7 de Enero de 2014
ecología

Confinamiento de mercurio

El carbono activo pone a buen recaudo la contaminación.

Imagen del investigador Upal Ghosh, de la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore, que esparce SediMite, una mezcla que contiene carbono activo, en un pantano. [Centro Smithsoniano de Investigaciones Medioambientales]

Útil no tan solo en las barbacoas, el carbón vegetal podría representar la clave para el saneamiento de los suelos y sedimentos embebidos de mercurio. En las zonas del planeta más contaminadas (como las incluidas en el programa Superfund del Gobierno de Estados Unidos) o con altos niveles de polución, este elemento químico suele ser eliminado con dragas, un método que a menudo resulta nocivo y dispendioso. Pero el carbono activo, una forma granulada de carbón vegetal, atrapa el mercurio allá donde esté, por lo que la depuración del suelo podría resultar más barata y más sencilla a partir de ahora.

«En lugar de extraer los sedimentos contaminados, pensamos en inyectarles algún componente que impidiese al mercurio entrar en la cadena alimentaria», dice Cynthia Gilmour, del Centro Smithsoniano de Investigaciones Medioambientales. En un estudio publicado en fecha reciente, ella y sus colaboradores comprobaron cómo el carbono activo logra confinar el metilmercurio, un compuesto que puede causar problemas neurológicos si se acumula en los tejidos de los organismos.

A partir de los sedimentos de cuatro lugares contaminados, los investigadores midieron la cantidad de sustancia tóxica absorbida por gusanos que vivían en esos entornos. El carbono activo redujo la bioacumulación del metilmercurio entre un 30 y un 90 por ciento, según apareció en el estudio publicado en línea por la revista Environmental Science & Technology, en octubre del año pasado.

La idea de utilizar la forma granulada del carbón vegetal surgió de Upal Ghosh, de la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore, que, en un trabajo anterior, la utilizó para el saneamiento de bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés), una serie de compuestos contaminantes que se fijan en los sedimentos y penetran en la cadena alimentaria. Ghosh sugirió aplicar el mismo método para el tratamiento del metilmercurio. «Estas dos sustancias químicas presentan probablemente las mayores tasas de bioacumulación que conocemos», señala Gilmour.

Más información en Environmental Science & Technology.

— Carrie Madren / Scientific American

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