20 de Octubre de 2021
Percepción

Cuando el golpeteo de dedos resulta molesto

Algunas personas sienten una gran incomodidad cuando oyen a otras masticar o aclararse la garganta. Al parecer, la visión de movimientos repetitivos produce un fenómeno similar.

A numerosas personas les incomoda ver movimientos repetitivos e insistentes. [iStock/ Yanjf]

Ya sea oír a alguien masticar, sorber o toser, las personas que presentan misofonía encuentran desagradables ciertos sonidos que emiten sus congéneres. Cuando se enfrentan a esos ruidos en la vida cotidiana, a menudo reaccionan con disgusto o ira. En fecha reciente, investigadores de la Universidad de Newcastle descubrieron en un estudio que, en estos casos, las áreas cerebrales encargadas de procesar los sonidos se comunican de forma especialmente activa con las regiones que controlan las funciones motoras de la cara, la garganta y la faringe. Por ello, los misofónicos parecen reflejar de manera inconsciente los ruidos desagradables a nivel neuronal, sin poder controlarlo. Este conflicto interno acaba provocando las sensaciones negativas ante dichos estímulos.

Pero además de los sonidos, parece que los movimientos repetitivos pueden poner de los nervios a algunas personas. Un equipo dirigido por Sumeet Jaswal, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver ha llegado a esta conclusión, publica Scientific Reports. El grupo ha bautizado tal fenómeno con el nombre de misokinesia, en referencia a la misofonía.

Para su estudio, los investigadores entregaron a cerca de 2.700 estudiantes un cuestionario en el que debían indicar su sensibilidad ante ciertos sonidos, como los que se producen al masticar, chasquear los dedos o hacer crujir las articulaciones, entre otros. También se les preguntó si ver ciertos movimientos les provocaba emociones negativas intensas. Por ejemplo, el hecho de observar a alguien golpear los dedos sobre una superficie, mover el pie de manera repetitiva contra el suelo o mascar chicle.

Las mujeres, más sensibles

Algo menos del 40 por ciento de los encuestados declaró que esos movimientos les hacían sentir incómodos. Un número ligeramente mayor de participantes (alrededor del 50 por ciento) consideró desagradables los ruidos provocados por los humanos. En un segundo estudio, en el que los autores plantearon más preguntas, hasta el 60 por ciento de los sujetos afirmó ser algo sensible a los movimientos repetitivos y alrededor del 70 por ciento indicó que tenía misofonía. Como era de esperar, hubo un notable solapamiento entre los grupos: el 40 por ciento de los participantes presentaba ambas aversiones.

En general, a las mujeres les molestaban más los movimientos repetitivos que a los hombres (43 por ciento frente a un 28 por ciento). La misokinesia también parece aumentar con la edad, como reveló otra encuesta con adultos de más edad que los voluntarios del estudio anterior.

Para averiguar la causa del fenómeno, los autores comprobaron mediante un experimento conductual si las personas con misokinesia se distraen más fácilmente con los movimientos. Sin embargo, no fue así. Es probable que la aversión a ciertos movimientos se base en procesos neuronales similares a la incomodidad que se siente al escuchar ciertos sonidos, sugieren los autores. Se necesitan más investigaciones para comprobar esta hipótesis.

Daniela Mocker

Referencia: «Misokinesia is a sensitivity to seeing others fidget that is prevalent in the general population». S. M. Jaswal, A.K.F. de Bleser y T.C Handy Scientific Reports, vol. 11, 2021.

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