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22 de Marzo de 2018
Obesidad

¿Cómo afecta la obesidad a la percepción del sabor?

En ratones, la respuesta inflamatoria inducida por el aumento de peso reduce el número de papilas gustativas.

En ratones, la respuesta inflamatoria inducida por la obesidad reduce el número de papilas gustativas. Ello atenuaría la percepción del sabor [Wikimedia Commons].

Las papilas gustativas no actúan solo como sensores de nutrientes, sino que también pueden inducir sensaciones de placer tras la ingesta de alimentos. La obesidad atenúa el sentido del gusto y, en consecuencia, las personas que sufren esta enfermedad podrían consumir más calorías a fin de obtener dicha recompensa. Sin embargo, se desconoce el modo en que el exceso de peso afecta la percepción del sabor.

Con el objetivo de hallar una respuesta, Robin Dando y su equipo, de la Universidad Cornell en Nueva York, examinaron, en ratones, el efecto de una dieta alta en calorías sobre los receptores gustativos.

Según los resultados del estudio, publicado por la revista Plos Biology, los animales obesos presentan menor número de papilas gustativas. Entre 50 y 100 células de tres tipos distintos, cada uno involucrado en la percepción de los 5 sabores principales, componen los botones sensitivos, que se renuevan cada 10 días. No obstante, una alimentación rica en grasas reduce la proliferación de estas células y, además, favorece su muerte por apoptosis. Este desequilibrio entre ambos procesos explicaría la disminución de los receptores sensoriales.

La obesidad se asocia con una respuesta inflamatoria leve, pero crónica, ya que el tejido adiposo podría inducir la producción de citoquinas proinflamatorias. En consecuencia, Dando y sus colaboradores observaron que una dieta altamente calórica incrementa la concentración de una de estas moléculas, TNF-alfa. Esta proteína podría participar en la reducción del número de papilas gustativas, pues su inhibición evitó la desaparición de los botones. En cambio, la inyección de TNF-alfa en la lengua de los roedores favoreció la muerte de las células sensoriales.

Los científicos confirmaron que los adipocitos, y no las grasas ingeridas, son el origen de las alteraciones observadas. Así, aun con una alimentación rica en lípidos, ratones, modificados genéticamente, resistentes a la obesidad no presentaron ni inflamación, ni variaciones en el número de papilas gustativas.

De confirmarse las conclusiones del estudio, la inhibición de la respuesta inflamatoria causada por el tejido adiposo podría ayudar a tratar la enfermedad, pues normalizaría la percepción del sabor en personas obesas.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Inflammation arising from obesity reduces taste bud abundance and inhibits renewal», de A. Kaufman et al. en Plos Biology, 6(3): e2001959, publicado el 20 de marzo de 2018.

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