2 de Abril de 2014
COGNICIÓN

Corazón en forma para el intelecto

Relacionan factores de riesgo cardiovascular tempranos con una peor capacidad cognitiva en la adultez.

La presión arterial elevada y la glucemia a edad temprana pueden influir en un deterioro de la cognición en la adultez. [Wikimedia Commons/ GFDL / Pia von Lützau]

Los factores de riesgo cardiovascular en la juventud pueden pasar factura en la mediana edad. Según un reciente estudio publicado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco, los jóvenes adultos que presentan unos niveles de presión arterial, glucosa en sangre y de colesterol superiores a los recomendados muestran una peor capacidad cognitiva a los 40 o 50 años.

Este hallazgo, apuntan los autores, refuerza la hipótesis de que las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, se desarrollan a lo largo de la vida de una persona.

Dieta y deporte

«Los factores de riesgo cardiovascular son bastante modificables», señala Kristine Yaffe, autora principal de la investigación. Y añade: «Si el daño comienza antes de la mediana edad, debemos ampliar nuestro foco de acción y trabajar para reducir los riesgos de enfermedades del corazón en las etapas tempranas de la vida». Los jóvenes adultos pueden disminuir el riesgo de desarrollar una demencia a través de la dieta y el ejercicio físico.

Los investigadores analizaron los datos de más de 3.300 sujetos con edades comprendidas entre los 18 y 30 años y que fueron evaluados durante 25 años dentro del estudio longitudinal Desarrollo de riesgo de arterias coronarias en adultos jóvenes (CARDIA, por sus siglas en inglés) que lleva a cabo el Gobierno de Estados Unidos.

Entre cada dos y cinco años se midieron parámetros como la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y el colesterol de los participantes. Asimismo, se examinó la salud cardiovascular de cada persona. Los voluntarios participaron en tres pruebas cognitivas para la evaluación de la memoria, la velocidad de pensamiento y la flexibilidad mental, respectivamente.

Peores resultados

Los probandos que presentaban una presión y glucosa en la sangre superior a los niveles recomendados obtuvieron peores resultados en las tres pruebas de cognición. El colesterol alto se relacionó con una mala memoria verbal.

Los autores indican que existe una serie de mecanismos por los que la presión arterial alta y los niveles de glucosa elevados pueden disminuir la cognición, entre ellos, una reducción en el suministro de sangre al cerebro, lo que podría causar cambios en la estructura cerebral, además del estrés oxidativo, fenómeno que puede dañar las neuronas. Otra posibilidad reside en que estos factores interfieran en la eliminación de las proteínas amiloides asociadas a la enfermedad de Alzheimer, apuntan.

Más información en Circulation

Fuente: Universidad de California en San Francisco

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