31 de Marzo de 2022
NEUROCIENCIA

Conexiones cerebrales debilitadas en los jóvenes con riesgo de trastorno bipolar

El cerebro de los adolescentes con un alto riesgo de trastorno bipolar muestra conexiones reducidas, sobre todo, entre las regiones relacionadas con las emociones y la cognición.

Los adolescentes con riesgo de padecer trastorno bipolar presentan desconexiones estructurales entre las redes cerebrales clave para los procesos cognitivos y afectivos. [iStock/ Sergey Ulanov]

Un estudio a partir de neuroimágenes de jóvenes con riesgo genético de desarrollar un trastorno bipolar ha revelado que su encéfalo muestra un debilitamiento de las conexiones entre áreas cerebrales clave, sobre todo, hacia el final de la adolescencia. Hasta ahora, el trastorno bipolar se asociaba a una reducción de la comunicación entre las redes cerebrales que intervienen en el procesamiento emocional y el pensamiento, pero el modo en que se desarrollan estas redes antes de la enfermedad era un misterio. Según informan los autores en The American Journal of Psychiatry, el hallazgo podría contribuir al desarrollo de futuras estrategias de intervención.

Para la investigación, los científicos de diversas universidades escanearon mediante resonancia magnética ponderada por difusión el cerebro de 183 individuos. En concreto, examinaron, a lo largo de dos años, los cambios progresivos en los escáneres cerebrales de jóvenes con un alto riesgo genético de desarrollar la enfermedad. A continuación, los compararon con las de otros participantes sin ese riesgo (grupo de control). Los voluntarios con un padre o un hermano con trastorno bipolar se consideraron de alto riesgo genético, ya que tienen 10 veces más de probabilidades de desarrollar la enfermedad que los individuos sin un familiar con ese problema. En las exploraciones de las imágenes cerebrales de 97 participantes con alto riesgo genético, los autores observaron una disminución de la conectividad entre las regiones del cerebro asociadas con el procesamiento de las emociones y la cognición en los dos años transcurridos entre exploración y exploración. En cambio, en las 86 personas del grupo de control, observaron lo contrario: presentaban un fortalecimiento de las conexiones neuronales entre esas mismas regiones. Cuando el cerebro adolescente madura, se vuelve «más hábil» en el razonamiento cognitivo y emocional requerido en la edad adulta.

Philip Mitchell, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirma en un comunicado de prensa que los hallazgos arrojan luz sobre el tratamiento y la intervención de jóvenes con riesgo de presentar un trastorno bipolar. Al ejercer de médico además de investigador, conoce de primera mano cómo la vida de los jóvenes afectados puede dar un giro notable cuando, repentinamente, experimentan su primer episodio maníaco. «Vemos a muchos chicos brillantes y capaces que disfrutan de la vida, pero el trastorno bipolar se convierte en un enorme impedimento para lo que quieren lograr», explica. Y continúa: «Con nuestros nuevos conocimientos sobre lo que ocurre en el cerebro cuando los adolescentes de riesgo se acercan a la edad adulta tenemos la oportunidad de desarrollar nuevas estrategias de intervención para detener la enfermedad en su curso o reducir su impacto».

¿Diagnóstico a partir de neuroimágenes?

Michael Breakspear, director el equipo de la reciente investigación, afirma que el estudio demuestra que los avances tecnológicos pueden aportar mejoras para cambiar la vida de las personas con un trastorno psiquiátrico. Con todo, los científicos advierten que es necesario seguir investigando antes de introducir cambios en los actuales métodos de tratamiento. Tampoco sería práctico, ni barato, que todas las personas con riesgo genético de desarrollar un trastorno bipolar se sometieran a escáneres cerebrales para comprobar si su encéfalo muestra signos de conexiones debilitadas. «El hallazgo relevante de nuestro estudio radica en que existe un cambio progresivo en el cerebro de los jóvenes con riesgo de bipolaridad, lo que destaca la importancia de las estrategias de intervención», subraya Mitchell. Los investigadores prevén efectuar una tercera exploración cerebral de seguimiento a los participantes de este estudio.

La redacción

Fuente: Universidad de Gales del Sur/ Lachlan Gilbert

Referencia: «Longitudinal changes in structural connectivity in young people at high genetic risk for bipolar disorder». G. Roberts et al., publicado en línea en The American Journal of Psychiatry, 28 de marzo de 2022.

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