7 de Septiembre de 2022
Medicina

Descubren cómo la falta de insulina favorece la obesidad

La deficiencia de una enzima clave para procesar la proinsulina en el páncreas, un fenómeno que ocurre en la diabetes, provoca que los ratones tengan un apetito voraz y engorden.

Las personas con obesidad tienen siete veces más riesgo de sufrir diabetes que aquellas con un peso normal. [Unsplash/Towfiqu barbhuiya]

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad causa la muerte de 1,2 millones de personas al año en Europa. En España, un 16 por ciento de los hombres de 18 años o más y un 15 por ciento de las mujeres padecen esta enfermedad, que se ha convertido en uno de los principales riesgos para la salud.

La obesidad y la diabetes son enfermedades íntimamente relacionadas entre sí. Por un lado, el exceso de grasa abdominal incrementa de forma notable el riesgo de padecer diabetes de tipo 2 (en la que se produce resistencia a los efectos de la insulina). Por otro, sufrir este tipo de diabetes favorece la ganancia de peso y, en última instancia, aumenta las posibilidades de ser obeso. De hecho, el 90 por ciento de las personas con diabetes de tipo 2 son obesos. Esta estrecha relación entre ambas dolencias se ha acuñado con el término «diabesidad».

Los mecanismos implicados en el círculo vicioso que se da entre la obesidad y la diabetes no se conocen del todo bien. Un nuevo estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Nature Communications, arroja información importante sobre este fenómeno. Investigadores de la Universidades de Basilea y de Zúrich han descubierto que la deficiencia en el páncreas de una enzima, la prohormona convertasa 1/3 (PC1/3), provoca obesidad en ratones.

La enzima PC1/3 está implicada en el procesamiento de múltiples hormonas, entre ellas la proinsulina (la molécula precursora de la hormona insulina). En los islotes pancreáticos de las personas con diabetes o prediabetes (la antesala de la diabetes, un estado metabólico en el que se detecta un nivel de glucosa en sangre más elevado de lo normal) se detectan valores bajos de dicha enzima. Como consecuencia, se produce un incremento de los niveles de proinsulina con respecto a los de insulina.

El mal funcionamiento de la citada enzima puede provocar la aparición de graves trastornos endocrinos. En particular, la deficiencia de PC1/3 puede alterar la  conversión de la proinsulina en insulina, la hormona que actúa sobre las células para que capten glucosa.  Además, en ratones se ha observado que la falta de PC1/3 provoca sobrepeso y un apetito voraz. Antes de esta investigación, se pensaba que dichos efectos se debían a una falta de activación de las hormonas de la saciedad. Sin embargo, los autores han comprobado que no es así.

En el estudio se redujo intencionadamente la enzima PC1/3 en el cerebro de los ratones para observar qué ocurría. Los roedores no engordaron de forma significativa, aunque sí sufrieron varios problemas endocrinos.

Esto indicaba que existía otro mecanismo implicado en la ganancia de peso. Tras estudiar varias opciones, los investigadores descubrieron que la eliminación de PC1/3 en las células beta de los islotes pancreáticos (responsables de producir la insulina) sí causaba un drástico incremento en la ingesta de comida (hiperfagia) en los ratones. Con el tiempo, los animales sufrían sobrepeso y diabetes. Este trastorno podía evitarse mediante la administración de insulina a los ratones. Gracias a esta hormona, los ratones comían como de costumbre, aunque la enzima PC1/3 no ejerciera su función.

En la población general, se ha observado que las personas con mayor expresión de la enzima PC1/3 en el páncreas tienen un menor peso corporal. Además, se ha visto que la ausencia de esta molécula va asociada a una obesidad provocada por un mayor consumo de alimentos. Sin embargo, no es posible afirmar con total seguridad que exista una relación de causa y efecto, pues los estudios epidemiológicos que aportan estos datos no lo permiten.

Los autores plantean la hipótesis de que la administración de insulina para mantener unos niveles normales de esta hormona en personas que sufran prediabetes podría evitar que comieran en exceso y, como resultado, engordaran. Otra opción terapéutica contra la diabetes y la obesidad que podría ser de interés sería el desarrollo de fármacos que disminuyeran la producción de proinsulina. Estas presunciones deberán evaluarse en ensayos clínicos, ya que existen importantes diferencias en el metabolismo de ratones y humanos; entre otras, el déficit de PC1/3 afecta de forma mucho más grave a dichos roedores que a las personas.

Esther Samper

Referencia: «Prohormone convertase 1/3 deficiency causes obesity due to impaired proinsulin processing»; Daniel Meier et al. en Nature Communications, vol. 13, n.º art. 4761, 13 de agosto de 2022.

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