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  • 07/03/2019

Medicina cardiovascular

Corazón roto, ¿y si el responsable fuera el cerebro?

Descubren que la alteración de determinadas áreas cerebrales podría contribuir a la aparición del síndrome de Takotsubo.

European Heart Journal

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Postulan que la falta de comunicación entre áreas cerebrales implicadas en la respuesta al estrés y el control de la función cardíaca podría causar la disfunción transitoria del corazón conocida como síndrome de Takotsubo. [Pixabay]

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Aunque su nombre suene a poesía, el síndrome del corazón roto, de naturaleza benigna y transitoria, no está exento de complicaciones que pueden derivar en un infarto de miocardio e incluso la muerte.

En este trastorno, también conocido como miocardiopatía de Takotsubo, el músculo cardíaco se debilita, hecho que altera la forma del ventrículo izquierdo. Dicha silueta distorsionada se asemeja a una trampa japonesa diseñada para la pesca de pulpos y constituye el origen de su denominación: tako (pulpo) y tsubo (vasija), en japonés.

En tiempo reciente, investigadores de la Universidad y el Hospital de Zúrich, así como del Colegio Imperial de Londres, liderados por Lutz Jänke, han descubierto que determinadas zonas cerebrales podrían contribuir al desarrollo del síndrome.

En el trabajo, publicado por la revista European Heart Journal, participaron 39 personas sanas y 15 mujeres afectadas. Ellas representan el 90 por ciento de los pacientes, hecho que dificulta la inclusión de un número representativo de hombres en los estudios.

Mediante imágenes obtenidas por resonancia magnética a lo largo de los 12 meses posteriores al diagnóstico, los científicos observaron una reducción de la conectividad neuronal en ciertas áreas del cerebro de las voluntarias con el trastorno. En concreto, la amígdala, el hipocampo, así como las cortezas insular, cingulada, parietal, temporal y cerebelosa. Éstas se relacionan con el control de las emociones, el estrés y la motivación. Asimismo, la amígdala y la corteza cingulada regulan la función cardíaca.

En ocasiones, situaciones de elevado estrés físico o emocional constituyen el desencadenante del trastorno. Así pues, Jänke y su equipo postulan que la pérdida de comunicación entre estas zonas del cerebro reduciría la capacidad de respuesta ante la fatiga, la angustia o la ansiedad de los sujetos, hecho que facilitaría la aparición del corazón roto.

Para los autores, el hallazgo supone un avance en el conocimiento del síndrome de Takotsubo y la relación cerebro-corazón. No obstante, destacan la necesidad de realizar nuevos experimentos a fin de confirmar el papel causal del sistema nervioso central. La ausencia de imágenes anteriores al diagnostico impide afirmar que las alteraciones neuronales constituyan el origen del trastorno.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Altered limbic and autonomic processing suports brain-heart axis in Takotsubo syndrome», de C. Templin et al., en European Heart Journal, 00, pp 1-5, publicado el 5 de marzo de 2019.

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