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  • 17/06/2015

Neurología

El alzhéimer deja huellas en la sangre

Descubren alteraciones proteínicas en las muestras sanguíneas de personas con el trastorno incluso antes de que presenten los primeros síntomas de demencia.

Neurology

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El reciente hallazgo sugiere que las proteínas de lisosoma en la sangre podrían utilizarse como biomarcadores en la enfermedad de Alzheimer, incluso antes de los primeros síntomas de la demencia. No obstante, se requieren estudios más amplios para confirmarlo. [Thinstock/ Martynasfoto]

En la sangre de personas con la enfermedad de Alzheimer se encuentran proteínas con valores de concentración diferentes a los que presentan los individuos sanos. Al parecer, las alteraciones proteínicas aparecen incluso años antes de que se manifiesten los síntomas típicos de la demencia, entre ellos, la pérdida de memoria. Esta característica podría servir de biomarcador para detectar el trastorno de manera temprana, según señalan investigadores de la Universidad de California.

El equipo, dirigido por Edward Goetzl, examinó las muestras de sangre de 20 personas 10 años antes de que se les diagnosticara alzhéimer y una vez se les hubo detectado la patología. También analizó la sangre de 26 sujetos con alzhéimer avanzado y 16 pacientes con una demencia frontotemporal, trastorno que, entre otros síntomas, comporta alteraciones conductuales y de memoria. Como grupo de control se tomaron muestras sanguíneas de 46 individuos sanos. Descubrieron que cuatro proteínas que participan en la degradación del material de células nerviosas deteriorado habían pasado a la sangre. Los valores de tres de ellas eran más elevados en los pacientes con alzhéimer que en el grupo sano; la concentración de la cuarta proteína, en cambio, era más baja. Esta diferencia aparecía incluso diez años antes del diagnóstico.

Nuevo biomarcador

Esta relación apunta no solo hacia un nuevo método de detección temprana del alzhéimer, explica Goetzl, sino también ayuda a entender cómo el trabajo de los lisosomas (componentes celulares responsables de la degradación de material celular propio y extraño) se altera en las células cerebrales ante la enfermedad. «Estos resultados pueden contribuir a mejorar nuestra comprensión sobre el modo en que funcionan los lisosomas en el alzhéimer y ayudarnos a entender cómo el cerebro responde a la enfermedad durante su evolución», indica Goetzl.

Con todo, los autores advierten de que el hallazgo se basa en una muestra pequeña de población. Los resultados deben ser verificados con estudios más amplios.

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Fuentes: Spektrum.de / Academia Americana de Neurología