9 de Marzo de 2022
Medicina

Algunos síntomas de la COVID persistente podrían deberse a lesiones nerviosas específicas

Un nuevo estudio, que ha evaluado a personas que sufrieron la COVID-19 y daños en los nervios periféricos,  apunta como causa a una alteración del sistema inmunitario provocada por la infección

Foto [iStock/Mindful Media]

La pandemia de COVID-19, que en estos momentos se atenúa alrededor del mundo, ha dejado a su paso más de 6 millones de fallecidos y causado graves enfermedades a decenas de millones de personas. Sin embargo, este daño global del SARS-CoV-2, tras más de 2 años de crisis sanitaria, es solo la punta más visible del iceberg. Un porcentaje aún desconocido de individuos que pasaron la infección por el coronavirus (se estima que se encuentra entre el 10 y el 65 %) siguen presentando ciertos síntomas durante al menos 2 meses: es la entidad clínica conocida como COVID persistente o síndrome post-COVID-19.

Las manifestaciones clínicas de la COVID persistente, cuya aparición no depende de la gravedad de la enfermedad previa, son muy diferentes según la persona y pueden fluctuar o desaparecer con el tiempo. Los síntomas más frecuentes son: dificultad para respirar, fatiga, dolor muscular y de cabeza, alteraciones del olfato y del gusto y problemas cognitivos que dificultan la concentración (niebla mental). Esta nueva enfermedad presenta aún muchas incógnitas y múltiples grupos de investigación están haciendo un seguimiento a los pacientes que sufren este trastorno para averiguar cuál es su evolución a largo plazo.

En la actualidad, uno de los mayores misterios que rodean al síndrome post-COVID-19 es sobre su origen: ¿qué procesos llevan a que algunas personas que sufren la infección por el SARS-CoV-2 desarrollen síntomas que se mantienen durante meses? Responder a esta pregunta podría ser la clave para entender también qué ocurre en otros síndromes post-virales con manifestaciones similares y desarrollar tratamientos efectivos. Un reciente estudio clínico, cuyos resultados se publican en la revista de la Academia de Neurología Americana Neurology: Neuroimmunology & NeuroInflammation, arroja pistas sobre esta cuestión.

La investigación, desarrollada por científicos estadounidenses, ha consistido en la evaluación y seguimiento clínico durante una media de 1,4 años de 17 pacientes con síndrome post-COVID-19 (según los criterios diagnósticos de la Organización Mundial de la Salud). En cuanto a las características de los voluntarios: la edad media era de 43 años, el 69 % eran mujeres, el 94 % caucásicos y el 19 % latinoamericanos. Estas personas sufrían síntomas que podrían deberse a daños en los nervios que conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo (neuropatía periférica), que aparecieron en el primer mes tras la infección por SARS-CoV-2. Ninguna de ellas tenía antecedentes de haber sufrido dicha neuropatía antes de padecer la COVID-19, ni tampoco tenían factores de riesgo para desarrollarla. Todos los casos, excepto uno que fue grave, sufrieron COVID-19 leve.

Los exámenes médicos, que incluían pruebas objetivas neurológicas como biopsias de piel, tests electrodiagnósticos y pruebas funcionales autonómicas, revelaron que al menos el 59 % de los pacientes sufría neuropatía periférica con diferentes grados de gravedad. Los autores señalan que el porcentaje podría ser superior, por posibles falsos negativos en el diagnóstico. Los síntomas más frecuentes asociados eran fatiga, debilidad, cambios en la sensibilidad y dolor en las manos y en los pies. Los autores señalan que las lesiones en las neuronas de fibras pequeñas (nervios de pequeño diámetro) podrían ser notables, aunque reversibles con el tiempo. Otros estudios también han documentado estos daños nerviosos, como uno que registró la pérdida de fibras pequeñas en la córnea de pacientes con COVID persistente.

A lo largo de casi año y medio de seguimiento, todos los pacientes, excepto dos, experimentaron diferentes grados de alivio de sus síntomas. De media, hubo una mejoría general del 52 % en la valoración de los síntomas, según la percepción de los participantes. Sin embargo, ninguno experimentó su total remisión. El 65 % de los individuos recibió inmunoterapia (con corticosteroides y/o inmunoglobulinas intravenosas) con la intención de atenuar una posible respuesta inmunitaria disfuncional, aunque no es posible conocer a través de este estudio si contribuyeron a la mejoría de los síntomas.

Las diferentes pruebas realizadas en este estudio, junto con los hallazgos encontrados en otras investigaciones, sugieren que estos daños nerviosos que tienen lugar en diferentes lugares del cuerpo podrían estar desencadenados por una reacción inmunitaria alterada tras la infección por el coronavirus. En otras palabras, el responsable de la neuropatía periférica no sería el propio virus, sino una respuesta inmunitaria disfuncional que no solo atacaría al SARS-CoV-2, sino a moléculas concretas de nervios periféricos.

Los autores se señalan que investigaciones mediante autopsias a pacientes que sufrieron COVID persistente encontraron inflamación de los nervios con presencia de macrófagos (células del sistema inmunitario que devoran y destruyen patógenos y células extrañas) alrededor y sin ninguna señal de antígenos del coronavirus.

¿Por qué los nervios periféricos son especialmente vulnerables a estos daños? Los nervios de pequeño diámetro (también llamadas «fibras pequeñas») no están recubiertos y protegidos por la mielina, o el recubrimiento de esta molécula es muy fina. Esto lleva a que estén más expuestos y sean más vulnerables a daños diversos. No obstante, estos nervios son capaces de regenerarse a lo largo de la vida y recuperarse de las lesiones sufridas.

Este estudio tiene importantes limitaciones, como el reducido número de pacientes examinados y el sesgo en su selección (presentaban síntomas de neuropatía sensorial antes de participar en la investigación), por lo que los resultados no son extrapolables al conjunto de personas que sufren la COVID persistente.

Serán necesarios estudios más grandes y rigurosos para comprender mejor qué porcentaje de las personas que sufren COVID persistente experimentan síntomas por neuropatía periférica y qué otros mecanismos están involucrados en su aparición. También se precisarán ensayos clínicos que evalúen la eficacia y seguridad de diferentes inmunoterapias como tratamientos para dicha neuropatía, una cuestión que esta investigación no es capaz de aclarar por su propio diseño.

 

Esther Samper

Referencia: «Peripheral Neuropathy Evaluations of Patients With Prolonged Long COVID», Anne L. Oaklander et al. en NeurologyNeuroimmunology & NeuroInflammation, vol. 9, n.º 3:e1146, 1 de marzo de 2022.  

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