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  • 20/06/2018

Alimentación

Alimentos de doble filo

Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

Cell Metabolism

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Los alimentos ricos tanto en grasas como en hidratos de carbono activan de manera intensa el sistema de recompensa del cerebro, por lo que muchas personas continúan comiendo aunque se encuentren saciadas. [iStock/ gpointstudio]

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Las patatas fritas, los aperitivos industriales (ganchitos, cortezas, patatas paja, entre otros muchos) o las barritas de chocolate y caramelo engordan y son poco saludables. La mayoría de las personas somos consciente de ello; sin embargo, nos resulta difícil apartar los dedos de esos productos. Investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Metabolismo han descubierto el porqué. Según publican en la revista Cell Metabolism, los alimentos ricos en grasas o en hidratos de carbono influyen en el sistema de recompensa de nuestro cerebro de manera intensa, si bien, por vías de señalización diferentes. Cuando ambos nutrientes se encuentran en un mismo alimento, el efecto de recompensa se refuerza.

No existe ningún alimento natural que presente un contenido tan alto en grasas e hidratos de carbono como este tipo de aperitivos. O son ricos en grasas (las nueces, por ejemplo) o en hidratos de carbono (las patatas, entre otros). Mas existe excepción: la leche materna. «Es probable que a través de la leche materna aprendamos a reaccionar de manera intensa a los alimentos ricos en grasas e carbohidratos y a percibirlos como muy gratificantes, lo que contribuye a nuestra supervivencia», explica Marc Tittgemeyer, autor principal del estudio.

Un ordenador como rival

Para la investigación, los experimentadores solicitaron a 40 personas que compitieran contra un ordenador en un juego en el que debían obtener alimentos: algunos de los eran ricos en grasas; otros, en hidratos de carbono. El objetivo de los investigadores consistían en conocer por qué alimentos estaban los participantes dispuestos a pagar más dinero. Así, para ganar un alimento, los voluntarios debían hacer una mejor oferta que el ordenador.  Resultado: los probandos estaban dispuesto a pagar más cuando se trataba de alimentos con un alto contenido tanto en grasas como en hidratos de carbono. Al parecer, ese tipo de comida era la que más apetecible les resultaba.

Durante el juego, los investigadores exploraron, mediante tomografía por resonancia magnética, la actividad del cerebro de los participantes. Según descubrieron, los productos que contenían una combinación destacada de grasas e hidratos de carbono activaba de manera más notable el sistema de recompensa cerebral de los sujetos en comparación con otros alimentos. Este hallazgo se correspondía con los resultados que habían registrado con el juego.

De la necesidad a la satisfacción

El estudio sugiere, asimismo, que una fuente de recompensa que ha favorecido la supervivencia de la humanidad a lo largo de la evolución se ha convertido en el mundo de la abundancia actual en una perdición. «No estamos hechos para decir que no constantemente. Por ese motivo, por lo general, no cesamos de comer, aunque nos encontremos llenos», subraya Tittgemeyer. Las señales cerebrales de recompensa se superponen a las de saciedad; las consecuencias son sensación de saturación y exceso de peso.

A ello se suma que solemos fallar a la hora de valorar el contenido en grasas e hidratos de carbono de un alimento, según comprobaron los investigadores. Cuando pidieron a los participantes que indicaran las calorías de los productos que contenían tanto grasas como carbohidratos, tendían a errar en su estimación. En relación con los alimentos en los que abundaba uno de los dos, en cambio, las respuestas eran más acertadas. Cabe destacar que los alimentos con un alto contenido en grasas e hidratos de carbono no tienen por qué ser automáticamente más calóricos.

Los autores concluyen que estos hallazgos podrían contribuir en el tratamiento de las personas con peso excesivo, sobre todo en el caso de los pacientes para los que la comida se ha convertido en una adicción.

Fuente: Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia

Referencia: «Supra-additive effects of combining fat and carbohydrate on food reward». Alexandra G. DiFeliceantonio et al. en Cell Metabolism, 2018.

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