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16 de Diciembre de 2019
Geología

El campo magnético de la Tierra podría ser más antiguo de lo que se pensaba

Un análisis de varias rocas de Groenlandia halla que el escudo magnético del planeta ya estaba activo hace 3700 millones de años.

Recreación artística del campo magnético de la Tierra. [vjanez/iStock]

Un estudio de los minerales magnéticos contenidos en rocas antiguas de Groenlandia sugiere que el campo magnético de la Tierra ya habría existido hace 3700 millones de años. La nueva datación se adelanta en unos 200 millones de años a la estimación más comúnmente aceptada y acerca el origen del campo magnético terrestre a la aparición de la vida en el planeta.

La existencia de un campo magnético es considerada como uno de los factores que hacen posible la vida en la Tierra. Generado por el movimiento del hierro fundido presente en el núcleo del planeta, el campo magnético ejerce como un escudo que protege a la Tierra de las partículas de alta energía procedentes del Sol. Entre otros efectos, ello facilita que el planeta conserve su atmósfera así como agua líquida en la superficie.

Sin embargo, hasta nuestros días han llegado muy pocas rocas de miles de millones de años de antigüedad que puedan revelar el origen del campo magnético terrestre. Por esa razón, el nuevo resultado supone un vistazo poco habitual a cómo era nuestro planeta en sus albores.

«Espero que estén tan entusiasmados como yo», declaró Claire Nichols, experta en paleomagnetismo del Instituto de Tecnología de Massachusetts, durante la presentación de los resultados en una reunión de la Unión Americana de Geofísica celebrada en San Francisco el pasado 9 de diciembre.

Rocas muy poco comunes

En los veranos de 2018 y 2019, Nichols dirigió dos expediciones a la zona occidental de Groenlandia. Su objetivo era estudiar un conjunto de rocas muy antiguas de la región de Isua, al norte de Nuuk, la capital, y que hace tiempo que interesan a los investigadores por sus posibles pistas sobre el origen de la vida. Las rocas de Isua han protagonizado intensos debates en los últimos tiempos, incluida la posible existencia de fósiles de organismos complejos de hace 3700 millones de años.

A lo largo de los últimos miles de millones de años, las fuerzas geológicas han comprimido y calentado hasta tal punto las rocas que casi nadie esperaba ver en ellas vestigios de magnetismo primigenio. Con el objetivo de estudiar las rocas menos afectadas por dichos procesos, Nichols y su equipo se dirigieron hacia la parte más septentrional de Isua.

Allí encontraron minerales de hierro que conservaban información sobre la dirección del campo magnético terrestre en el momento en que se formaron. Y dado que las rocas presentan una antigüedad de 3.700 millones de años, Nichols afirma que lo mismo puede concluirse de la señal magnética. Al respecto, los investigadores llevaron a cabo varias pruebas para confirmar que la señal era genuina y que no se trataba de algún tipo de magnetismo débil generado más tarde, durante los procesos de compresión y calentamiento.

Pistas seductoras

«Suena muy emocionante», opina Nicholas Swanson-Hysell, geocientífico de la Universidad de California Berkeley que asistió a la presentación de Nichols. Ambos expertos se reunieron más tarde para discutir posibles maneras de confirmar los hallazgos. Una de ellas podría consistir en analizar rocas del noreste de América del Norte que en el pasado pudieran haber estado conectadas con lo que hoy es Groenlandia. Según el experto, ello podría iluminar la historia geológica de las rocas de Isua.

No obstante, John Tarduno, experto en paleomagnetismo de la Universidad de Rochester, en Nueva York, se muestra más escéptico sobre el hallazgo de Nichols. «Me gustaría que fuera cierto, pero también me gustaría ver más», señala el investigador.

En 2015, Tarduno y sus colaboradores refirieron haber encontrado huellas del campo magnético terrestre de 4000 millones de años de antigüedad en cristales de zirconio procedentes de Australia. Hace poco, sin embargo, otros expertos han criticado tales conclusiones, ya que los minerales magnéticos hallados en los zircones no podrían fecharse con exactitud.

Dejando a un lado los polémicos zircones australianos, los indicios más antiguos de la existencia del campo magnético terrestre proceden de rocas halladas en Sudáfrica y le otorgan una antigüedad de 3500 millones de años.

Alexandra Witze

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

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