Educación, tecnología y pobreza.

12/12/2018 13 comentarios
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El capitalismo de mercado presenta una alta capacidad productiva, no obstante existe una creciente percepción de que sus recompensas no se distribuyen con justicia y en la actualidad favorecen ampliamente a los altamente calificados. El capitalismo globalizado exige habilidades mayores cada vez que una nueva tecnología emerge a partir de la anterior.

La inteligencia humana natural no es en la actualidad mayor a la de los habitantes de la antigua Grecia, nuestro avance entonces depende del atesoramiento del inmenso legado del conocimiento humano acumulado a lo largo de los siglos. El sistema educativo, ha fracasado a nivel mundial, en la tarea de preparar a los estudiantes en concordancia con el crecimiento exponencial del desarrollo tecnológico para prevenir la escasez de trabajadores altamente calificados, incrementando la cantidad de los menos preparados.

Cualquier reforma educativa en tal sentido tardaría una cantidad de años durante los cuales la brecha se profundizaría, una élite de trabajadores altamente calificados seguirá teniendo mayores salarios con efecto cada vez más nefasto sobre la distribución de la riqueza y las necesidades tecnológicas para el desarrollo de un país.

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Las grandes potencias para resolver en forma inmediata el problema abren las fronteras a un gran número de inmigrantes poseedores del conocimiento vital inprescindible para el mantenimiento de su economía, condenando en forma definitiva a sus habitantes poco calificados a su suerte conducente muchas veces a la pobreza extrema.

Al resto de los países sólo les queda, como única oportunidad, impulsar vigorosamente desde los ministerios de educación y trabajo, una revolución educativa centrada en las tecnologías de avanzada; una vía alternativa para recuperar el tiempo perdido, posicionarse en la producción conveniente y consolidar una distribución de la riqueza más justa capaz de legitimar la democracia.