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  • 13/04/2018

CONSERVACIÓN

Algunos anfibios de Centroamérica se están recuperando

Se han vuelto resistentes a la infección fúngica que arrasa sus poblaciones en todo el mundo.

Science

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Uno de los anfibios estudiados en Panamá ha sido Atelopus varius, una especie en peligro de extinción. [Brian Gratwicke, Wikimedia Commons, CC BY 2.0]]

Desde hace más de cuarenta años, las poblaciones de anfibios de todo el mundo sufren un acusado declive. Una enfermedad, provocada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, causa estragos en ellos. Ahora, un nuevo estudio publicado en Science demuestra que algunas especies de ranas de América Central se están recuperando, tal vez porque han desarrollado mejores defensas contra este patógeno.

Los autores del estudio, pertenecientes a distintos centros de investigación de EE.UU. y Panamá, han revelado que el hongo sigue siendo tan letal ahora como lo era hace más de diez años. Sin embargo, las defensas antimicrobianas producidas por la piel de las ranas parecen ser más efectivas de lo que eran antes de que comenzara la epidemia fúngica.

En 2004, los investigadores comenzaron a estudiar cómo las ranas hacen frente a B. dendrobatidis en Panamá. En ese momento, la enfermedad fúngica se estaba extendiendo desde el este de Costa Rica hacia Panamá. Se predecía, pues, que nuevas poblaciones de anfibios se verían atacadas por el patógeno. Durante varios años, recolectaron muestras de secreciones de piel de rana. De este modo, tuvieron la oportunidad de estudiar poblaciones de anfibios que ya estaban sufriendo la epidemia desde hacía tiempo y compararlas con otras de las mismas especies en lugares donde la epidemia aún no se había llegado.

Los autores descubrieron que las secreciones de la piel de las ranas en áreas donde la enfermedad era endémica neutralizaban con mayor eficacia el hongo que las de las ranas que no habían estado expuestas a la enfermedad.

También compararon muestras antiguas del hongo con muestras actuales para evaluar si el microorganimo había experimentado cambios en las características genéticas, los patrones de crecimiento, la capacidad infectiva o la producción de sustancias que inhiben la respuesta inmunitaria de las ranas. Sorprendentemente, descubrieron que el patógeno no había variado en todo el tiempo por lo que respecta a esos rasgos.

«Esperábamos hallar que las ranas se estaban recuperando porque el patógeno se había vuelto menos virulento. En cambio, el patógeno parece ser tan virulento y las defensas de la rana parecen ser mejores», comenta Louise Rollins-Smith, profesora de la Universidad de Vanderbilt y coautora del estudio. La experta comenta que no está claro si las ranas que sobrevivieron y se están recuperando ya tenían mejores defensas de la piel o si la presencia del hongo irritante en la piel causaba que las defensas de la piel cambiaran.

Poner freno a otras enfermedades emergentes

Entender el modo en que las especies de anfibios se recuperan de una epidemia puede ofrecer pistas para mejorar las estrategias de conservación de este grupo y para hacer frente a las enfermedades emergentes que atacan a otras especies.

Rollins-Smith se propone ahora explorar de qué modo han cambiado las secreciones de la piel de los anfibios; en concreto, mediante la identificación en ellas de péptidos (pequeños fragmentos proteicos) y su comparación en las secreciones antes y después de la epidemia.

Su equipo demostró hace un tiempo que las secreciones de la piel de la rana neutralizan la infección del VIH, y en un trabajo reciente han estudiado la efectividad de las secreciones de la piel de la rana contra un patógeno similar a la bacteria que causa la gonorrea.

«Las ranas constituyen una fuente rica de moléculas potencialmente útiles que podrían funcionar contra los patógenos humanos», apunta Rollins-Smith.

Fuente: Universidad de Vanderbilt

Referencia: «Shifts in disease dynamics in a tropical amphibian assemblage are not due to pathogen attenuation», Jamie Voyles et al. en Science, vol. 359, n.º 6383, págs. 1517-1519, marzo de 2018.

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