La secuenciación a través de nanoporos es un método para determinar el orden en el que los nucleótidos se organizan en una hebra de ADN/ARN.

Un nanoporo es un pequeño agujero del orden de un nanómetro en su diámetro interno. Los agujeros pueden ser creados por proteínas que perforan membranas (nanoporos biológicos) o se hacen sobre materiales sólidos tales como silicona y grafeno. El método consiste en generar los nanoporos en un medio conductor, al aplicar un voltaje se puede observar una corriente eléctrica producida por la conducción de iones a través del orificio. Si pasa una base, una hebra entera de ADN u otra molécula por el nanoporo, la magnitud de la corriente varía en función de la conductividad, lo que permite al pasar una hebra de ADN determinar la secuencia de los nucleóticos.

El ADN puede atravesar un nanoporo por varias razones. Por ejemplo, por medio de la electroforesis el ADN puede ser atraído hacia él y eventualmente pasar a su través. Enzimas unidas al nanoporo pueden también guiar el ADN hacia dentro. El tamaño del orificio fuerza a que el ADN que pasa sea leído base por base. De esta forma al pasar alguna de las cuatro bases nitrogenadas, la corriente eléctrica varía, permitiendo conocer la secuencia en la hebra de ADN.

Si bien el método se comenzó a desarrollar en 1995, es en el artículo Continuous base identification for single-molecule nanopore DNA sequencing, publicado en Nature Nanotechnology (2009), escrito por investigadores de las universidad de Oxford, el que sienta las bases de la empresa Oxford Nanopore; empresa que en la actualidad comercializa un secuenciador portátil “de bolsillo” en tiempo real (MinIon). El secuenciador lo utilizó la comunidad para la secuenciación rápida (8 horas, incluyendo el tiempo de la PCR) en situaciones de brotes múltiples, incluyendo zika, ébola, fiebre amarilla, gripe porcina y una variedad de otros patógenos.

La experiencia ha respaldado el rápido despliegue de la secuenciación por nanoporos para el brote actual de la COVID-19. En la actualidad alrededor de 30 países están utilizando la secuenciación de nanoporos para COVID-19 y otros 40 países se están preparando para hacerlo. Los datos del genoma viral generados prospectivamente durante los brotes pueden ayudar a proporcionar información sobre la relación con otros virus, el modo y el ritmo de la evolución, la propagación geográfica y la adaptación a los huéspedes humanos. Esta información puede usarse para ayudar en investigaciones epidemiológicas, particularmente cuando se combina con otros tipos de datos (por ejemplo, recuentos de casos).

La Red ARTIC está poniendo a disposición un conjunto de materiales para ayudar a los grupos a secuenciar el virus, incluido un conjunto de cebadores, protocolos de laboratorio, tutoriales y conjuntos de datos. Estos se centran principalmente en el uso del secuenciador de nanoporos.

Un ejemplo sobre como la nanotecnología abre el camino a secuenciadores portátiles, rápidos y económicos.

Alberto Luis D’Andrea
Alberto Luis D’Andrea

Director de Nanotecnología y Nuevas Tecnologías de la Universidad CAECE (Buenos Aires, Argentina).Profesor y Doctor en Ciencias Químicas egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Posgrado de Ingeniería Biomédica dictado en conjunto por la Fundación Favaloro y la Facultad de Medicina (UBA). Presidente de la Confederación Argentina de Biotecnología (CAB) y de la Confederación Argentina de Nanotecnología (CAN). Coordinador de la Comisión de Biotecnología y Nanotecnología del Colegio de Ingeniería Agronómica (CPIA). Autor de numerosos trabajos de investigación en revistas internacionales, libros relacionados con la docencia y artículos en diarios y revistas. Último libro (2017) "La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica". Creador y redactor del periódico online Biotecnología & Nanotecnología al Instante. Creador y columnista del programa radial Café Biotecnológico.

http://albertodandrea.blogspot.com.ar 

Sobre este blog

Una visión del futuro desde la nanotecnología.

Ver todos los artículos