11 de Noviembre de 2022
Medicina

El alucinógeno psilocibina, una sustancia prometedora para la depresión resistente al tratamiento habitual

Los resultados de un ensayo clínico de fase 2 indican que una dosis alta de psilocibina mejora durante tres semanas los síntomas de la enfermedad.

Setas de la especie Psilocybe allenii. Los hongos del género Psilocybe poseen el alcaloide con efecto alucinógeno psilocibina. [Wikimedia Commons/Alan Rockefeller]

En los últimos años, las drogas psicodélicas han vuelto a suscitar un importante interés científico y médico, como ya ocurrió en los años 50 y 60 del siglo pasado. Sin embargo, la criminalización de estas sustancias y su estigma desde hace más de 50 años provocó su destierro y olvido como posibles medicamentos durante un largo tiempo. Ahora, las drogas alucinógenas vuelven a tener un protagonismo notable en psiquiatría.

Hay múltiples ensayos clínicos en marcha que están evaluando compuestos como el éxtasis (MDMA), el ácido lisérgico (LSD) o la ketamina para tratar diferentes trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, adicciones, trastorno por estrés postraumático, etcétera. Además, hace tres años las agencias de medicamentos aprobaron un derivado sintético de la ketamina (la esketamina) para el tratamiento de la depresión grave.

De entre todas las sustancias alucinógenas, la psilocibina destaca por la gran atención científica que está recibiendo. Decenas de ensayos clínicos están investigando el potencial terapéutico de este alcaloide, que está presente en setas del género Psilocybe, más conocidas como hongos «mágicos» o alucinógenos. Hace unos días, la revista The New England Journal of Medicine presentó los resultados del estudio más grande hasta la fecha en el que se evalúa la seguridad y la eficacia de un derivado sintético de la psilocibina, en combinación con psicoterapia, para el tratamiento del trastorno depresivo mayor.

Se trata de un ensayo clínico de fase 2 con 233 participantes adultos que sufrían depresión grave resistente al tratamiento habitual (probaron al menos 2 fármacos, que no resultaron efectivos). Los voluntarios se dividieron al azar en tres grupos para que sus integrantes recibieran una única dosis de la droga a lo largo de todo el estudio: 25, 10 o 1 miligramos. Ni los investigadores ni los pacientes sabían qué dosis estaban tomando estos últimos (un procedimiento conocido como «doble ciego»). El estudio se llevó a cabo en 10 países y 22 centros sanitarios y su objetivo principal era conocer cómo evolucionaban los síntomas de depresión a las 3 y a las 12 semanas de recibir la psilocibina, en comparación con el estado previo antes de iniciar este tratamiento.

Para cuantificar el grado de depresión se usó la escala Montgomery–Åsberg de puntuación de la depresión (MADRS, por sus siglas en inglés). Consiste en un cuestionario diagnóstico muy usado en psiquiatría con diez preguntas que da un valor de 0 a 60. A valores más altos, más gravedad de este trastorno del ánimo. Los participantes tenían una puntuación media de entre 32 y 33 antes de tomar la psilocibina. Aquellos que aún seguían recibiendo la medicación habitual contra la depresión interrumpieron su uso dos semanas antes de que se evaluara su estado inicial. Se solicitó a los participantes que no consumieran estos medicamentos durante las tres primeras semanas del ensayo, salvo que un investigador lo considerase necesario.

Los pacientes estaban siempre acompañados de dos psicoterapeutas al recibir la dosis del alcaloide, y las sesiones de psicoterapia duraban entre 6 y 8 horas. Para que la experiencia alucinógena fuera cómoda e introspectiva, los voluntarios escuchaban una lista musical personalizada y llevaban antifaces, mientras estaban sentados en una silla reclinable. Al día siguiente de recibir la psilocibina, recibían una sesión de «integración» con los psicoterapeutas en la que analizaban las percepciones que experimentaron.

En comparación con el grupo que recibió dosis de 1 y 10 miligramos del alucinógeno, aquellos que tomaron 25 miligramos tuvieron una mejoría clínica estadísticamente significativa en los síntomas de la depresión resistente al tratamiento habitual en la tercera semana del ensayo. En concreto, los pacientes bajaron, de media, 12 puntos en la escala de depresión MADRS, mientras que esta reducción fue de tan solo 5,4 con 1 miligramo de psilocibina y de 7,9 con 10 miligramos. 

Además, el 37 por ciento de los pacientes del grupo que recibió de 25 miligramos respondió de forma notable al tratamiento, con una disminución de los síntomas depresivos igual o mayor del 50 por ciento (mientras que no hubo diferencias significativas entre los grupos de 1 o 10 miligramos, que experimentaron una mejoría de 18-19 por ciento).  Por otra parte, cerca de un 30 por ciento de los que tomaron 25 miligramos entró en remisión de la enfermedad (puntuación de MARDS igual o menor a 10), en comparación con el 8-9 por ciento de los voluntarios de los otros grupos.

Sin embargo, los beneficios de la psilocibina a las 12 semanas de la ingesta de una única dosis no están claros. Aunque un 20 por ciento de los que tomaron la droga experimentaron mejorías de los síntomas iguales o superiores al 50 por ciento, la diferencia con los otros grupos no era estadísticamente significativa. 

Los pacientes que recibieron la dosis más alta también experimentaron efectos adversos con más frecuencia: el 84 por ciento sufrió dolor de cabeza, mareos y náuseas durante el día en el que ingirieron psilocibina. También hubo más ideaciones suicidas en los grupos que tomaron 25 y 10 miligramos, en comparación con el grupo de 1 miligramo, aunque por el limitado número, no es posible saber si se debe al tratamiento o a las características previas de los participantes.

Los autores concluyen que la dosis de 25 miligramos de psilocibina alivia de forma significativa los síntomas de la depresión resistente al tratamiento durante tres semanas. No obstante, reconocen que serán necesarios más estudios con más participantes y de mayor duración, que incluyan también grupos con placebo y con los tratamientos habituales, para conocer mejor la seguridad y eficacia de este tratamiento. El próximo diciembre comenzará la fase 3 del ensayo clínico, que será decisivo para decidir si el derivado sintético de la psilocibina se convierte en una opción más para tratar la depresión cuando los fármacos convencionales no resultan efectivos.

Esther Samper

Referencia: «Single-dose psilocybin for a treatment-resistant episode of major depression»; Guy Goodwin et al. en The New England Journal of Medicine, vol. 387, n.º 18, págs. 1637-1648, 3 de noviembre de 2022.

 

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