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25 de Junio de 2019
Química

¿Cómo actúa y perjudica la metanfetamina?

La serie Breaking Bad no es la única razón de la fama de la metanfetamina. En comparación con las anfetaminas, no solo es mucho más eficaz, sino claramente más nociva para el cerebro y para la mente.

Cristales de metanfetamina [Radspunk].

¿Qué es la metanfetamina?

Los blancos cristales de la metanfetamina no son un invento nuevo. Todo lo contrario. El primero en producir el líquido psicoactivo que lleva el nombre de (S)-N-metil-1-fenilpropan-2-amina fue el químico japonés Nagayoshi Nagai, en 1893. En la década de 1920, los químicos cristalizaron con la ayuda del ácido clorhídrico la sustancia sólida que hoy se conoce en inglés como crystal meth: el clorhidrato de metanfetamina en forma cristalina.

Con el desarrollo del clorhidrato, la sustancia adquirió utilidad médica. Y militar: los soldados de la Wehrmacht tomaron metanfetanima, a la que llamaban el «chocolate de los panzer», durante la guerra relámpago en el frente occidental. Terminada la guerra, la sustancia siguió siendo fácil de conseguir, entre otras cosas como medicamento contra la depresión y el sobrepeso, si bien se extendió sobre todo como forma de doparse, en el trabajo o en el deporte. En Estados Unidos fue prohibida en 1970, pero siguió siendo adquirible en Alemania, por ejemplo, con el nombre comercial de Pervitin hasta 1988.

La metanfetamina es muy sencilla estructuralmente. Posee un «estereocentro»: las partes de la molécula se pueden disponer en torno a ese centro de dos formas químicamente idénticas pero que espacialmente son la imagen especular la una de la otra. Hay por lo tanto dos variantes especulares de la sustancia, una de ellas, la (S)-N-metanfetamina, con un mayor efecto que la otra, la (R)-N-metanfetamina, y que por eso suele fabricarse preferentemente, aunque hacer esa variante más deseada es bastante más difícil que una mezcla de las dos variantes. Por eso, la metanfetamina fabricada ilegalmente consta generalmente de ambas formas, a no ser que el material de partida sea la efedrina.

(S)-metanfetamina (<em>izquierda</em>) y (R)-metanfetamina [JÜ / dominio público].¿Cómo actúa la (S)-N-metanfetamina en el cuerpo?

La metanfetamina es un estimulante para el cuerpo y para la mente: quienes la consumen hablan de un verdadero subidón de energía, unido a euforia y una libido potenciada. Por otra aparte, suprime la sensación de hambre y aumenta el ritmo cardiaco y la tensión sanguínea. Un uso prolongado crea dependencia de la metanfetamina.

Como molécula pequeña y bien liposoluble, supera la barrera entre la sangre y el cerebro, y penetra fácilmente en este. Allí hace que aumente, por razones aún no explicadas del todo, la concentración de los neurotransmisores serotonina y dopamina fuera de las neuronas.

Parece que la molécula invierte el funcionamiento de los transportadores de los neurotransmisores en las membranas celulares y vesiculares: hace que esas sustancias mensajeras vayan llegando al plasma celular desde las vesículas sinápticas (que por lo normal, bajo el efecto de los impulsos nerviosos, disparan neurotransmisores hacia la sinapsis), y desde allí, los transportadores que normalmente devuelven la dopamina a las terminaciones nerviosas llevan desde el interior celular ese transmisor al exterior, con lo que aumenta la concentración de neurotransmisores en la hendidura sináptica. Con el tiempo, se van esquilmando los neurotransmisores en las neuronas. Ambos efectos, conjuntamente, causan los síntomas deseados y los indeseados. De esta forma, la metanfetamina estorba la recaptación y conduce a que las células nerviosas se activen más.

Su efecto, no carente de riesgos, en el corazón y en el sistema circulatorio se debe probablemente a la liberación de noradrenalina por las células nerviosas del sistema nervioso central. No está claro en qué se basan los efectos psíquicos y la eficacia de las anfetaminas en el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los investigadores presumen que también aquí desempeña un papel la activación del sistema noradrenérgico en el cerebro. Además, los antagonistas de los receptores de los opioides bloquean algunos efectos de la metanfetamina, y ello indica que alguna participación hay de los opiáceos propios del cuerpo.

¿Se puede adquirir legalmente la sustancia?

Hoy, la (S)-metanfetamina se puede adquirir todavía como medicamento contra el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y la obesidad mórbida. La (R)-metanfetamina, en cambio, se puede conseguir sin receta en la forma de aerosoles nasales; en concentraciones modestas sirve para desinflamar el revestimiento mucoso nasal. No obstante, se considera que estos medicamentos presentan demasiado riesgo en comparación con su utilidad, habida cuenta de los peligros que supone el consumo de metanfetamina. 

¿Qué perjuicios causan los preparados de metanfetamina?

