15 de Mayo de 2013
Psicología del desarrollo

Destrezas para un futuro exitoso

Las habilidades en la lectura y las matemáticas durante la infancia influyen en el éxito profesional posterior.

Las aptitudes en la lectura y las matemáticas a edad temprana pueden influir en una vida laboral exitosa.

Unas buenas habilidades para la lectura y las matemáticas a la edad de siete años puede estar asociada con el éxito profesional en la adultez. Más incluso que la inteligencia, la educación o el entorno socioeconómico en el que se ha crecido. Aun así, la genético podría tener algo que ver.

A esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad de Edimburgo tras examinar los datos de más de 17.000 personas de Inglaterra, Escocia y Gales nacidas en 1958 y que forman parte de un estudio a largo plazo sobre el desarrollo infantil.

Mejor vivienda y trabajo

En concreto, los individuos que a los siete años ya manifestaban una capacidad notoria en la lectura y las matemáticas básicas consiguieron a los 42 años ingresos más altos, mejores viviendas y puestos de trabajos que el resto de los individuos investigados.

Para el estudio, los científicos tuvieron en cuenta diversos factores, entre ellos: la clase socioeconómica en la habían nacido los sujetos (si los padres eran propietarios o inquilinos de una vivienda, de cuántas habitaciones disponía esta, el trabajo del padre, entre otros), las habilidades en la lectura y en matemáticas a los siete años (los resultados en las pruebas escolares, cómo los profesores valoraban el interés y la habilidad del alumno en las diversas asignaturas), el cociente intelectual a los 11 años, la motivación académica a los 16 años (cuán conforme se mostraba el adolescente con enunciados del tipo: «El colegio es una pérdida de tiempo»), y la posición socioeconómica a los 42 años (puesto laboral, ingresos y vivienda).

Siguiente paso: estudios con gemelos

«Estos hallazgos implican que las habilidades básicas de la infancia, con independencia de lo listo que se sea, cuánto tiempo se permanezca en la escuela o la clase social de la que se proceda, serán importantes a lo largo de toda la vida de la persona», indican Stuart Ritchie y Timothy Bates, de la Universidad de Edimburgo y autores del estudio. Ahora bien, la genética podría desempeñar también una función a tener en cuenta.

«La genética subyace a muchas de las diferencias que existen entre los niños en  variables que hemos observado», señalan los científicos. Como siguiente paso, pues, los autores tienen previsto investigar en gemelos la base genética de la capacidad académica, de manera que puedan medir con mayor precisión el impacto que la educación e intervenciones tempranas pueden desempeñar en realidad. «El estudio genético controlado con gemelos que estamos llevando a cabo nos debe permitir separar los efectos genéticos y los ambientales.»

Más información en Psychological Science

Fuente: Psychological Science / HealthDay

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.