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5 de Septiembre de 2014
Química

Células fotovoltaicas más baratas gracias a una nueva sal

El cambio de un ingrediente clave en la fabricación de estos dispositivos puede convertirlos en más seguros y económicos.

[Getty Images]

El cloruro de cadmio es un compuesto tóxico para la salud. Una pequeña cantidad en la piel puede liberar cadmio, que, en más de una ocasión, ha sido relacionado con cáncer y enfermedades pulmonares y cardiovasculares. Y a pesar de su coste elevado, durante mucho tiempo ha sido utilizado para recubrir las células fotovoltaicas de los paneles solares, ya que aumenta la eficiencia de conversión de luz solar en energía eléctrica. Durante la fabricación de estos dispositivos, los técnicos deben llevar un equipo de protección y usar campanas de extracción de humos y otras precauciones para aplicar el revestimiento y, finalmente, deshacerse de los residuos de este proceso.

El físico Jon Major, de la Universidad de Liverpool, y su equipo estudiaron la manera de reemplazar dicho compuesto. Tras realizar numerosas pruebas con diferentes tipos de sales, que incluyeron el cloruro de sodio (sal de mesa) y el de potasio, encontraron que el cloruro de magnesio proporcionaba una eficiencia equiparable a la del cloruro de cadmio. «Hemos logrado células tan eficaces como, o incluso mejores que, cualquier otra fabricada a partir de este elemento», afirma Major.

El cloruro de magnesio también es un compuesto tóxico, abundante y tiene un precio unas 300 veces inferior al del cadmio. Además, puede aplicarse con cualquier pulverizador adquirido en la Red. El equipo de investigadores publicó su trabajo en línea en la revista Nature.

El nuevo material se aplica a las células fotovoltaicas de teluro de cadmio, el segundo dispositivo de este tipo más abundante en el mercado mundial. Algunos expertos se muestran escépticos de que el cambio de componente en los paneles solares produzca ahorros considerables durante su producción, puesto que el precio varía según los fabricantes. Alessio Bosio, físico de la Universidad de Parma, estima que el ahorro será «mínimo», en torno al 15 por ciento. Aún así, el físico Julian Perrenoud, de los Laboratorios Federales para la Ciencia y Tecnología de Materiales de Suiza, que no participó en el estudio, se muestra optimista. El uso de cloruro de magnesio, asegura, «reducirá no solamente los riesgos para la salud, sino también los costes de producción debido a que la materia prima es más barata y mucho más abundante» que el teluro de cadmio.

Más información en Nature.

Fuente: Joseph Bennington-Castro, Scientific American

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