias pueden controlar nuestros comportamientos sociales, estados de ansiedad o depresión, alterar los estados inflamatorios, alterar la memoria en los enfermos de alzhéimer, controlan nuestro sueño, o incluso cómo el tipo de nacimiento afecta la composición bacteriana que el recién nacido llevará el resto de su vida. Sin duda es una disciplina emergente y hasta ahora desconocida pero que aportará grandes descubrimientos en unos pocos años que probablemente cambiarán muchos hábitos alimentarios, y el uso de probióticos representará el nuevo tratamiento en un futuro cercano para muchas de las patologías, y sin duda como John Cryan puso por título en su nuevo libro, esta será la "La Revolución de los psicobióticos: estado de ánimo, alimentación y la nueva ciencia de la conexión del cerebro y el intestino".

La doctora Xiaowei Zhuang, de la Universidad de Harvard presentó el pasado domingo en el congreso de la SfN los últimos avances en microscopía a nanoescala, dinámica y la superresolución en microscopía. Estas nuevas herramientas de análisis supondrán una revolución en el nuevo sistema de visualización microscópica en las células. Con estas novedosas técnicas de reconstrucción de microscopía se pueden capturar imágenes en 3D con alta resolución a nivel molecular que permite observar la dinámica de los procesos celulares como si de una película de animación se tratase. Una de las aplicaciones nos permitiría analizar cómo los neurotransmisores se desplazan en las sinapsis nerviosas y esto nos permitiría describirlo tan solo observando cómo suceden. 

El mismísimo Santiago Ramón y Cajal quedaría fascinado con estos últimos avances de la microscopía de fluorescencia de alta resolución, y lo que está claro es que le sacaría buen uso, conocedores de sus cualidades como observador meticuloso, cargado de paciencia y con esa pasión que mostraba al describir los misterios de la neurociencia en sus muestras microscópicas. También sus dibujos artísticos del entramado neuronal estuvieron representados en el congreso de la SfN de la mano del que puede ser el mejor divulgador del trabajo artístico de Ramón y Cajal, y nos referimos a Javier de Felipe, profesor de Investigación en el Instituto Cajal (CSIC) de Madrid y líder del proyecto Cajal Blue Brain.

Cajal's Neuronal Forest

Su último libro "Cajal's Neuronal Forest: Science and Art" es una reliquia. La segunda parte de este libro contiene 275 dibujos originales de Cajal que fueron publicados durante el curso de su activa carrera científica, seleccionadas por la belleza artística y por la relevancia científica que todavía 100 años después de su creación tienen hoy en día. A pesar de la reputada trayectoria científica de Javier de Felipe en el campo de la neuroanatomía y el estudio de las conexiones nerviosas en el córtex cerebral reflejada en sus casi 300 artículos científicos, el profesor De Felipe no estaba aquí para presentar sus últimas investigaciones científicas, sino para firmar su nuevo libro, un éxito de ventas en este congreso. Yo fui una de las afortunadas en llevarme un ejemplar firmado de su mano en el puesto de la editorial de Oxford University Press, toda una joya que todo neurocientífico desea tener en su despacho.

Un año más, se cerró el telón. Un intenso congreso que apaga las luces hasta el año que viene, nos deja entre medio 12 meses más, para más investigaciones, descubrimientos, publicaciones, colaboraciones... y en definitiva para seguir avanzando hacia la nueva era neurocientífica. El próximo año, nos vemos en San Diego, California.