El coronavirus tiene un período de incubación promedio de 5 días. Asimismo, se calcula que trascurren 6 días, también de promedio, desde que una persona infectada empieza a transmitir la enfermedad. El informe de la OMS también indica que la distribución por edades está muy marcada.

Según los datos obtenidos de Wuhan en China, aproximadamente el 80 por ciento de las muertes ocurren en personas mayores de 60 años. En cambio, en menores de 20 años acontecen menos de uno de cada mil fallecimientos. Por lo tanto, los niños y jóvenes podrían estar más protegidos, pues aquellos infectados y diagnosticados presentaron unos efectos muy leves o bien fueron asintomáticos, mientras que las consecuencias en los mayores resultaron más graves. En resumen: parece que los pequeños se infectaron, pero no enfermaron gravemente en Wuhan.

Cabe destacar que el 35 por ciento de los niños, de edades comprendidas entre el mes y los 14 años de vida, que necesitaron hospitalización sufrían enfermedades congénitas previas, hecho que explicaría su mayor susceptibilidad a la infección por el coronavirus. Curiosamente también fue predominante en estos infantes contagiados un tipo de infección bacteriana, atípica en los enfermos adultos. Estos datos se recogen en un estudio publicado el 5 de marzo en la revista de Pulmonología Pediátrica. No obstante, por el momento existen demasiadas incógnitas del porqué esto ocurre, o si es reproducible.

El motivo por el que los niños no enferman tanto no se sabe. Sin embargo, sí podemos tener una idea de por qué los mayores están muriendo. La susceptibilidad que puede agravar la enfermedad de los infectados radica en un sistema inmune debilitado, problemas cardíacos, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, o cáncer. Tenemos que alertar a este grupo de la sociedad de la necesidad de protegerse, y eso pasa por el aislamiento, pues el informe de China ha mostrado que los infectados por coronavirus que presentaron una reacción peor padecían alguna enfermedad cardiovascular o eran hipertensos.

También se ha demostrado que el coronavirus utiliza como vía de entrada los receptores de la encima convertidora de angiotensina (ACE2). Estos receptores se localizan especialmente en nuestros pulmones, pero todavía no está muy claro si es esta la única vía de entrada para los coronavirus. Asimismo se ha sugerido que la gravedad de la infección por el coronavirus de las personas mayores se asocia con un sistema inmunológico más débil, aunque existen más hipótesis. Entre otras, se habla acerca de un tipo de cebado inmunológico. Ello significa que la gente mayor con una cierta edad podría haber estado expuesta a una versión anterior del coronavirus, en algún momento pasado de su vida, hecho que preparó su sistema inmune para tener una reacción más intensa al nuevo virus. Sin duda necesitamos más datos epidemiológicos para llegar a una conclusión.

La buena notícia podría ser dar "positivo" para coronavirus, recuperarse y hacerse inmune para no volver a infectarse con este virus. No obstante, es muy pronto para dar una respuesta a esto. Los informes de China y de Japón no lo afirman. El 27 de febrero se publicó un estudio en la revista JAMA, que presenta los datos de cuatro pacientes de Wuhan recuperados de la COVID-19, pero que a los 5 y 13 días, y sin síntomas clínicos, habían dado positivo de nuevo. Esto podría sugerir que, a pesar de haberse recuperado, seguían siendo portadores del virus, y en consecuencia deberían prolongar el tiempo en aislamiento. Sin embargo, el número pacientes analizados es demasiado bajo para llegar a ninguna conclusión, y los resultados podrían deberse a falsos positivos en el diagnóstico realizado en este estudio.

Lo que China ha logrado es bastante ejemplar: controlar una epidemia arrolladora en unas semanas cerrándolo todo. Tan solo temen que exista un rebrote, algo cuya probabilidad de que ocurra desconocemos. Las repercusiones del aislamiento social podrían dañar enormemente a un país a todos los niveles. Corea del Sur aumentó el número de pruebas de diagnóstico (3.692 test por millón de personas a 8 de marzo) y con medidas más moderadas de distanciamiento social consiguió controlar el brote de una manera impresionante con un índice de mortalidad bajo.

En esta gráfica se observa la distribución por edades de los casos de infectados por el coronavirus en Corea del Sur, dónde se realizó un diagnóstico masivo a la población, comparada con Italia, dónde tan solo se realizó la prueba de diagnóstico a las personas con síntomas. Sorprendentemente se observa un enorme número de infectados en el rango de edades entre los 20 y los 29 años tras las pruebas realizados en Corea del Sur.

Otro estudio publicado ayer en la revista Science destaca la importancia de realizar la prueba del coronavirus en los pacientes que no fueron clínicamente diagnosticados como enfermos de la COVID-19. Esta podría ser la clave que explicaría la rápida propagación de este virus, la falta de diagnóstico.

Sin una vacuna efectiva, lo que estamos haciendo es ganar tiempo, o evitar temporalmente un desastre. La intensa investigación que se está llevando a cabo, en estos momentos, para dar con ella es extremadamente importante. Realizar ensayos clínicos con pacientes es primordial, aunque un fallo a este nivel podría traer consecuencias aún más catastróficas.

La comunidad científica siempre ha sido cauta y disciplinada, y así debe seguir. No obstante, quizás los incentivos de financiación para las investigaciones, junto con un esfuerzo colectivo masivo por parte de los científicos, a nivel internacional, podrán acelerar, enormemente, el proceso de producción de la vacuna.

Sonia Villapol
Sonia Villapol

Neurocientífica y Profesora en el Departamento de Neurocirugía, Centro de Neuroregeneración del Instituto de Investigación Methodist en Houston, y Profesora de Neurociencias de la Universidad de Weill Cornell (New York). Bióloga molecular por la Universidad de Santiago de Compostela y doctora en Neurociencias por la Universidad Autónoma de Barcelona. Anteriormente ha sido Profesora de Neurociencias en la Universidad de Georgetown en Washington D.C., y ha trabajado en laboratorios del INSERM y CNRS en París (Francia) y en el NIH (EE.UU.). 

Twitter: @svillapol

 

Sobre este blog

Las neuronas enferman, se dañan o se alteran, y nuestro reto es mantenerlas vivas y sanas para que el cerebro funcione correctamente. En este blog exploraremos las últimas investigaciones científicas que se centran en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas o lesiones cerebrales.

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