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29 de Abril de 2020
Astrofísica

Al final, también el segundo visitante interestelar guardaba una sorpresa

'Oumuamua encandiló al mundo. Su sucesor, 2I/Borisov, en comparación, había sido hasta ahora un poco decepcionante. Pero ahora ha mostrado una faceta insospechada.

Una de las antenas de la Gran Red Milimétrica / submilimétrica de Atacama, ALMA, que ha estado observando el cometa y visitante interestelar 2I/Borisov [Iztok Bončina/ESO].

Para los astrónomos fue al principio una decepción. El cometa 2I/Borisov, descubierto en agosto de 2019, venía de fuera del sistema solar. De eso no cabía duda alguna. Era el segundo ejemplar de ese tipo conocido. Sin embargo, al contrario que su predecesor, el muy peculiar 'Oumuamua, el Borisov no parecía diferenciarse apenas de los helados pedazos de nuestras cercanías cósmicas que conocemos como cometas. Pero esto se basaba en los primeros vistazos con los telescopios. En diciembre de 2019 y enero de 2020 se efectuaron nuevas observaciones con el observatorio milimétrico / submilimétrico ALMA (es decir, en longitudes de onda largas) y con un espectrógrafo de ultravioletas del Telescopio Espacial Hubble, dos instrumentos muy poderosos. Y lo que se ha visto es que el Borisov no es en realidad tan parecido a sus análogos de nuestro sistema solar.

Como explican dos equipos de investigadores en sendos artículos de Nature Astronomy, el que ha obtenido sus datos con ALMA y el que ha utilizado el Hubble, la cola del cometa contiene una cantidad sorprendentemente alta de monóxido de carbono con respecto a la de vapor de agua, hasta más del triple, dice el equipo del Hubble, de la medida en ningún cometa dentro del sistema solar interior. Es posible que se trate de un indicio de las condiciones del lugar de nacimiento del muy viajado cometa.

Como explica el equipo que ha utilizado el espectrógrafo del Hubble (las concordantes conclusiones del equipo del ALMA las ha descrito aquí Josep Maria Trigo Rodríguez), 2I/Borisov debió de formarse en un sistema químicamente distinto del nuestro para que la razón entre el monóxido de carbono y el agua sea mayor que uno; además, la formación del objeto tuvo que producirse más allá de la línea de hielo del monóxido de carbono: solo así se pudo crear y preservar la razón mayor de uno entre el monóxido y el agua. Pero, por otra parte, en esa zona tuvo que haber suficientes interacciones con otros cuerpos para que se produjese la eyección del que ahora nos ha visitado y de forma que se conservase la abundancia de monóxido de carbono. Desde allí, 2I/Borisov adquirió por alguna de esas interacciones desconocidas una órbita que terminó por acercarle a nosotros. En general, parece una historia en buena medida opuesta a la de 'Oumuamua, si es cierto que se formó por fragmentación muy cerca de su estrella. Sea como sea, no parece un destino que al segundo visitante interestelar le haya sentado muy bien: por efecto del Sol, a finales de marzo se partió.

Robert Gast

Referencia: «Unusually high CO abundance of the first active interstellar comet», de M. A. Cordiner, en Nature Astronomy (2020); «The carbon monoxide-rich interstellar comet 2I/Borisov», de D. Bodewits et al., en Nature Astronomy (2020).

Más información en Scilogs.

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