17 de Noviembre de 2016
GENÉTICA DE POBLACIONES

Bereberes y árabes no son tan diferentes genéticamente como se pensaba

Análisis genómicos permiten rastrear las huellas de la esclavitud y la arabización en el ADN de los habitantes del norte de África y avanzar en el estudio genético de las grandes migraciones.

En el pasado, los estudios sobre los orígenes y las relaciones entre distintas poblaciones se basaban principalmente en datos culturales, arqueológicos o lingüísticos. Ahora, las técnicas genómicas añaden una nueva dimensión y aportan una base más fiable a estos trabajos. Cada uno de nosotros contenemos información genética en la que se puede ver qué porcentaje de nuestro ADN procede de ancestros subsaharianos, europeos o asiáticos. Además, el grado de mezcla de este material genético permite deducir en qué momento tuvo lugar la mezcla entre nuestros antepasados.

 

Un trabajo liderado por David Comas, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de Barcelona, analiza las diferencias entre bereberes y árabes y las relaciona con grandes eventos históricos que han dejado huella en su ADN.

 

Como zona estratégica de conexión entre tres continentes, el norte de África ha sido siempre una región con migraciones constantes. Este hecho se ve reflejado en la gran heterogeneidad genética de sus habitantes. Los tres grandes flujos de personas en países como Marruecos, Túnez o Libia han sido la arabización en el siglo VII d. C.; el comercio de esclavos desde el África subsahariana durante el Imperio Romano, a partir del siglo I a. C., y, en el XVIII d. C., por el auge del tráfico de esclavos hacia América. Los resultados del reciente estudio indican que estos tres eventos históricos pueden leerse en el ADN. Así lo demuestran los picos de flujo migratorio en el genoma de los habitantes, que coinciden con esas fechas.

 

Otra conclusión del trabajo es que los genomas de bereberes y árabes del norte de África se asemejan más entre sí de lo que se pensaba. «Probablemente en algún momento eran genéticamente distintos, pero las sucesivas migraciones en la zona han provocado una gran mezcla y han diluido sus diferencias. Estos resultados son estrictamente genéticos y no implican que los bereberes no tengan una identidad cultural y social muy diferenciada», explica David Comas.

 

Los investigadores también observaron que los individuos de una misma población presentan grandes variaciones genéticas entre sí, pese a ser geográficamente muy cercanos. Aunque las migraciones se dieron por todo el norte de África, afectaron de forma diferente dentro de una misma localización.

 

Más información en Molecular Biology and Evolution.


Fuente:
UPF

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