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28 de Abril de 2016
INTELIGENCIA ANIMAL

A pesar de su pequeño cerebro, los cuervos son tan inteligentes como los chimpancés

Las aves muestran una gran capacidad para inhibir las respuestas impulsivas y llevar a cabo conductas razonadas.

[Helena Osvath]

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Lund demuestra que los cuervos son tan inteligentes como los chimpancés, a pesar de poseer un cerebro mucho más reducido. Ello indica que en la inteligencia de las aves influye más la densidad neuronal y la estructura del cerebro que el tamaño de este.

«El tamaño cerebral no lo es todo. Hemos observado que el rendimiento de los córvidos es similar al de los grandes simios, a pesar de tener un cerebro mucho más pequeño», comenta Can Kabadayi, primer autor del estudio.

La inteligencia es difícil de evaluar, pero un aspecto de esta cualidad es el control inhibitorio y la capacidad de anular los impulsos animales y elegir un comportamiento más racional. En 2014, investigadores de la Universidad de Duke llevaron a cabo un estudio a gran escala en el que compararon el control inhibitorio de 36 especies de animales, principalmente primates y simios. El equipo utilizó la denominada prueba del cilindro, en la que se coloca alimento en un tubo transparente con aberturas en ambos lados. El reto para el animal consiste en recuperar la comida usando las aberturas laterales, en lugar de tratar de alcanzarla directamente. Para lograrlo, tiene que mostrar contención y decidir la estrategia más eficiente para obtener la recompensa. El estudio llegó a la conclusión de que los grandes simios obtenían los mejores resultados, y que el tamaño del cerebro parecía ejercer un papel clave en la inteligencia. Sin embargo, en esa ocasión no se realizó la prueba del cilindro en los córvidos.

En la reciente investigación, Can Kabadayi, junto con investigadores de la Universidad de Oxford y del Instituto Max Planck de Ornitología, sometieron a cuervos, grajos y cuervos de Nueva Caledonia a la misma prueba. Primero entrenaron a las aves a extraer una recompensa de un tubo opaco con aberturas en ambos lados. A continuación, repitieron la prueba con un tubo transparente. Se esperaría que el impulso natural de los animales los llevaría a abordar directamente el tubo al ver la comida. Sin embargo, en cada una de las pruebas, todos los cuervos optaron por introducirse en él por los extremos. El rendimiento de los grajos y los cuervos se acercó al cien por cien, comparable al de los bonobos y gorilas.

«Ello demuestra que los cerebros de las aves son muy eficientes, a pesar de su volumen más reducido. Como se indica en el estudio, puede haber otros factores, aparte del tamaño cerebral, que son importantes para la inteligencia, tales como la densidad neuronal», comenta Can Kabadayi. «Todavía nos queda mucho por comprender acerca de la relación entre la inteligencia y el tamaño cerebral, así como sobre la estructura del cerebro de las aves.»

Más información en Royal Society open science

Fuente: Universidad de Lund

 

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