La respuesta es que NO. Hay maneras de explorar la superficie planetaria de forma mucho más eficiente de lo que se está haciendo hasta ahora. El por qué no se hace mejor viene dado por el mismo problema que plantea el Paradigma de la carga de pago (véase un artículo anterior): Tanto los rovers como los satélites o cohetes están fabricados con tecnologías antiguas y conservadoras que son complejas y pesadas a cambio, claro está, de garantizar una fiabilidad del 100 % que a veces no se cumple.

Imaginemos por un momento cómo sería el rover planetario más sencillo. En vez de seis ruedas que tiene mucha complejidad, ponemos cuatro ruedas. Pero claro, en ese caso ocurre que al tener menos ruedas aumentamos la presión sobre el terreno y al tener que repartir el mismo peso sobre menos superficie, las ruedas se hunden y según sea la superficie a atravesar, el rover puede encallarse como le pasó al Spirit en Marte en 2009. Una vez más, reducir la masa y el coste es fundamental para darle una vuelta de tuerca más a la tecnología aeroespacial actual. Si reducimos al mínimo el número de ruedas llegamos a la curiosa solución de UNA RUEDA. ¿Es eso posible? ¿Puede una sola rueda mantenerse en pie? ¿Puede andar por sí sola? Y lo que es aún más difícil ¿Puede subir una pendiente y lo puede hacer mejor que un rover de seis ruedas? La respuesta es  a todo. Véase el siguiente vídeo: http://youtu.be/SYQ6t8UdV3U

 

 

Desde la UPC y en colaboración con el grupo TeamFREDENT hemos desarrollado un rover que irá a la Luna en un futuro no muy lejano. Mientras tanto, el presente es que este tipo de rovers tienen muchas aplicaciones como ya vimos en artículos anteriores: Cancelando la fuerza de la Gravedad (III). Ya hemos visto que puede caminar, puede superar obstáculos, piedras e incluso puede subir pendientes de hasta 43 grados. Pero ¿por qué puede mejorar los rovers actuales? Por dos grandes motivos:

El primero es porque al ser un volumen cerrado, por mucho peso que se ponga dentro, al final la superficie de contacto es grande comparado con su peso. El segundo motivo es que al pesar comparativamente menos, se hunde menos y por tanto tiene menos rozamiento y en pendientes arenosas (como pasa en Marte o en la Luna) apenas se hunde y puede trepar mayores pendientes mientras que las ruedas de los pesados rovers como el Curiosity actualmente rodando por Marte, puede subir dunas de hasta 13 grados con un diámetro de 50 centímetros. Nuestra pelota de playa, gracias a unos pequeños motores y un contrapeso pudo subir hasta 43 grados. Claro que es solo un demostrador, el rover EPSC del vídeo llega a subir 35 grados.

Algunos sensores del rovers esféricos 

Algunos sensores de rovers esféricos

 

Pero no todo son ventajas. El hecho de ser una esfera cerrada dificulta el acceso de los experimentos y los brazos mecánicos al exterior. Evidentemente todo tiene solución. Es posible poner en el eje de giro un brazo articulado de manera que no afecte al movimiento de avance de la esfera; eso sí, debe pesar muy poco para no alterar demasiado el centro de gravedad. Por otro lado, al ser tan baratos y pequeños son ideales para trabajar en grupo. De esta forma se puede explorar más superficie y servir de apoyo a un rover principal tradicional que se mueve más lento pero con ruedas de toda la vida. Además si se rompe una bola de estas no se cancelaría la misión y podríamos seguir explorando. Hace unos años varios estudiantes míos (Lara Navarro, Juan NaudóRaquel González, Steven JaramilloCarlos Lledó) hicieron su proyecto final de carrera relacionado con este tema. Esto es algo que con rovers grandes y caros no sale a cuenta hacer. De esta manera la exploración planetaria sería más eficiente y más barata.

En un futuro la exploración planetaria no tripulada se hará rodando mientras que la exploración tripulada seguirá como hasta hoy, con ruedas.

Joshua Tristancho Martínez
Joshua Tristancho Martínez

Profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Responsable del programa de espacio para femto-satélites y mini-lanzaderas en Team FREDNET y WikiSat.  Ingeniero Técnico Aeronáutico, esp. Aeronavegación, y Master in Aerospace Science and Technology por la UPC.

Sobre este blog

El creciente desarrollo que la tecnología experimenta en el sector aeroespacial hace que cada vez sea más barato el acceso al espacio. El uso de femto-satélites (menos de 100 gramos) con plena capacidad de comunicación y control, nos permitirá usar micro-lanzaderas (menos de 100 kg) de bajo coste para ponerlos en órbitas LEO (Low Earth Orbit).

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