La metanfetamina tiene una serie de efectos secundarios nocivos, en especial a altas dosis. Una sobredosis aguda se manifiesta en la forma de una especie de exaltado delirio con náuseas, taquicardias, ataques de pánico y otros síntomas. Una subida aguda de la tensión sanguínea y del ritmo cardiaco puede conducir a complicaciones peligrosas para la vida o hasta a una parada cardiaca. Se sabe que insuficiencias renales, hemorragias cerebrales y otros accidentes cerebrovasculares son causas de muerte relacionadas con las sobredosis de metanfetaminas.

Más frecuente es que el consumo regular a largo plazo tenga consecuencias negativas. Con el tiempo, la metanfetamina crea adicción. Las investigaciones indican que la carencia de dopamina en el cuerpo estriado del cerebro es la responsable: la metanfenamina libera dopamina desde las células nerviosas, así que la provisión se agota enseguida (en las páginas 349-358 del manual a que remite este enlace puede encontrarse información al respecto). En dosis altas, la sustancia embota de forma duradera las terminaciones presinápticas de los axones en el cuerpo estriado, responsables de la transmisión de las señales nerviosas, lo que se supone que contribuye a la adicción y posiblemente hace que el síndrome de abstinencia dure más. Los investigadores de la adicción estudian a fondo el papel de la dopamina en esa región del cerebro; las conexiones no están claras del todo a día de hoy. Por ejemplo, sigue siendo dudoso si el efecto en el cuerpo estriado se debe a la muerte de células nerviosas o a una alteración de la dotación de dopamina.

Un contenido de dopamina reducido en el cuerpo estriado de forma duradera se encuentra también en los pacientes con párkinson, y como han demostrado investigaciones recientes, el consumo de metanfetamina a lo largo de los años aumenta significativamente el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson. Contrariamente a la anfetamina, sustancia química relacionada con la metanfetamina, esta es tóxica para las células nerviosas; es posible que la metanfetamina active la vía de señales de la apoptosis y desencadene así la muerte programada de las células.

También parece que la metanfetamina daña a largo plazo otros órganos, en especial el sistema cardiaco-circulatorio. Los datos muestran que el uso regular aumenta significativamente el riesgo de arteriosclerosis y de otras enfermedades de los vasos sanguíneos, y que termina afectando al corazón. Los investigadores suponen que el riesgo de infarto sube en consecuencia.

Una parte considerable de los consumidores de metanfetamina padecen trastornos y enfermedades psíquicas. Según un estudio efectuado en Estados Unidos en 2004, a un tercio de los consumidores estudiados se les había prescrito, como poco, un psicofármaco y un cuarto estaban sujetos a tratamiento hospitalario a causa de enfermedades psíquicas. Las psicosis, en especial, son más frecuentes en relación con la metanfetamina que con otras drogas y diez veces más frecuentes que en la población en general. También se asocia la metanfetamina a las depresiones y los intentos de suicidio; según las investigaciones, entre un cuarto y más de la mitad de los consumidores muestran síntomas asociados.

Una consecuencia perjudicial indirecta que se cita a menudo es puesta en duda por muchos especialistas. Los consumidores tendrían, se dice, más caries y perderían con el paso del tiempo los dientes porque la droga podría causar sequedad en la boca y rechinar de dientes (bruxismo). Al mismo tiempo, sin embargo, cada vez señalan más los científicos que los medicamentos con receta que presentan esos mismos efectos secundarios no llevan a que se caigan los dientes.

¿Cómo se fabrica el clorhidrato de metanfetamina en el laboratorio?

Hay seis rutas para la síntesis de las sales de metanfetamina. Dos de ellas crean una mezcla 1:1 de los dos enantiómeros; emplean fenilacetona, una sustancia química industrial común pero hoy sujeta a restricciones. Solo hace falta sustituir en este compuesto  el oxígeno con un grupo metilamino, y para ello hay dos posibilidades bien simples: una, la aminación reductiva, que era casi el «método clásico» de preparación de la droga hasta que el Gobierno de Estados Unidos dificultó mucho el acceso a las sustancias químicas necesarias, y por otra parte la llamada reacción de Leuckart-Wallach, con metilformamida.

Pero las preferidas, porque producen la forma deseada de la metanfetamina, son las rutas de síntesis que parten de la efedrina y su pariente la pseudoefedrina. Ambas son sustancias naturales, originadas en muchas especies de la familia vegetal de las Ephedreceae y que se incluyen, por ejemplo, en medicamentos contra la rinitis. Las reacciones que parten de la efedrina necesitan más reactivos químicos, así que los laboratorios ilegales de metanfetamina son descubiertos a menudo por los bomberos.

La llamada ruta de Nagai recibe su nombre de Nagayoshi Nagai y, por medio de versiones modificadas, es hoy el método más conocido. Algunas variantes de esta reacción son peligrosas porque se pueden formar fósforo blanco y el gas fosfano, muy venenoso, una reacción de la que el protagonista de la serie Breaking Bad se sirve en el episodio piloto para acabar con dos traficantes enemigos.

Al menos igual de peligroso es un procedimiento que se conoce en los países de habla inglesa como Shake `n` Bake (como el nombre de un producto para rebozar): se usan en él lejía, nitrato de amonio, litio y aceite para lámparas para hidrogenar el material de partida. Este procedimiento es conocido por sus reacciones secundarias indeseadas y violentas.

Lars Fischer

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