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26 de Octubre de 2018
CIENCIA CIUDADANA

Deshacerse de los mosquitos del patio trasero

Un proyecto de ciencia ciudadana consigue reducir sustancialmente las poblaciones de mosquito tigre en zonas urbanas de Maryland.

El mosquito tigre, Aedes albopictus, es una especie invasora que se detectó por primera vez en España en 2004, cerca de Barcelona. Desde entonces se ha extendido por todo el levante peninsular y también se ha localizado en la Comunidad de Madrid, Extremadura y el País Vasco. [Ary Faraji]

Gracias a una estrategia de control de mosquitos desarrollada por la Universidad Rutgers en New Brunswick, los residentes de varios vecindarios de Maryland han reducido las poblaciones de mosquitos tigre en un impresionante 76 por ciento, en promedio, según un estudio publicado esta semana en la revista Scientific Reports. El proyecto dirigido por Rutgers, llamado Acción Ciudadana a través de la Ciencia (Citizen Action through Science, Citizen AcTS), moviliza a la ciudadanía para abordar problemas locales con la ayuda de los científicos.

La estrategia se puso a prueba en unos 1000 patios o jardines particulares infestados con el mosquito invasor asiático Aedes albopictus, que supone una molesta plaga en climas templados, pero también constituye un vector de enfermedades, como el chikungunya, la fiebre amarilla, el dengue e incluso el zika, en latitudes más meridionales. Con la ayuda de los científicos, más de 500 residentes de Maryland compraron trampas de oviposición letales a principios de 2017, las instalaron y las mantuvieron durante el verano. El insecticida utilizado fue el aceite de canola (aceite vegetal derivado de una variedad de colza), un producto doméstico común.

Desde hace tiempo, se sabe que los programas de control de mosquitos Aedes en las áreas urbanas requieren el apoyo de la población local. En todo el mundo, los Gobiernos y otras organizaciones cuentan cada vez más con la participación ciudadana para la vigilancia de los mosquitos a gran escala y para otras actividades que exigen mucha mano de obra. Pero la participación de los residentes para controlar los mosquitos rara vez ha tenido éxito debido al alto desgaste que supone y a la falta de motivación personal. Sin embargo, los mosquitos inmaduros que se desarrollan en pequeños contenedores de los jardines particulares son un blanco especialmente bueno para los esfuerzos de los ciudadanos, porque los profesionales gubernamentales difícilmente pueden acceder y tratar estas zonas.

La participación inicial en un programa de control de mosquitos depende en gran medida del interés personal y de la conciencia de responsabilidad social. La participación a largo plazo a menudo se basa en cultivar relaciones sólidas entre los voluntarios y los científicos, y entre los voluntarios y sus comunidades, apunta el estudio.

Bajo el modelo de Citizen AcTS, los residentes compran, instalan y mantienen trampas de bajo coste (alrededor de 15 dólares) que matan a las hembras que ponen huevos. Los voluntarios, junto con los líderes de la comunidad, son asesorados por los científicos y trabajan en estrecha colaboración con ellos. Los investigadores esperan que su estrategia pionera para el control de mosquitos urbanos inspire a otras comunidades a probarla.

Fuente: Universidad Rutgers

Referencia: «Neighbors help neighbors control urban mosquitoes». Brian J. Johnson et al. en Scientific Reports, vol. 8, nº de artículo: 15797, octubre de 2018.

Conoce también Mosquito Alert, un proyecto de ciencia ciudadana para la vigilancia de los mosquitos en España.

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