24 de Noviembre de 2022
Psicología

Cirugía estética y salud mental

La tasa de trastornos mentales entre las personas que acuden a un procedimiento de cirugía estética es más elevada que la que se da en la población general.

Algunas personas se obsesionan con las imperfecciones de su apariencia física hasta el punto de desarrollar un trastorno mental. [KATARZYNABIALASIEWICZ/ISTOCK]

La dismorfofobia o trastorno dismórfico corporal (TDC) implica una preocupación excesiva u obsesión por uno o varios defectos percibidos en la apariencia física, que no son visibles o parecen menores para otras personas. Quienes sufren esta enfermedad realizan conductas repetitivas (como revisar las partes del cuerpo en el espejo) y compulsiones mentales (como comparar su cuerpo con el de otros).

La angustia asociada a este trastorno suele llevar a la persona a plantearse acudir a clínicas de estética para recibir tratamiento, antes que recibir apoyo psicológico. El problema es que, tras la intervención estética, normalmente la persona con TDC se siente igual o peor.

Un grupo de investigadores ha querido ir más allá al analizar hasta qué punto en las personas que buscan tratamientos de cirugía concurren otros trastornos mentales. Según una revisión sistemática reciente, las tasas de depresión (5-26 por ciento), ansiedad (11-22 por ciento) y trastornos de la personalidad (0-53 por ciento) en personas que deciden llevar a cabo procedimientos de cirugía estética pueden ser más altas que las de la población general (estimadas en un 10 por ciento, 16 por ciento y 12 por ciento, respectivamente)

Con todo, las tasas deben interpretarse con cautela, ya que dependen en gran medida de cómo se realizó el diagnóstico: una entrevista dirigida por un médico (tasas más altas) frente a un cuestionario de salud mental (tasas más bajas). En las entrevistas no estructuradas puede haber cierto sesgo hacia el diagnóstico de salud mental, pero no dejan de ser significativas las cifras obtenidas.

En última instancia, dado que los profesionales de la cirugía atienden a personas que buscan cambios corporales por razones psicológicas en vez de médicas, deben tener en cuenta el bienestar del paciente y descartar antes cualquier trastorno mental que impida un procedimiento de este estilo.

Unai Aso Poza

 

Referencias: «A review of body dysmorphic disorder in aesthetic surgery patients and the legal implications». I. E. Sweis et al. en Aesthetic plastic surgery, vol. 41, nº 4, págs. 949-954., 2017.

«Psychiatric Assessment and Management of Clients Undergoing Cosmetic Surgery: Overview and Need for an Integrated Approach». S. Bascarane et al. en Indian Journal of Plastic Surgery, vol. 54, nº 1, págs. 008-019, 2021.

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