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29 de Mayo de 2020
ENFERMEDADES INFECCIOSAS

¿Cómo ha repercutido en la gripe el confinamiento por la COVID-19?

La incidencia registrada de la gripe y otras infecciones ha disminuido notablemente, pero la de otras enfermedades contagiosas tal vez aumente. 

Las medidas de distanciamiento social destinadas a frenar la propagación del coronavirus están afectando a otras enfermedades contagiosas. [iStock-Hung_Chung_Chih]

Los confinamientos y las medidas de distanciamiento social destinados a frenar la propagación del coronavirus parecen haber acortado la temporada de la gripe en el hemisferio norte en unas seis semanas.

En todo el mundo, se estima que normalmente fallecen entre 290.000 y 650.000 personas de gripe estacional, por lo que una temporada de gripe más corta podría significar que se van a salvar decenas de miles de vidas. Pero los efectos netos de ello sobre la salud mundial serán difíciles de determinar, debido a la gran cantidad de muertes que se han producido en 2020 por COVID-19, así como por otras causas. El seguimiento de la gripe y otras enfermedades infecciosas puede ayudar a revelar la eficacia de las medidas de salud pública destinadas a detener la pandemia de coronavirus.

Los casos de gripe estacional en el hemisferio norte suelen alcanzar su punto máximo en febrero y se reducen a finales de mayo. Este año, inusualmente, los casos de gripe confirmados por laboratorio cayeron con rapidez a principios de abril, unas semanas después de que se declarara la pandemia de coronavirus el 11 de marzo. Así lo indican los datos de más de 150.000 muestras de laboratorios nacionales de gripe de 71 países, recopilados por FluNet, un sistema mundial de vigilancia de esta enfermedad.

El final precoz de la temporada de gripe se ha producido a pesar de que arrancó con fuerza; en enero, antes de la pandemia de coronavirus, la temporada de gripe estaba en camino de convertirse en la más grave en décadas.

Hay otros factores que pueden haber contribuido a la remisión: las personas con síntomas de gripe tal vez evitaron acudir a los centros médicos, por ejemplo, aislándose en casa y no apareciendo así en las estadísticas. Pero es probable que la respuesta a la pandemia sea un factor importante. «Las medidas de salud pública, como las restricciones de movimiento, el distanciamiento social y el aumento de la higiene personal probablemente tuvieron un efecto en la disminución de la transmisión de la gripe y de otros virus respiratorios», explicó la Organización Mundial de la Salud en una declaración a Nature.

Los datos locales del estado de Nueva York muestran un patrón similar. Aunque la temporada de gripe comenzó allí unas semanas antes de lo habitual, la incidencia de casos cayó bruscamente y la temporada terminó cinco semanas antes. En Hong Kong, según un nuevo estudio, la temporada de gripe de 2019-2020 fue un 63 por ciento más corta que las de los cinco años anteriores, y el número de fallecimientos por gripe confirmados en el laboratorio fue un 62 por ciento menor. Durante la epidemia del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) de 2003, se observó una disminución similar.

Este año tal vez también se vean afectadas otras enfermedades infecciosas, apunta Pak-leung Ho, investigador de la Universidad de Hong Kong y coautor del estudio. El número de casos de varicela en Hong Kong se ha reducido entre la mitad y las tres cuartas partes en comparación con años anteriores. En abril, la incidencia de sarampión y de rubéola a escala mundial han sido las más bajas desde al menos 2016, según los datos provisionales disponibles hasta el momento: solo se han informado 36 casos de rubéola en abril en todo el mundo. Ho señala que se trata de enfermedades que suelen afectar a los niños. «El cierre de las escuelas puede haber tenido la mayor repercusión», afirma.

Las infecciones de transmisión sexual también podrían verse afectadas, explica Amanda Simanek, epidemióloga de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Los casos pueden haber disminuido por la reducción de los contactos, comenta, pero también pueden haberse dejado de detectar y tratar, lo que llevará a un crecimiento más adelante. Otras enfermedades contagiosas, como la tuberculosis, tal vez experimenten también un repunte, porque los programas de lucha contra la enfermedad se han visto desbaratados por la pandemia. La organización internacional Stop TB Partnership publicó en mayo un informe en el que estimaba que un confinamiento de tres meses seguido de un período de recuperación de diez meses causaría 1,37 millones de muertes adicionales en todo el mundo durante los próximos cinco años.

La temporada de gripe en el hemisferio sur apenas está comenzando (normalmente alcanza su punto álgido en julio o agosto); no está claro si también allí se observará una tendencia similar a la del norte.

Nicola Jones / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Monitoring respiratory infections in COVID-19 epidemics». Ka Hung Chan et al. en BMJ, vol. 369, m1628, mayo de 2020.

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